Al final de la semana el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió a los países de la región de que los altos niveles de deuda pueden obstaculizar el desarrollo, porque desplazan las inversiones privadas y obligan a los gobiernos a desviar recursos para pagar intereses, en lugar de destinarlos a infraestructuras y servicios públicos.
No son buenas las expectativas de que el gobierno de República Dominicana acoja este sano consejo en razón del engreimiento y petulancia que han caracterizado a la actual gestión y sus funcionarios.
Desde el principio, el Partido de la Liberación Dominicana, con su última gestión gubernamental zarandeada por la ácida crítica del PRM y del ahora presidente de la República, se ha mantenido advirtiendo sobre el peligro de impago de la deuda, ante la alocada carrera de préstamos.
Producto de esos préstamos el Gobierno está pagando intereses por un dinero congelado, mientras tiene una muy baja inversión pública.
Al pasado diciembre el gobierno de Luis Abinader tenía desembolsados US$13,200 millones, cantidad que con la prevista para este año 2023 superará los US$16,000 millones, lo que duplicará los préstamos tomados por el gobierno del PLD y el presidente Danilo Medina en ocho años.
Los actuales gobernantes llegaron al poder diciendo que el gobierno anterior era dispendioso y que era posible ahorrarse un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), confirmándose una de las patrañas con las que engañaron a la ciudadanía.
Desde el Congreso y en declaraciones públicas de su dirigencia, al igual que ahora lo ha hecho el BID, el PLD ha presentado ideas y críticas para resolver de forma ordenada los problemas que genera la deuda e impedir incumplimientos. Por el contrario, ha continuado el carnaval de préstamos, al tenor de la conocida frase “Que siga el entierro”, de un célebre cuento de los campos dominicanos.
Y precisamente de eso se trata: del entierro de la esperanza nacional, del entierro de la estabilidad económica, del entierro de la posibilidad de progreso y desarrollo, en fin, del entierro de la calidad de vida del pueblo dominicano. En materia económica el gobierno del PRM y el presidente Luis Abinader ha devenido en un zacateca.