Opinión

DM
Inicio X Congreso PLD
30 junio 2024

Compañera Cristina Lizardo,
Presidenta de la Comisión Organizadora de este X Congreso Ordinario del Partido y demás miembros de esta Comisión;

Compañero Charles Mariotti,
Secretario General de Nuestro Partido;

Distinguidos miembros del comité político y comité central;

Compañeros presidentes de comités intermedios;

Compañera Zoraima Cuello,
Excandidata Vicepresidencial por nuestro Partido;

Compañeros senadores, diputados, alcaldes y directores por nuestro Partido;

Distinguidos Melinee y Reinaldo,
Hija e hijo de nuestro inolvidable Exsecretario General, Reinaldo Pared Pérez.
Con cuyo nombre se honra este X Congreso;

Sigfrido, Carlos y Rienzi Pared Pérez,
Hermanos del compañero Reinaldo Pared Pérez;

Señores
Invitados Especiales;

Delegados todos;

Representantes de la JCE;

Compañeros y compañeras peledeístas,

Cuando damos comienzo a este trascendental décimo Congreso de nuestro partido quiero, en primer lugar, darles las gracias por su presencia, por su entrega y por su fe.

Ustedes, que están aquí hoy, pueden decir con orgullo que son verdaderos peledeístas!! Los más leales, los que demuestran su compromiso en todo momento. Los que no se apartan ante la dificultad.

Y al verlos hoy aquí no me cabe duda de que a este partido le queda mucho futuro por delante!!! Tenemos PLD para 50 años más!!

Amigos y amigas,

Este Congreso es un momento para la reflexión y la autocrítica. Y eso es lo que vamos a hacer, juntos.

Como fuerza política, sabemos que nuestra primera y máxima obligación es escuchar la voluntad de los dominicanos y dominicanas, a quienes aspiramos a representar.

En las últimas contiendas electorales su respuesta ha sido clara y contundente y no podemos ni debemos ignorarla.

Comprendemos que las decisiones que nos han llevado a esta situación son, en primer lugar, responsabilidad de la dirigencia que las ha tomado.

Por eso, quisiera que comencemos este Congreso aceptando públicamente y de forma colectiva esa responsabilidad, en primer lugar, ante la militancia del PLD, ante sus bases, y ante todos nuestros compañeros y compañeras.

Y la aceptamos también ante el pueblo dominicano en su conjunto, como ciudadanos y como demócratas convencidos, que aspiramos a contribuir al desarrollo del país.

Pueden estar seguros que hemos escuchado su mensaje y desde ya, trabajamos para recuperar el favor del pueblo dominicano.

Trabajamos para ofrecerles una alternativa de bienestar, de seguridad y, sobre todo, de confianza y credibilidad, para el futuro de la República Dominicana.

Compañeros peledeístas,

De las elecciones internas que se celebrarán en el marco de este X Congreso de nuestro partido deberá surgir una nueva dirección, escogida democráticamente, en el marco que señalan nuestros estatutos y de acuerdo a la institucionalidad.

Esa dirección tendrá la importantísima misión de reconducir el destino de nuestro partido, para llevarlo nuevamente a encabezar las preferencias del pueblo dominicano.

Iniciamos este proceso plenamente conscientes de la difícil situación que atraviesa nuestra organización.

Entendemos que en un momento como este debe imponerse la humildad, la reflexión y el sentido común, que permita al PLD, como ya ocurrió anteriormente en el pasado, hacer de la dificultad virtud y de los errores lecciones aprendidas, para salir más fortalecido y más transformado que nunca, a conquistar el futuro.

Esta no será una tarea sencilla, pero es crucial para nuestra democracia. Porque no podemos equivocarnos. Nuestro país se enfrenta a graves amenazas que solo podrán ser combatidas con partidos fuertes y, sobre todo, con una ciudadanía consciente y dispuesta a defender sus derechos y libertades.

En los últimos años hemos asistido a una profunda degradación de la calidad de nuestras instituciones, de las prácticas democráticas y también de la convivencia.

Todos estos fenómenos tienen algo en común: nos hablan de la pérdida de valores, de la ausencia de la ley y también del “sálvese quien pueda” que entona una población desencantada.

Por supuesto, nuestro partido no es ajeno a todo esto. Al fin y al cabo, nuestra organización está inserta en esta sociedad y también en nuestras filas ha habido comportamientos que se alejan de nuestros principios fundadores.

Sí, es cierto, hemos cometido errores. En los últimos tiempos el PLD ha estado por debajo de las expectativas de nuestra gente.
Pudimos estar más alerta.
Pudimos estar más cerca de la gente.
Pudimos dar mejor respuesta.

Es verdad, aún con la mejor de nuestras intenciones, con todo nuestro esfuerzo, no pudimos impedir que hubiera equivocaciones.

Compañeros y compañeras,

Mucho se ha hablado en estas semanas sobre si el PLD iba a desaparecer, iba a seguir o se iba a convertir en un partido minoritario.

Déjenme decirles algo, eso solo depende de nosotros y de nuestra capacidad para interpretar correctamente la realidad y actuar en consecuencia.

Y la realidad es que un partido político tiene ciclos, como los tiene la historia de un país. Ningún partido está llamado a permanecer en el poder eternamente. Por bueno que sea. Debe ganarse ese espacio en cada contienda electoral. Eso es la normalidad democrática y esas son las reglas del juego.

Al PLD ahora le tocó un ciclo de oposición, eso es todo. Y desde ese lugar debemos continuar haciendo nuestra labor. Sin lloriqueos, sin pataleos. Con seriedad y con responsabilidad. Porque ser oposición también es una tarea importantísima.

Debemos estar preparados y alerta para defender nuestra democracia, nuestra institucionalidad y el balance necesario entre los poderes públicos. Por lo tanto, tenemos una gran tarea por delante y no vamos a renunciar a ella; porque el pueblo nos va a necesitar de su lado y el gobierno nos va a tener de frente ante cualquier abuso.

Amigos y amigas,

Ha llegado el momento de enderezar el rumbo, de volver a la disciplina partidaria, de iniciar realmente una nueva etapa y refundar nuestra organización.

Refundarla sobre la base de nuestras raíces, de los principios de nuestro guía y fundador, el Profesor Juan Bosch.

Principios éticos fuertes, vocación de servicio, formación política y respeto a las instituciones del partido.

Ha llegado el momento de reinstaurar la disciplina y el orden que nos permitieron crecer hace años, con rigor y fortaleza moral.

Ustedes, los que están aquí, creen de verdad en la necesidad de hacer las cosas bien. Y con ustedes será posible retomar el partido del orden, de los valores y de la rectitud, que siempre fuimos.

Adaptándonos a las necesidades de la ciudadanía del siglo XXI, abriendo espacio a las nuevas generaciones y a su energía renovadora, pero también, retomando y enlazando lo mejor de nuestra tradición, de los férreos códigos éticos e ideológicos que siempre nos guiaron.

Tenemos que volver a ser ejemplo en toda la sociedad de entrega, de humildad, de trabajo y de probidad.

Tenemos que volver a encarnar la esperanza de una población que necesita que sus derechos, sus reivindicaciones y sus anhelos sean escuchados, tenidos en cuenta y convertidos en realidad.

Tenemos que volver a inspirar la modernización, la visión de futuro, el camino de progreso con equidad y justicia que regirá el destino del país en las próximas décadas.

Tenemos que recuperar, juntos como organización y como hombres y mujeres comprometidos, la importancia de la acción colectiva, del bien común, del trabajo conjunto en pro de un bien superior.

Ese bien que es más grande que todos nosotros y que solo se alcanza cuando elevamos la mirada y damos lo mejor de nosotros, con altruismo y sin esperar nada a cambio.

Nuestra sociedad necesita, ahora más que nunca, volver a tener referentes, ejemplos, colectivos que le muestren que es posible hacer las cosas de otra forma. Personas y organizaciones que encarnen esa posibilidad de ser mejores y de trabajar por un mundo mejor.

No podemos caer en el cinismo, no podemos abandonar la verdadera causa que inició este partido, que nos inspiró a comenzar, hace ya 50 años.
Compañeros y compañeras,

No olvidemos nunca nuestra propia historia: después de cada golpe, de cada deserción, de cada dificultad, siempre, siempre ocurrió lo mismo: ¡El PLD resurgió con mucha más fuerza!

Resurgimos de divisiones internas, el propio Juan Bosch fue cuestionado en su liderazgo. Resurgimos de derrotas electorales y resurgimos también de traiciones.

Y ahora lo estamos haciendo de nuevo.

Hacemos la autocrítica necesaria, aprendemos de los errores, reforzamos nuestra disciplina interna y avanzamos en un amplio proceso de transformación.

Amigos y amigas,

Algunos quieren que una parte de la historia se olvide, quieren enterrarla. Pero lo cierto es que la historia de la República Dominicana no se puede escribir sin hablar del PLD, sin hablar de la profunda modernización y transformación que llevamos a cabo.

Fue con el PLD que la República Dominicana pasó a ser un país de renta media. Fue con el PLD que se construyeron todas las grandes infraestructuras viales, educativas y de salud del país y fue con el PLD que llevamos nuestra economía a la vanguardia regional.

Nuestros gobiernos redujeron la pobreza, la desigualdad, el analfabetismo, la mortalidad materna e infantil, la criminalidad y el desempleo.

Juntos, sentamos las bases de un Estado de Bienestar. Para que la educación, la salud y la seguridad social no fueran privilegio de unos pocos.

Esos resultados para mí y para miles de personas que trabajaron con nosotros eran nuestra única motivación, nuestro mayor orgullo. El legado del PLD. Y nunca nos apartamos de esa brújula. Nunca.

Es tan cierto que en 2020, cuando terminó nuestro gobierno, contábamos con la aprobación de más del 70% de la población, un máximo histórico, aún en medio de la pandemia.

Porque los dominicanos y dominicanas reconocían que se había hecho un excelente trabajo. Habíamos logrado que todas las variables del desarrollo estuvieran en la línea hacia el progreso.

Sin embargo, tan importante es recordar y valorar ese legado, como lo es saber que la ciudadanía no nos elegirá como opción política por lo que ya hicimos, sino por lo que seamos capaces de ofrecerles para el futuro.

Por eso, Compañeros y compañeras,

Quiero ser muy claro hoy con todos ustedes.

Basta de lamentaciones. No hay tiempo para seguir en la queja o para limitarse a ver lo que hacen mal los otros.

Es tiempo de acción y ponerse manos a la obra, para reconectar nuevamente con la sociedad dominicana.

Ha llegado el momento de escribir un nuevo capítulo de la Historia del PLD.

Ha llegado el momento de dar lo mejor de nosotros para encarnar nuevamente la esperanza de los dominicanos y dominicanas de hoy.

Tenemos que renovar la oferta política y darle respuesta y solución a los problemas actuales y también futuros de la ciudadanía.

Algunos son problemas que hemos visto empeorar en los últimos 4 años y hay que volver a atajar, como el hambre, la inseguridad o el servicio eléctrico.

Otros son problemas de los nuevos tiempos, como las consecuencias de las tecnologías en el mercado de trabajo, la ciberseguridad o los efectos ya visibles del cambio climático en nuestro país.

Para todos ellos debemos tener soluciones que lleven esperanza a la gente. Que les hagan ver, desde hoy, como será la República Dominicana del futuro bajo el liderazgo del único partido con visión y con verdadera capacidad de gestión: el PLD.

Desde el más joven hasta el más mayor. Desde el que reside en Pedernales, hasta el que vive en Punta Cana, todos los hombres y mujeres de este país deben verse reflejados en las soluciones que planteemos para las necesidades de cada uno.

Porque esa es la verdadera función de la política. Encarnar la esperanza de la gente, llegar a donde las soluciones individuales nunca llegarán. Trabajar por el bien común, dando respuesta a los problemas y contribuyendo al bienestar de todos y todas.

Señoras y señores,

Esto no es nada que no haya ocurrido antes. Nuestro partido ha sufrido muchos reveses anteriormente. Pero por más que quieran destruirlo, vuelve a crecer, porque sus ideales siguen vivos.

Este Congreso multitudinario, nos demuestra una vez más que el PLD sigue concitando el entusiasmo de miles de personas.

El PLD cuenta con un sinfín de hombres y mujeres que exigen y merecen formar parte de la dirección del partido, para liderar una nueva etapa, una etapa de refundación que, sin duda, llevará esperanza y motivación a nuestra militancia.

Y conste que cuando hablo de refundación o renovación yo no hablo de edades. Porque creo firmemente que las buenas ideas no son patrimonio ni de los más viejos ni de los más jóvenes. Y creo también que tan renovadora puede ser un militante de 18 años, como uno de 80. Porque eso solo depende de su capacidad para leer la realidad en cada momento y de tomar decisiones de acuerdo a esa realidad.

Por eso, de corazón creo que este debe ser un proceso verdaderamente inclusivo. En el que no se mida a las personas por su edad, ni por su condición social, ni por su género.

Porque ni ser viejo es garantía de saberlo todo y estar en lo cierto, ni ser joven es la fórmula para resolver todos los problemas.

Así es que, si queremos ser justos, debemos medir a todos y cada uno por lo que están dispuestos a aportar, por su capacidad de trabajo, por su formación, por su compromiso y, por supuesto, por sus valores éticos. Eso es lo que debe darnos la talla de cada uno.

El PLD cuenta con los técnicos y profesionales mejor preparados. Con una militancia dedicada. Con personas que han demostrado su lealtad y su capacidad de trabajo.

Y para todos ellos y ellas hay un lugar de honor en esta organización.

Porque en el PLD que salga de este congreso crecerán aquellos que ya han demostrado su voluntad de trabajo y que estén dispuestos a seguir esforzándose para ser la mejor oposición que haya visto nunca el país. Una oposición firme, fuerte y bien fundamentada.

¡¡Este es el tiempo de todos ustedes!! De los que están dispuestos a seguir trabajando para recuperar la confianza y el aprecio del pueblo dominicano.

Y también de los que vendrán, porque estoy seguro que seguirán sumándose muchos más.

Necesitamos de todos y todas y honraremos el trabajo de todos y todas.

Compañeros y compañeras,

Estoy convencido que el PLD inicia hoy un nuevo periodo de crecimiento y de conquistas, para el partido y para el país.

Porque la República Dominicana los necesita más que nunca, necesita el talento y el entusiasmo de cada uno y en este partido tendrán, sin duda, la oportunidad de desarrollar su carrera política, de aportar al progreso de nuestra nación y de garantizar un mejor futuro a las próximas generaciones.

Compañeras y compañeros,

De mi parte, les doy un humilde consejo: trabajen unidos, porque nadie es imprescindible, pero todos somos necesarios.

Quiero decirles también, que esta organización ha demostrado ya muchas veces que es mucho más grande que cualquiera de los hombres y mujeres que la conforman y sin dudas, muchísimo más grande que su dirigencia.

El PLD es una fuerza viva, compuesta por miles de corazones que vibran con sus colores y con sus ideales. Es un sentimiento que está en el territorio, arraigado en campos, en ciudades, en miles de hogares. Y que crece y se renueva cada día, generación tras generación.

Por eso no es fácil terminar con él. Por eso, seguirá vivo y se levantará de esta caída con más luz que nunca. No me cabe duda.

El PLD no se acabó cuando faltó Juan Bosch ni muchos otros dirigentes valiosísimos y, ciertamente, no se acabará por la ausencia de aquellos que han perdido la fe y el compromiso con esta causa.

Porque el PLD es el partido del pueblo dominicano, el que más se parece a nuestro país: trabajador, apasionado, vibrante y, por qué no decirlo, a veces imperfecto. Pero también valiente, audaz y decidido ante la adversidad.

El PLD es el partido que siempre ha sabido comprender y representar las aspiraciones de los dominicanos y dominicanas.

Y así va a seguir.

Por eso, el mensaje que quiero transmitirles hoy, a los peledeístas y a todo el país, es un mensaje de esperanza.

De alegría por el futuro que viene.

De entusiasmo por el trabajo que la nueva dirección tiene por delante y que, estoy seguro, realizarán maravillosamente.

Y quiero dirigirme especialmente a nuestra militancia más joven, que es mucha y va más allá de los liderazgos más conocidos.
Son una nueva generación de jóvenes en los barrios, en los campos, en todo el país.

Jóvenes peledeístas: Es el momento de luchar por el presente y el futuro. El país los necesita, la democracia los necesita, las nuevas generaciones de dominicanos y dominicanas los necesitan.

Sean, con sus acciones, con sus palabras y con su trayectoria, el ejemplo y el referente que necesitan esos jóvenes que permanecen indiferentes ante la realidad política, económica y social que vivimos.

Sean la nueva política que debe llevar esperanza a cada rincón del país.

Sean ese torrente de agua limpia que nos permita ver nuevamente crecer la fe y la alegría en los corazones de los dominicanos.

Porque son nuestra generación más preparada, más motivada y más cohesionada. Porque tienen el talento, los principios y también la experiencia de estos tiempos difíciles, que los han forjado.

Amigos y amigas,

Antes de cerrar esta intervención me gustaría parafrasear una cita del autor norteamericano Michael Hopf que quizás algunos de ustedes ya conozcan.
Dice así:
Hombres fuertes crean buenos tiempos.
Buenos tiempos crean hombres débiles.
Hombres débiles crean tiempos difíciles.

Lamentablemente, nuestro país está viviendo un tiempo difícil, al que nos han llevado las debilidades de un gobierno ineficiente.

Sin embargo, todos ustedes han probado ser fuertes y resistentes ante la adversidad.

Ustedes son el liderazgo que necesita nuestra sociedad para volver a los buenos tiempos.

Hombres y mujeres fuertes del PLD: es hora de trabajar por el futuro.

Es hora de que en todo el país se sienta que el PLD está más vivo que nunca.

El PLD renace nuevamente, más fuerte, más unido, más capaz y, sobre todo, más cerca de la gente que nunca.

Peledeístas, el futuro empieza hoy y ustedes deben salir a conquistarlo!

¡Adelante! ¡Este es su partido, llévenlo de nuevo a lo más alto!

Este es su país, llévenlo de nuevo a los buenos tiempos. Lleven nuestra estrella en la frente, con orgullo.

Demuestren a todos y todas que, ante la adversidad, aquí están los hombres y mujeres fuertes, capaces, preparados y probos, para recuperar la esperanza, para llevar alegría a los hogares, para proteger y cuidar a las próximas generaciones, ¡¡para preservar nuestro territorio e izar bien alta nuestra bandera tricolor!!

Qué viva el PLD,
Qué viva la República Dominicana.

Muchas gracias a todos y todas.

Que Dios los bendiga.

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