Opinión

Camejo, Medina y La Reelección

Espero que el Presidente Medina no caiga en el gancho de la propuesta norteamericana de mi viejo amigo y compañero Ramón Camejo. Dice Camejo, aparentemente con la mayor ingenuidad del mundo, que debemos adoptar el sistema presidencial de USA que permite una reelección consecutiva, es decir, cuatro años más cuatro son ocho y ya, nunca más. Reitero que no soy antireeleccionista por principio, pero a mi juicio, en esta etapa de nuestro desarrollo la constitución actual es la mejor, para que los presidentes se enfoquen en trabajar y dejar una impronta que les permita volver, tal y como hasta ahora viene haciendo Danilo.

El primer problema de la propuesta de Camejo es que quien la propone es un Ministro, es decir, un beneficiario. Cuando es así, nunca se sabe si se está pensando con el cerebro o con el estómago; el segundo problema de su propuesta es que los dominicanos no somos norteamericanos. Si eso se aprobara y el presidente consiguiera reelegirse, antes del 2018 el mismo Camejo u otros conmilitones beneficiarios del poder encontrarían mil razones para proponer un nuevo arreglo constitucional que permita una segunda reelección y así sucesivamente, porque la ambición desboca y el poder aloca.

El tercer problema de la propuesta de Camejo es lo dañina que es políticamente. Él reduce el asunto a meter miedo entre peledeístas en relación a que esa es la mejor vía para mantener al PLD en el poder, sin mencionar para nada cómo se menoscaba la credibilidad del Partido creado por Juan Bosch “para servir al pueblo”, organización que a través de su gobierno anterior puso a gran parte de la sociedad a elaborar una nueva y moderna constitución -a la altura de estos tiempos- y que a tan solo cuatro años pretende ser vapuleada y convertida como se ha dicho en “un pedazo de papel”. Y todo para beneficiar a un grupo.

Políticamente, la propuesta de Camejo continúa la línea de reducir el PLD a otro PRD o PRSC. Es obvio que cada vez menos diferencias separan al partido de Juan Bosch en el que nos formamos Camejo y yo, con respecto a esos otros partidos de los cuales nadie espera nada.
La propuesta de Camejo se sustenta en la alta popularidad del Presidente Medina y en la seguridad de que con él de candidato nadie tiene nada que buscar porque ganaría de calle. Ese es un análisis, pero otros dicen que el desparpajo de la oposición es tal que el PLD ganaría con cualquier otro candidato; también sabemos que no hay manera de sostener por todo el tiempo la alta popularidad del Presidente que hoy es evidente, ya que la fuerza de gravedad y las múltiples insatisfacciones se encargan de hacer la contra.

Como quiera que sea, si el Presidente se pone en eso ¿qué es lo que pasaría?. Tendría que dejar de hacer el gobierno que está haciendo para dedicarse por entero a buscar cuatro años más. Ahí mismo terminaría el excelente manejo presupuestario con el que ha logrado reducir el déficit, ya que habría que tirar la puerta por la ventana para vencer escollos. Y ya veo a los Ministros, todos tirados a la calle de la reelección y a la pobre República Dominicana en un capítulo más de “la civilización del espectáculo”.

Sin embargo, y a pesar de Camejo, yo confío plenamente en que el Presidente Medina cumplirá su slogan de “continuar lo que está bien”, que en este caso se traduce en dejar tranquila la Constitución porque nuestro país aun no está maduro institucionalmente para la reelección consecutiva. Y contrario a la propuesta de Camejo, el PLD habría hecho historia cuando sus dos primeros Presidentes de la República respetaron sin traumas la Constitución que estaba vigente y que no permitía la reelección. Y en cuanto al Presidente Medina, que siga haciendo un buen gobierno, que descanse y vuelva en el 2020. Yo seré el primero en proclamarlo.

Post data. Conocí al otrora humilde Camejo en 1976 en Santiago. En aquel tiempo la conversación obligada con Camejo era de carácter ideológico. Hablábamos de lucha de clases, de dialéctica, de acumulación originaria, del Estado, sus orígenes y desarrollo, de liberación nacional, de la teoría y la práctica política, de moral y ética, de métodos de trabajo, de táctica y estrategia, de planes de trabajo, de la función del líder, en fin, nos educábamos políticamente estudiando y analizando los artículos que semana tras semana publicaba el Prof. Juan Bosch en Vanguardia del Pueblo. Pero hoy, por desgracia, Camejo ha cambiado el discurso y ahora solo habla de reelección.

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