Opinión

Madurez del liderazgo del PLD

En ocasión de conmemorarse el centenario del natalicio del profesor Juan Bosch en el año 2009, acuñamos en su memoria la frase: “Su ejemplo vive y él vive en su obra”, entendiendo que dichas expresiones eran las que mejor sintetizan el sentido de inmortalidad que acompaña la figura de nuestro inolvidable maestro, el profesor Juan Bosch.

Significando por demás, que hombres como él nunca mueren, más bien su estatura se agiganta con el discurrir de los años, en este caso, al unísono con el proceso del que hoy todos somos testigos o protagonistas, la consolidación como fuerza política dominante en el escenario nacional, del que en su momento consideró su última gran obra, la fundación y construcción del Partido de la Liberación Dominicana, PLD.

Muchos son los factores a tomar en cuenta. Las buenas notas que en su cerca de 20 meses mantiene el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, segundo peledeísta que dirige los destinos de la nación y cuyo estilo de gobernar, sorprende y deja sin aliento a los incrédulos de siempre y a quienes no le conocían o dudaban de sus cualidades políticas especiales forjadas bajo la sombra del maestro que una vez, como elogio a su capacidad de trabajo, catalogó al mismo Danilo como una “computadora humana.”

Así las cosas, con la asunción del nuevo rector de la UASD, profesor Iván Grullón, este fenómeno de conversión del PLD en fuerza política dominante dentro del sistema político dominicano gana otro punto, pues sigue verificándose en la realidad de los hechos como el partido morado, y la estrella amarilla va asumiendo control de forma libérrimamente democrática de todos los espacios institucionales, gremiales y profesionales donde las cabezas directivas pasan por un proceso eleccionario libre y transparente.

Ya en posición y control de los principales poderes públicos del país, de la mayoría de los más importantes gremios profesionales y académicos, la vida de estos continúa su ritmo normal, sin sobresalto ni atropello, por su fama de partido organizado y vocación democrática de su liderazgo, muy por el contrario, dicho fenómeno viene acompañado de una suerte de sensación colectiva que refuerza su legitimidad y que se manifiesta en el decir: “Qué bueno que sea con el PLD que ocurre esta especie de control de todo”.

Nunca antes en la vida democrática dominicana había ocurrido igual fenómeno con otra fuerza política, y es cuando entonces uno tiene que preguntarse: ¿Cómo y por qué el PLD post Bosch, se convierte en fuerza política dominante de la República Dominicana hasta un punto tal que la estabilidad y buena marcha del sistema político nacional, se puede decir, que en gran parte, hoy descansa en la madurez, el buen tino y correcto desempeño de su liderazgo político, encabezado principalmente por dos discípulos de Bosch, perteneciente a la segunda generación de grandes dirigentes peledeístas, Leonel y Danilo?

Las respuestas pueden ser material de trabajo para analistas y especialistas de la ciencia política, con la particular y aparente ventaja de quienes ven el juego desde la grada, que siempre les resulta más fácil el relato y los juicios en el abordaje de estos asuntos, que aquellos que están en el mismo terreno del juego, como en mi caso, dentro de la formación política en cuestión y entre los jugadores (líderes), estrategas y protagonistas de las acciones exitosas que han llevado al PLD, primero a la principalía y ahora disfrutar de la condición de fuerza política dominante.

Sin embargo, me arriesgo a dar una respuesta explicativa a la anterior interrogante desde la perspectiva del testigo y participante. Y es que al fin y al cabo, Juan Bosch no solo fundó y construyó un partido nuevo, sino que además con éste, creó algo mucho más significativo y transcendente, Juan Bosch creó ESCUELA, y en la escuela es donde se siembra y quien siembra cosecha. Sembró nuevas formas de hacer política en base al estudio y las ideas, sembró institucionalidad partidaria respetando siempre las reglas de su funcionamiento y esta práctica se ha convertido en parte de la cultura política del peledeísmo.

Y esta institucionalidad partidaria funcional, arraigada como parte de su cultura política, de la que, quien osa desafiarla queda prácticamente autoexcluido como autentico peledeísta; es la misma que permite a este partido, sin importar que este o no este en el gobierno, llevar a cabo sus congresos ordinarios, y la misma que le dio fortaleza para romper el bipartidismo dominante desde 1982, seguir un proceso de afianzamiento, donde gana elecciones, hace la transición del liderazgo del maestro fundador al liderazgo primero colectivo, luego encabezado por Leonel Fernández que se reelige democráticamente, da lecciones de alternancia en el poder, asume Danilo Medina, desarrolla una gran Presidencia en curso y pasa a compartir el liderazgo político con el tres veces ex presidente, Leonel Fernández.

Hoy, entre estas dos figuras del peledeísmo, Danilo y Leonel, se encuentra delimitado el liderazgo político principal del país. Justo es reconocer que Leonel y Danilo lejos de encarnar liderazgos contradictorios, surgieron y se han desarrollado complementándose uno al otro.

De la madurez e inteligencias de estos líderes, su buen tino y mejor entendimiento, su complementariedad, así como de la institucionalidad, unidad y cohesión partidaria depende y son la mejor garantía de que el PLD siga conectado y sintonizado con el sentir mayoritario de los dominicanos, y continuar siendo hasta el bicentenario de la República en el 2044 y más allá, la organización política dominante que institucionalizó definitivamente la democracia con rostro humano en la patria de Juan Pablo Duarte, la de nuestros sueños y de nuestros amores.

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