Hablan los hechos

El líder del Siglo XXI y la evolución de la comunicación

En las primeras dos entregas de esta serie, hemos tenido la oportunidad de analizar los profundos cambios que en el liderazgo político se produjeron a partir del final de la guerra fría y posteriormente las características personales que dibujan el perfil del líder del siglo XXI.

Como lo que distingue a un líder político es la capacidad de comunicar sus ideas, convencer a otros cuáles son sus razones y despertar esperanzas en una población cada vez mas informada y descreída, analizaremos el impacto de las nuevas tecnologías en la relación del líder político y los ciudadanos.

La ruptura de la información unidireccional

Sin dudas vivimos en una época donde se están rompiendo los paradigmas que constituyeron la cultura comunicacional de los grandes políticos de la historia; no es posible ya, intentar imitar a los excelentes oradores que ocuparon las tribunas durante todo el siglo XVIII y XIX, para construir un nombre y un liderazgo politico.

Es una realidad que la radio y la televisión, los medios de comunicación masiva por excelencia en el siglo XX, han ido dejando espacio a los teléfonos móviles y el internet, lo que ha construido la llamada sociedad 2.0, con una democracia informativa cercana al libertinaje y el caos.

Desde la invención de la imprenta en el siglo XV, no se había producido en la historia de la humanidad un periodo con cambios tan importantes, como lo que ha ocurrido en los últimos 40 años.

De la información local a la información global

De la era de la información local, hemos pasado a la información global, con el acceso a informarnos de hechos ocurridos en cualquier parte del mundo en tiempo real.

Pero además, hemos pasado en solo 20 años, de ser receptores y consumidores de información a ser productores y emisores.

Es decir, ademas de los cambios políticos ideológicos, que todavía se encuentran en plena evolución, el líder político de este siglo tiene que enfrentarse a una sociedad donde no tiene la exclusividad del análisis, ni la preeminencia en promover propuestas de solución a los problemas sociales, sino que comparte el discurso político con el ciudadano común, que tiene en sus manos el acceso a internet y al uso de las redes sociales las 24 horas del día, para contradecir o apoyar a quien intente imponer sus ideas desde el partidarismo político.

Es la ruptura de la exclusividad partidaria

En esencia, esta revolución, llamada era de la información o conocimiento, no es mas que la destrucción de todo el aparato de comunicación unidireccional, en la radio, televisión, prensa escrita, cátedra universitaria, etc., y su sustitución por vías de comunicación multi o bidireccional.

En esta nueva sociedad, la llamada sociedad 2.0, se está produciendo una disminución del rol de sociedad intermedia que han venido ejerciendo los partidos políticos durante el desarrollo del sistema democrático.

Lo ocurrido recientemente en las elecciones italianas con el Movimiento 5 Estrellas, lidereado por un cómico televisivo que construyó un discurso anti sistema por las redes sociales, o el Movimiento Podemos de Pablo Iglesias en las elecciones europeas, es un ejemplo de como la ciudadanía reacciona uniéndose a causas con un liderazgo difuso al margen de las estructuras políticas.

En la sociedad de la red, la participación de los ciudadanos va mas allá de tener acceso permanente a los sistemas de información, es una forma de organizar la vida de las sociedades que todavía está en constante evolución, pero que sin embargo obligará a los líderes políticos a transformarse en actores diferentes a los que hemos conocido hasta el día de hoy.

Los movimientos de protesta en la llamada “primavera arabe”, demostraron que internet es en el siglo XXI la vía mas importante de comunicación ante cualquier crisis política, incluso que puede sustituir a los medios tradicionales como vinculo primario entre gobierno u oposición y los ciudadanos.

En medio del caos en Egipto, Tunez o Libia, la prensa escrita, la radio y la televisión, fueron sustituidas por Facebook, Twitter, Skype, y otros medios usados por informadores no profesionales con presencia en el lugar de los hechos.

El poder de los grandes medios de comunicación se estrelló contra la realidad de que un emisor y receptor pueden encontrarse en cualquier lado, a distancia y sin ningún tipo de control, estableciéndose formas horizontales de comunicación a margen del liderazgo jerarquizado de los partidos políticos o los intereses de los gobiernos.

Los desafíos comunicacionales del Siglo XXI

A esto es que se enfrenta el nuevo liderazgo del siglo XXI en materia de comunicación política: de la costumbre de comunicar sus ideas por los mismos programas, los mismos periódicos, las mismas emisoras de radio, hablando de las mismas soluciones de manera uni-direccional; al cuestionamiento, sinergías e inquisición de grupos no organizados, pero con acceso a los sistemas de comunicación digital.

A la vez esto ha provocado una subcultura, donde existe una avalancha de información y desinformación, donde se mezcla todo tipo de material, donde se da espacio la superficialidad y al tratamiento chabacano de los grandes temas que deben interesar a todos.

Entonces, podríamos concluir que la comunicación política esta pasando rápidamente de la televisión, como medio por excelencia para enviar los mensajes, hacer los anuncios y enviar los mensajes; al internet y los teléfonos móviles, que se han ido convirtiendo en el medio de comunicación por excelencia, cuyo impacto será mas importante en la medida que se cierre la brecha digital en los países en desarrollo.

Llegó el futuro

En un mundo donde se privilegia lo instantáneo; el internet y los teléfonos inteligentes serán las estrellas de la comunicación política, ya que poseen posibilidades infinitas de establecer debates de persona a persona, grupo a grupo, partido a partido, y todo esto en un mundo virtual pero real y sin limites de espacio o tiempo.

El líder politico del siglo XXI entonces, tendrá que adaptarse a estos cambios o simplemente desaparecerá en las páginas de los medios tradicionales de comunicación, cuya influencia disminuye día a día.

Aunque todavía mantienen cierto grado de influencia, están siendo sustituidos en forma acelerada por los nuevos medios puestos al alcance de la ciudadanía y, a nuestro juicio, el liderazgo de los partidos tendrá que adaptarse a esta forma de comunicación horizontal o morir políticamente si no lo intenta.

El reto entonces es, como ser capaces de evolucionar con los tiempos para usar correcta y en forma eficiente las herramientas que se ponen en la mano de los líderes de este siglo.

La respuesta a esta inquietud será el tema del articulo de la próxima semana, donde analizaremos las potencialidades de la nuevas herramientas de la comunicación política.

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