Opinión

Obscenidades en los medios

Las vulgaridades que se escuchan por radio y televisión “horripilan y meten miedo de verdad”, como dice la vieja canción “El Ratoncito Miguel”. Da la impresión de que ese sector no está regulado por las autoridades, y que los que incurren en tales insolencias no sienten ningún respeto por la audiencia.

Vivimos un proceso de degradación tal, que la niñez ha perdido su inocencia; los adolescentes gracias a la internet y la redes sociales pueden competir con cualquier adulto. Es execrable que contribuyamos al deterioro de la moralidad y el decoro de nuestra sociedad, a través de la radio y la televisión nacionales.

En mi tiempo de adolescente viajaba en guaguas públicas, y en cada una de estas había un letrero con letras bien grandes que decía: “ABSTENGASE DE PROFERIR PALABRAS OBSCENAS”. Ya han transcurrido varias décadas, y aun pervive en mi memoria esa sencilla pero importante lección.
En esa época era impensable que un locutor profiriera por radio o televisión una palabra obscena. Recuerdo que un narrador de pelota al terminar un juego que se prolongo más de lo normal, cuando narro el ultimo out, dijo: “se acabó esta vaina”. La sanción no se hizo esperar, le cerraron la emisora.

Existen instituciones públicas con cuantiosos presupuestos, que bien podrían ocuparse de monitorear las trasmisiones de radio y televisión, a fin de establecer sanciones a los responsables de violar la Ley General de Telecomunicaciones No.153-98-INDOTEL, con la severidad que amerite la infracción. Es necesario detener la descomposición moral y cultural que nos invade, ya no solo desde el exterior, sino también en el plano local.

De continuar la lenidad que las autoridades competentes han exhibido en relación con este tema, la radio y la televisión de nuestro país salvo honrosas excepciones, caerán en una situación de descredito y arrabalización tal, que la audiencia preferirá otros medios. Esperemos.

Hasta luego…

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