Opinión

Por Felix Nova | En las semanas recientes, la circulación se ha vuelto particularmente problemática para todos los residentes que deben desplazarse en el Distrito Nacional. Es algo que cualquier persona que haya conducido en la capital ha experimentado personalmente: pasar hasta una hora para recorrer distancias de 1 o 2 kilómetros. La percepción general es que cada día el tráfico continuará empeorando.

Cabe recordar las distintas razones del aumento del tránsito dentro de la provincia Santo Domingo (SD) y el Distrito Nacional (DN). La primera razón es que es la zona donde vive más gente agrupada según los datos del último censo. En el territorio de 292km2, vive el 35% del país. Eso en gran parte por la falta de planificación urbana y en parte al tema económico, debido a que las empresas y negocios se encuentran en su mayoría concentradas dentro de todo el territorio de SD y DN, por lo cual es normal que la gente emigre en búsqueda de trabajo y poder adquisitivo.

En segundo lugar, podemos ver que el parque vehicular de todo el territorio que abarca la capital y el GSD, que en el informe del parque vehicular de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) del año 2022, sus cifras solamente en el DN, representa un 20.95%, siendo la cifra más alta del parque vehicular nacional, siguiéndole SD con un 17.69%, dando la suma de 38.54%, lo cual es una cifra bien alta y se interconecta con los puntos anteriormente mencionados a la población y el aspecto económico mencionados en el anterior párrafo y viene un pequeño debate sobre la posibilidad del “pico y placa” dentro de los territorios de SD y DN.

¿Qué es el “pico y placa”? pues, empecemos con la etimología del nombre, lo de pico, proviene del tiempo del día en el cual hay un mayor tráfico vehicular, mientras la placa es la insignia con la cual identificamos los vehículos. Ese es el nombre de una medida regulatoria que se ha instaurado para la restricción de los vehículos y mejorar la movilidad dentro de la ciudad. Normalmente esa medida restringe en horarios determinados la circulación de vehículos en días de la semana y zonas específicas.

En caso de aplicar esa medida, hay que tomar en cuenta que sería mediante ley, siguiendo lo estipulado en el art. 74.2 de la Constitución que se refiere a la regulación de los derechos fundamentales respetando el contenido esencial y el principio de razonabilidad. Para saber si la norma es razonable es bueno usar el test de razonabilidad, el cual el Tribunal Constitucional ha utilizado mucho en sus sentencias a partir de la TC/0044/12, en ese test se toma en cuenta 1) El análisis del fin buscado en la medida; 2) el análisis del medio empleado y; 3) análisis del medio y fin, para saber si la medida es constitucional o es arbitraria.

Ya hablamos un poco de la posibilidad de la ley, pero la misma puede llegar a tener un tranque en su aplicación, ¿a qué se debería las dificultades de la correcta aplicación de esa medida? Pues, resulta que el tema de la costumbre del uso de medio de transporte privado porque en el caso de DN no es en nada una ciudad hecha para el peatón, por razones como las altas temperaturas, las poco espacio para caminar en las diferentes calles de la ciudad y la alta tasa de la delincuencia, que causa una gran inseguridad en la cual la persona con vehículo propio, tendría un alto escepticismo en salir teniendo garantías de poder salir con mayor seguridad dentro de su transporte propio.

Otro punto que complicaría una aplicación optima de una iniciativa del “pico y placa” seria que los vehículos de transporte colectivo, en su mayoría no tiene las condiciones de un acceso efectivo para las personas que tengan alguna discapacidad, esas personas con alguna condición sufren en alto nivel de exclusión en la sociedad dominicana, aunque constitucionalmente el Estado debe velar por la protección de siguiendo lo establecido por el art. 58 de la CRD y la ley 5-13 sobre discapacidad, para un transporte publico adaptado y una mejor accesibilidad en todo complejo vial y/o medio de transporte masivo, incluidos los puentes peatonales o estaciones que se construyan en el territorio.

En resumen, la restricción vehicular conocida como «pico y placa» podría ser una medida eficaz para aliviar la congestión del tráfico que experimentamos a diario. Sin embargo, su implementación se ve complicada debido a la falta de planificación urbana en la ciudad, que carece de infraestructuras como senderos peatonales seguros. Además, la mayoría de los sistemas de transporte colectivo no están adecuadamente adaptados para garantizar la accesibilidad de personas con necesidades especiales. En última instancia, la propuesta del «pico y placa» requiere abordar aspectos fundamentales, como los mencionados anteriormente, para lograr una regulación del tráfico efectiva.

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