Hablan los hechos

HUAWEI: La cara oculta de la lucha por el 5G (2 de 2).

Concebida como un eslabón fundamental para la 4ta. Revolución Industrial, que por demás promete transformar el mundo en las siguientes décadas, la tecnología 5G se ha convertido en la manzana de la discordia entre las dos principales potencias, que por demás se juegan a futuro parte de su supremacía mundial.

Al igual que sucedió con la maquina a vapor en el siglo XVIII, la electricidad en el siglo XIX y la computación en el XX, el advenimiento del internet de las cosas también ha sido objeto de sentimientos encontrados, con la excepción de que en esta ocasión una nación asiática y no occidental, parece liderar esta nueva revolución.

Eso explica, en parte, la actual disputa entre Estados Unidos y China que tiene como epicentro la tecnología 5G de Huawei, empresa cuyos productos y servicios han sido adquiridos por más de un tercio de la población mundial.

El hecho de que, según sus propios directivos, la empresa se encuentre dos o tres años adelantada en el desarrollo del 5G respecto a sus más cercanos competidores, puede parecer una razón lógica para interpretar el porqué de las actuales embestidas de Washington. Sin embargo la declaración de “emergencia nacional” (y denunciada por la empresa), que busca aislar tecnológica y estratégicamente a Huawei, esconde otros elementos que merecen ser evaluados.

Teniendo como objetivo el servicio de redes de telecomunicaciones, las denuncias de potencial uso político por parte del gobierno chino de las redes de Huawei, alegan tener su fundamento en que por un lado el fundador de esta empresa, Ren Zhengfei, perteneció en el pasado al ejército Popular de Liberación de China, y por otro que en el 2017 la Agencia de Inteligencia del gigante asiático, indicó que las empresas chinas deben cooperar con el gobierno en materia de inteligencia y seguridad nacional.

Según las autoridades estadounidenses, estas particularidades hacen que los servicios 5G de Huawei vuelven vulnerables a sus potenciales clientes.

No obstante las acusaciones, hasta el momento no se han brindado pruebas de prácticas de espionaje en los servicios de la tecnológica china, lo que a su vez nos lleva a ponderar el “proteccionismo comercial” como otra razón elemental detrás de las embestidas.

Esto así, por la tendencia de Trump a desvincularse del multilateralismo y la economía globalizada, una tendencia autodestructiva, que sin embargo es poco aplicable a la interdependencia del mundo tecnológico.

Un elemento intrigante aunque especulativo, es que dicho proteccionismo en realidad oculte la preocupación de Washington, de que su mayor adversario global pueda eventualmente ejercer controles intergubernamentales, prácticas de las cuales se ha acusado al gobierno estadounidense previamente.

Sucede que, como planteábamos en la conclusión de la pasada entrega, los temores de Estados Unidos respecto a China traen al debate un dilema ético de su propio comportamiento como principal potencia global.

Bastaría recordar las denuncias del ex empleado de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden, de que los organismos de inteligencia estadounidense no solo han accedido durante años a datos de grandes empresas como Yahoo o Google, sino que también vulneró plataformas digitales de naciones enemigas y sus propios aliados.

A todo esto las miradas también han estado puestas en Apple, la emblemática tecnológica estadounidense que se ha visto inmersa en las actuales discusiones, por ser pasible de una posible contraofensiva china. De más está destacar la importancia del mercado chino para Apple, que le reporta unos ingresos anuales de US$50.000 millones y un 20% de las ganancias globales.

La interrogante está en qué pasaría si se toman medidas internas contra la filial estadounidense, toda vez que unos 70 millones de usuarios de iPhone podrían considerar prescindir de sus aparatos, una opción que es alimentada por propaganda nacionalista en medios chinos.

A pesar de la indignación que ha despertado dentro de China las medidas del gobierno estadounidense contra Huawei, su propietario se muestra en contra de cualquier represalia dirigida contra Apple, alegando que además de considerarla como “su maestro”, será el primero en defenderla de cualquier medida que pueda afectarla.

Sin embargo, unas posibles medidas en las que no podría incidir Huawei es en lo que concierne a las “tierras raras”, un recurso sumamente estratégico del cual China posee las mayores reservas del mundo, representando el 70% de la producción global.

Compuesto por 17 elementos, estos minerales esenciales para las industrias tecnológica, automotriz y militar, permiten al gobierno chino tener una herramienta con la cual contraatacar a Washington, dada la dependencia estadounidense de la producción china, que ronda el 80%, obteniendo el resto en pequeñas proporciones de Birmania, Francia, Australia, Estonia y Japón.

Para calibrar la importancia que para Estados Unidos tienen las “tierras raras” provenientes de China, solo hay que observar que estos elementos no fueron afectados en medio de la guerra comercial entre ambas naciones, lo que ahora brinda al presidente Xi Jinping un recurso estratégico capaz de lesionar seriamente la industria estadounidense.

Por si fuera poco, de manera simbólica el mandatario chino estuvo visitando las instalaciones donde china procesa estos minerales, lo que ha generado mayor tensión ante una posible contraofensiva.

Volviendo a Huawei, la empresa ya ha sido en el pasado símbolo de resiliencia y autosuficiencia, donde el vasto y económicamente emergente mercado chino le ha permitido crecer a pesar del contexto internacional, con un potencial universo de aproximadamente 900 millones de usuarios a lo interno.

A su vez, como alternativa a la falta de servicios de empresas estadounidenses, Huawei tiene tecnología paralela como Baidu, Wechat, Youku, y su propio sistema operativo (pronto disponible para occidente) Hong Meng OS, que estará bajo la protección de la plataforma Huawei ARK OS.

Medios chinos como la Agencia de noticias Xinhua, alegan que “mientras Estados Unidos hace gala de su arrogancia, China se limita a defender legítimamente sus intereses”.

Lo preocupante es que mientras las tensiones aumentan, Xi Jinping advirtió que “China no negocia con una pistola apuntándole a la cabeza”, pero obvió decir que con el control de las “tierras raras” el gigante asiático también posee una granada en sus manos…

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