Opinión

A medida que avanza el tiempo y se acerca la fecha para la celebración de las elecciones municipales del 18 de febrero, el partido de gobierno y el candidato a la reelección doctor Luis Abinader están dando la impresión colectiva de que el voto mayoritario para obtener el número más alto de alcaldías parece no está consolidado.

Pareciera como si la estrategia política puesta en marcha desde los litorales del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para construir desde la propaganda mediática una percepción favorable a la reelección y la victoria en las elecciones municipales no estuvieran surtiendo los efectos esperados.

Sin lugar a dudas, todo parece indicar que la matriz que ha sido diseñada por los estrategas nacionales y extranjeros no ha sido lo suficientemente efectiva como para llevar a la psiquis de la gente la señal inequívoca de un triunfo electoral ahora en febrero y en mayo.

Vemos a un oficialismo inquieto, perturbado, errático, díscolo, con un discurso político monotemático y contradictorio, plagado de consignas repetitivas e insustanciales, lo que hace traslucir una sensación de inseguridad que podría interpretarse de que todo no anda bien por ese predio político.

De verdad que no sé qué es lo que pasa, que datos e informaciones manejan los representantes de la reelección que lo está haciendo actuar de manera nerviosa, ansiosa y hasta descarada en el escenario político nacional.

En los años que tengo y desde que adquirí conciencia política no había vivido una coyuntura política tan favorable para un partido en el gobierno como la que estamos observando en estos momentos, sin embargo, no encuentro explicación a este comportamiento de los perremeistas.

El caos que se advierte ha llegado tan lejos que han comenzado transitar la senda de la contradicción de su discurso de respeto al uso de los recursos del Estado ya que llueven las denuncias de que el gobierno anda vuelto loco y sin idea otorgando bonos frontera, Indotel tirado a la calle entregando dispositivos wi-fi en distintas demarcaciones y, el colmo de los colmos, el Banco de Reservas patrocinando fiestas populares y el Ministerio de Educación depositando bono estudiantil. ¡Y qué es esto Dios mío! ¿Qué es lo que pasa con el gobierno, la reelección y las elecciones municipales?

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