Hablan los hechos

Por: Manuel Alejandro Ureña | En medio de la creciente desesperación de diversos sectores, el colapso del Sector Agropecuario en la República Dominicana ha alcanzado un punto crítico.

De manera progresiva y por separado, se han venido realizando acciones de protesta que ahora se han fusionado en un grito unificado de urgencia.

Este llamado a la acción alcanzó su punto más agudo el pasado 6 de diciembre en Bonao, donde productores de diversas regiones y rubros se congregaron para dirigir una contundente advertencia al gobierno, señalando sus dificultades y eventual desaparición.

El Sector Agropecuario, pilar de nuestra economía, ha sido especialmente afectado por medidas gubernamentales que, sin lugar a dudas, han contribuido al deterioro y a la quiebra de numerosas familias, empresas, asociaciones y personas dedicadas a esta actividad.

En respuesta a esta crisis, los distintos sectores notablemente descontentos, han encontrado un terreno común de lucha en la defensa de la producción local, la rentabilidad y la seguridad alimentaria.

Lo sucedido en Bonao, donde se reunieron agricultores y ganaderos, fue un reflejo de la alarmante situación. Los productores, en un esfuerzo conjunto, buscaron llamar la atención del gobierno sobre la urgencia de tomar medidas inmediatas para rescatar el Sector Agropecuario.

La situación ya no permite acciones aisladas; es un llamado colectivo de auxilio. En una jugada fallida que no sorprende cuando se carece de criterios de nación y ausencia de soluciones, la respuesta del gobierno ante el llamado desesperado de los productores agrícolas no fue la apertura al diálogo, sino la envolvente presencia de un contingente militar.

Este actuar ha sido interpretado como un intento de limitar en su máxima expresión las voces de los productores.

La presencia militar, en lugar de ofrecer soluciones concretas, ha suscitado preguntas acerca de la dirección que podría tomar la relación entre el gobierno y el Sector Agropecuario en los próximos días. La situación, lejos de encontrar una solución pacífica podría agravar aún más la ya precaria situación.

En el difícil camino que se transita actualmente Abel Martínez se consolida como una figura esperanzadora para estos sectores desfavorecidos.

El candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), anunció hace unas semanas un ambicioso «Plan de Transformación Agropecuaria» que se ajusta como salida ideal a esta difícil situación.

En un evento frente a representantes del sector, Martínez expresó su intención de declarar en Estado de Emergencia al Sector Agropecuario y convocar a un «Pacto Nacional por la Rentabilidad Agropecuaria y la Erradicación del Hambre» en los primeros 100 días de su gobierno.

Abel, originario de un entorno rural, enfatizó su conexión personal con las dificultades que enfrenta el Sector Agropecuario. Criticó la política actual que ha llevado al abandono los productores y castigado la producción local, afectando a miles de familias y comprometiendo la seguridad alimentaria del país.

Dicho plan se compone de ocho componentes clave. Entre ellos, destaca un financiamiento significativo de 4 mil millones de dólares con tasas bajas de interés para los productores agropecuarios.

Además, se contempla la introducción de tecnologías mediante un fondo de 500 millones de dólares y la contratación de 2,500 técnicos especializados para acompañar a los productores.

En términos de infraestructura, el candidato presidencial promete reparar caminos interparcelarios y canales de riego, así como impulsar la construcción de presas y lagunas.

A su vez se propone un amplio programa de electrificación rural y la creación de mercados mayoristas regionales para mejorar la distribución y venta de productos agropecuarios.

Martínez subraya la importancia de fomentar la innovación y adoptar tecnologías en la producción agropecuaria. Además, se compromete a implementar un programa de inseminación artificial y transferencia de embriones para mejorar la productividad en la ganadería.

El candidato asegura que su plan no solo busca rescatar el sector agropecuario, sino también garantizar rentabilidad para los productores nacionales y alimentos a precios asequibles para las familias dominicanas.

Con estas propuestas, se busca marcar un punto de no avance en la crisis actual y ofrecer una visión de recuperación y desarrollo sostenible.

En este contexto, el evento en Bonao se erige como un punto de inflexión, donde la desesperación se convierte en movilización colectiva.

Los productores, al borde de la desaparición, han dejado claro que la situación es insostenible y que la respuesta gubernamental debe ser inmediata y efectiva.

La presión sobre el gobierno se intensifica, y la viabilidad futura del Sector Agropecuario está en juego.

Es este escenario crítico que ha catapultado a la figura de Abel Martínez como la figura que genera confianza para la recuperación y con sus propuestas concretas recuperar la situación devolviendo tranquilidad y rentabilidad al campo.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas