Opinión

Formación política en el PLD

La formación política –antes le decíamos educación política– en un partido como el de Liberación Dominicana es un elemento esencial. Independientemente de que nos hallemos en un reflujo político, de que se esté en una campaña electoral o en momento de turbulencias sociales, el militante debe siempre velar por su formación política. Y en el PLD desde sus inicios Juan Bosch insufló en los peledeístas el interés por la educación política.

La formación política tiene dos grandes vertientes: la parte teórica y la parte práctica. Esto es tan cierto que en el PLD esa ha sido la única área o secretaría con un lema propio. Así como la organización tiene el lema «Servir al Partido para Servir al Pueblo», la educación tenía el suyo. Ese lema no se pronunciaba; se asentaba en el acta en cada reunión en que se trataba el tema de educación. Ese lema era «La educación es la práctica política más el estudio de la sociedad». (Estoy memorizando, por lo que puedo haber agregado una palabra o haber quitado otra, o escribir todas las que tenía ese lema y modificar un poco su orden. Lo importante es la idea, y era la que acabamos de expresar).

Esa combinación de teoría y práctica también la incorporó Juan Bosch al título de la revista que fundó en el PRD (1972) y que después le dio vida en el PLD (1980); se trata de «Política: Teoría y Acción», donde están combinados los dos conceptos: la teoría y la práctica.

En el criterio de Juan Bosch no puede haber educación política sin práctica. Ese es uno de los componentes del boschismo que hemos asumido como teoría del Partido. En un militante político que haya hecho de esta actividad un oficio no puede haber estudio sin práctica ni práctica sin estudio. Sin la teoría la práctica es ciega, y sin práctica la teoría es tullida, no avanza, no llega lejos. Entonces, no se trata de ser un ratón de biblioteca y leerse todos los libros y vivir al margen de la sociedad y sus problemas y del Partido y sus tareas.

La asistencia a los esfuerzos concentrados, a las charlas, asambleas, los toque de banderas, los procesos internos del Partido, entre otras acciones como talleres, conferencias, caminatas, elecciones de la junta de vecinos de nuestro sector o del gremio del que somos parte son todas actividades que no deben verse al margen de la formación política.

En lo que respecta al conocimiento teórico, debemos hacer conciencia de que este no se pega como la gripe o la viruela. El conocimiento implica un esfuerzo personal que debe realizarse de manera sistemática. En los fueros internos de muchos amantes de los libros yace la idea de que cuando se compra un libro se adquiere con él el tiempo y la disposición para su lectura. Esa disposición hay que tenerla y ese tiempo hay que sacarlo de alguna parte, hay que quitárselo a algo para destinarlo al libro adquirido.

Hay que leer los clásicos del pensamiento político, pero en sus libros, en sus textos, y no en versiones ni folletos. Éstos debemos leerlos con la intención de acercamiento a esas grandes obras, sin olvidar nunca que debemos encarar la lectura en sus propios textos y tratar de que sea en buenas ediciones y traducciones, si no leemos en el idioma del autor.

Por suerte para los peledeístas, contamos con un programa de educación del que hablaremos en otra ocasión. Ahora solo nos resta destacar que Juan Bosch es un clásico del pensamiento político que tenemos a nuestro alcance en todo momento. Y sus obras están ahí, esperándonos, convertidas en el mejor medio para conversar con él y aprender a conocer a nuestro pueblo y amar a nuestro Partido desde la sólida base del raciocinio, vale decir la conciencia, y no exclusivamente desde el sentimiento y la emoción.

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