Opinión

El 14 de junio de 1959, se operó la llegada por el aeropuerto de Constanza de la expedición que había salido de Cuba y que, además, de llegar a Constanza llegaron por la vía del mar, en barco, por Maimón y Estero Hondo cerca de 200 expedicionarios que habían salido de Cuba para enfrentar la dictadura de Rafael Trujillo Molina.

Ese episodio inmortal de nuestra historia es uno de los ejemplos extraordinarios de la valentía y firmeza de nuestro pueblo que había tenido ya precedentes no sólo de la expedición de Luperón, en Puerto Plata, en 1948, hemos afirmado en muchas ocasiones que ningún pueblo de América y de otra parte del mundo ha combatido por su soberanía, independencia y consolidación del Estado que fundaron Duarte, Sánchez y Mella, que fue vendido por el traidor Pedro Santana y restaurado a partir del 16 de agosto 1863.

El viernes pasado 14 de junio, es el nombre que después llevó el Movimiento Revolucionario que en recuerdo de esa fecha gloriosa tuvo sus orígenes, en su esencia, en la legendaria provincia de Montecristi: “la influencia de la revolución cubana motorizó y aceleró la decisión de actuar de muchos jóvenes y compañeros que se movían en el mismo ámbito.

Lograron establecer contacto con representante de diferentes grupos del interior: del Sur, Cibao Central y la Línea Noroeste. De esa región había una apreciable cantidad de jóvenes organizados en la llamada Legión Azul, conocida también con el nombre de la “Pandilla de la Cuca”, que en su trasfondo real era un movimiento clandestino antitrujillista disfrazados muchas veces con actividades deportivas, fundado y dirigido, por Domingo A. Castillo, alias La Cuca, divididos en dos grupos “A y B”.

El primero integrado por jóvenes y adultos a partir de los 21 años y el segundo por adolescentes hasta esa edad, sin importar la posición económica o social”.
Los contactos formales y finales se realizaron en dos reuniones entre los meses de diciembre de 1959 y los primeros días de enero de 1960, en una propiedad rural situada en la provincia Valverde cerca de la ciudad de Mao, en la Línea Noroeste.

Allí se eligió una dirección provisional encabezada por el doctor. Manuel Aurelio Tavares Justo, abogado oriundo de Montecristi, casado con una abogada de Salcedo, Minerva Mirabal. Ambos tenían antecedentes de militancia anti-trujillista en los movimientos estudiantiles y democráticos de la II guerra que el régimen había aplastado.

El movimiento recién fundado tomó como nombre “Movimiento Revolucionario 14 de Junio”, en homenaje a la fecha de la llegada de los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Y algo de gran importancia: adoptó como programa de lucha el que habían enarbolado como bandera política los expedicionarios anti- trujillistas de 1959.

El episodio de los sobrevivientes de las expediciones del 14 de junio, también es inolvidable no solamente por el valor de quienes lo integraban sino también por la forma cobarde y criminal en la que el hijo de Rafael Trujillo Molina, Ramfis Trujillo, los mató y fusiló a todos en los predios de la Base Aérea de San Isidro, que justificó frente a su padre que llego ese lugar por el crimen masivo que estaba llevando a cabo su hijo, que era Jefe Militar de la Fuerza Aérea de aquellos tiempos.

No olvidemos jamás, “el 14 de Junio”, no solamente a las expediciones que llegaron por Constanza Maimón y Estero Hondo y el Movimiento Patriótico y Revolucionario que se fundó años después. ¡Gloria eterna al 14 de Junio!

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