Opinión

Pasados los golpes recientes, se apagan unos ruidos y de inmediato se empiezan a escuchar los murmullos que van creando los otros.

Látigos, peticiones de cabezas, pancartas, renuncias y, lo saben ustedes tanto como yo, los dedos acusadores buscando siempre una nueva víctima.

Es la búsqueda del diagnóstico de consuelo.

Para los que hemos asumido la militancia como herencia y decisión, la política tiene un valor que va más allá de las campañas.

Uno sabe que hay algo más allá del eslogan del momento, que lo que debe permanecer siempre son los colores, los emblemas que nos unen bajo una misma identidad, el compromiso y la participación para mejorar la vida de la gente y contribuir al bienestar general.

A mí, por ejemplo, me mueve y me dirige una obra de gobierno con un sello morado y danilista. Porque, además, ¿a qué otra cosa nos podríamos aferrar los peledeístas?

El momento de la rabia, la confusión y la amargura ya pasó. Se ha reunido el máximo organismo y ha mandado la celebración del nuevo congreso.

De aquí en adelante habrá que hablar con más honestidad que nunca, de frente y sin oportunismos. Abandonar ese “todo o nada” que termina siendo el mejor aliado de los enemigos.

Esta es la oportunidad de volver a ser el partido que necesita nuestro sistema democrático, el partido de los que esperan una política de soluciones, de acompañamiento.

Entender qué es lo que realmente quiere la gente, comunicar de la manera correcta y volver a ser la opción diferente dentro del sistema. Esa es la mística y el espíritu que debemos recuperar, que la gente no sienta que da igual irse de un lado al otro porque todos terminan siendo lo mismo.

Alguien tendrá que recordarle a la gente, con paciencia y pedagogía, que en manos del PLD, no mienten los datos y la realidad, las estancias infantiles atendían a los niños con profesionalidad y sin accidentes fatales.

Que en CONANI se protegía a los menores que hasta allí llegaban y que en las manos actuales, sufren desde medicación para “calmar” a los más “moviditos” hasta violaciones.

Que los servicios de Pasaportes, del banco del Estado y otras muchas instituciones públicas ya no son lo que eran. La eficiencia con la que servían a los ciudadanos ya no existe.

Punto por punto, habrá que recuperar la memoria colectiva del pueblo.

No será simple, pero es posible. Hay mucho que trabajar, y se hará con la gente dispuesta.

Estoy lista para hacer lo que me corresponde. ¿Y tú?

¡A lo que nos toca!

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