Hablan los hechos

Por Ernesto Hernández Lacher

La subvención del diésel, pagos justos y más control sobre el aumento en costos de producción, demandan los agricultores que, en manifestaciones en casi toda Europa, reclaman cambios en las políticas gubernamentales.

Lo que comenzó en Francia como una protesta local, se expandió a la mayoría de países del viejo continente por la mala situación económica del sector, estremeció a los gobiernos y obligó a repensar las políticas ejecutivas.
Muchos países argumentan competencia desleal ante productos importados con precios más baratos y sin las restricciones impuestas por la Unión Europea (UE).

Las movilizaciones, marchas y protestas ocurren en casi todas las naciones, mientras en Francia, donde todo comenzó, la situación parece distenderse.

En Alemania, unos dos mil tractoristas bloquearon los accesos del aeropuerto de Frankfurt, uno de los más importantes del país, hecho que puso en jaque a sus directivos.

Según fuentes aeroportuarias, las protestas contra la medida del Gobierno de quitar financimiento al combustible diésel, causaron impacto al mermar la cantidad de pasajeros , pero no hubo confrontación directa con las fuerzas del orden.

Mientras, en Suiza, los agricultores se movilizaron para exigir un pago justo por su trabajo bajo el argumento de “los enormes y no transparentes márgenes de beneficio de los grandes supermercados”, que ponen unos precios elevados, cuando realmente los beneficios de los agricultores son muy bajos.

La misma demanda reclamaron los agricultores de España o Italia, quienes también se manifestaron en días recientes.

Considerando el alcance dentro de la UE del malestar de los campesinos, con protestas en Alemania, Bélgica, España, Italia, Países Bajos, Polonia y otros Estados miembros del bloque de los 27, el presidente francés, Emmanuel Macron, admitió en Bruselas la urgencia de un cambio en la política agrícola.

Ese sector representa sólo 1,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la UE, reflejan recientes cifras, pero el año pasado se mostrò la fortaleza de los agricultores durante manifestaciones en Europa del Este al provocar largos bloqueos en los cruces fronterizos.

En Bruselas, la capital comunitaria, los agricultores acamparon frente al edificio del parlamento del organismo integracionista, lanzaron huevos, hicieron sonar sus bocinas y prendieron fuego a varios objetos.

MOTIVOS Y REMEDIOS

Como factor común en las protestas está el impacto de la inflación, los bajos salarios, la competencia desleal, la burocracia, la desigualdad en los ingresos y normas ambientales europeas que tildan de muy severas.

Además de las ya mencionadas, los agricultores, particularmente en Europa del Este, expresan sus quejas por las importaciones baratas de Ucrania, incluidos cereales, azúcar y carne.

Por otra parte, el cambio climático agravó la situación de diferentes maneras: fenómenos extremos, como incendios forestales y sequías, afectan cada vez más la producción.

Otra importante fuente de tensión es el llamado Pacto Verde Europeo, según Renaud Foucart, profesor titular de economía en la Universidad de Lancaster en Inglaterra.

El acuerdo tiene como objetivo introducir medidas que incluyen un impuesto al carbono, prohibiciones de pesticidas, restricciones a las emisiones de nitrógeno y al uso del agua y la tierra.

Foucart afirma que los agricultores intentan posponer esas regulaciones el mayor tiempo posible.

Caso especial el de Polonia, país que está a la vanguardia del apoyo militar a Ucrania, pero al mismo tiempo sus agricultores están muy enojados y bloquean la frontera para asegurarse de que el grano ucraniano no llegue al país.

Desde el ente comunitario y como paliativo para calmar los ánimos los granjeros obtuvieron un compromiso de Bruselas el 31 de enero, cuando se anunció un retraso en las normas que les habrían obligado a reservar tierras para fomentar la salud del suelo y la biodiversidad. En tanto la Comisión Europea dijo que extendería la suspensión de los derechos de importación desde Ucrania por un año más, hasta junio de 2025.

Pero las protestas ya causan reacciones contrarias en la UE pocos meses antes de las elecciones legislativas comunitarias del mes de junio y en ese escenario los partidos de ultraderecha aspiran a ganar escaños con posturas como la asumida por Alternativa Para Alemania (AfD) que se implicó en las protestas y expresó su solidaridad con los agricultores.

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