Opinión

Por: Carlos Amarante Baret | “Ser o no ser, esa es la cuestión”, la frase literaria más famosa de Shakespeare, nos era recordada por el compañero Lidio Cadet en las asambleas del partido cuando era Secretario General, significando la importancia de las tareas que motivaba.
Se la he tomado prestada porque en estos momentos se ajusta perfectamente a la situación que vive el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Estamos al borde de caer en el precipicio de la irrelevancia, o levantarnos con fuerza hacia el futuro. “… esa es la cuestión” que debemos debatir en el X Congreso.
Para algunos la solución es un cambio de cara, nuevas autoridades y renovar la matrícula del Comité Político. No es tan simple. Es mucho más complejo, pues el partido no solo vive una crisis de reducción de su votación electoral, sino que atraviesa por una profunda crisis ética, de abandono de su rol opositor y de imagen pública. Pocos se refieren a esto porque hemos adoptado el Síndrome del Avestruz.

En el 2021 concluimos el IX Congreso José Joaquín Bidó Medina, el cual debía de renovar y transformar al PLD. Cuatro años después, ni una cosa ni la otra, al contrario, nos sobrevino la debacle electoral. ¿Qué pasó con los resultados del IX Congreso? Veamos:

ı Abandono de la Línea Política Opositora aprobada. En estos cuatro años, el PLD se olvidó de lo que le da razón de ser: la defensa de los trabajadores, de la clase media, de los chiriperos, en fin, de los más vulnerables. Hicimos una oposición de ruedas de prensa en Casa Nacional. “Light” confesó el presidente del partido. La dirección no quería ni que nos movilizáramos contra el alto costo de la vida. Con las marchas de Moca y Puerto Plata, intentamos romper esa inexplicable inercia.

2. En estos cuatro años en la oposición, predominó en el partido el tener “cuidado”, el no criticar por su nombre al presidente de la República porque estábamos muy débiles. Por el 2022 aún teníamos una simpatía electoral de alrededor del 30% que malgastamos.

3. La dirección del partido priorizó la defensa de quienes eran detenidos y acusados por el Ministerio Público de haber cometido presuntos actos de corrupción. Ahí se nos fue una parte muy importante del capital político que retuvimos en las elecciones del 2020, pues en vez de reclamar el cumplimiento del debido proceso y que se respetara la presunción de inocencia y nada más, el partido fue arrastrado a asumir, como si fuéramos jueces, la defensa ciega de todos los detenidos, a catalogarlos como presos políticos o como víctimas de una persecución política.

4. Esta inobservancia ética de la dirección del partido, nos costó 1 millón 83,543 votos. Cientos de miles de votantes morados no se sienten motivados a votarnos, principalmente, por estas cuestiones éticas. Pretender simplificar esta debacle culpando a la alianza que hicimos, es un análisis superficial y sesgado.

5. A la alta dirección del partido, a las Direcciones e Intermedios, se les ocultó el resultado de la evaluación que hizo el partido del proceso electoral del 2020. Sé que la actitud del partido hubiera sido diferente, si lo hubiera conocido.

6. ¿Cuáles fueron los resultados de la evaluación del proceso del 2020? Cuando la base opinó acerca de las “Opiniones Negativas sobre el PLD”, estos fueron los resultados: el 47% Abandono de las bases, el 26% la Corrupción y la Impunidad, 10% la División del Partido y el 9% el Desempleo de compañeros de las bases.

7. En el estudio que se hizo en la sociedad acerca de los resultados electorales del PLD: A) 45% la División del PLD, B) 25% Imposición de Candidatos, C) 18% Corrupción e Impunidad y D) 12% la Suspensión de las Elecciones Municipales.

8. Opiniones sobre Situación del PLD ante la Sociedad: 45% Desconexión de los Dirigentes del Partido con la Sociedad, 33% División del Partido, 16% Corrupción e Impunidad y 6% Falta de Comunicación Efectiva.

9. Por último, tres razones internas que nos llevaron a la situación ante la sociedad: a) “División del partido y lucha de poder”, b) “Los dirigentes nacionales y provinciales no tenían empatía con los votantes y se desconectan de la base del partido” y c) “El pueblo percibía un gobierno lleno de corrupción”.

A propósito de esta evaluación, no hubo reacción. Solo silencio. Cero autocrítica.

¿Podíamos aspirar a obtener buenos resultados en 2024? Los altos dirigentes se agarraron de la fe. Ya conocen el final. (Continuaremos)

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