Opinión

MATA CALOR JAMÁS REGRESÓ

Presidente PLD, Provincia Hermanas Miraba Durante los doce años de Balaguer (1966-1978) nunca faltó en los mítines y
concentraciones realizadas por el Partido Reformista en la entonces Provincia
de Salcedo, un personaje pintoresco llamado Pedro Díaz Fabián,
cariñosamente «Mata Calor», nacido en el año 1943 en la comunidad de La
Gina, Villa Tapia, donde vivió hasta el día de su desaparición; hijo de Valentín
Díaz y Cristiana Fabián.

En las actividades proselitistas del Partido reformista, este personaje, fanático
hasta más no poder de su líder Doctor Joaquín Balaguer, a quien profesaba
lealtad y le veneraba como a un Dios, se aparecía transportado por una burra,
la cual decoraba con un atuendo rojo y una gorra en la cabeza.

Díaz Fabián se benefició de la política clientelar de su líder. Él, como muchos
dominicanos, entendía que este sería un presidente eterno.

Con la derrota del Partido Reformista en las elecciones del año 1978, y el
ascenso al poder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) con su
candidato, Don Antonio Guzmán Fernández, el panorama político en la
República Dominicana cambió.

Pedro Díaz Fabián, acostumbrado al poder, se ve en la oposición por primera
vez en su vida política.

Con Balaguer en la oposición, ciego, con problemas motrices que le
dificultaban caminar, Mata Calor renuncia del Partido Reformista y como un
tránsfuga cualquiera se juramenta en el PRD, previo a la campaña para las
elecciones de 1986.

Como nuevo militante del Partido de gobierno, lo vimos en ese entonces
vestido de blanco, ahora encima de una camioneta, acompañado de un
muñeco de trapo que simbolizaba al Dr. Balaguer, al que le propinaba patadas
y trompadas, como forma de demostrar su desafecto a quien fuera su
idolatrado líder, y fidelidad a su nuevo partido (PRD).

Ironías de la vida, el destino le hizo una mala jugada a Pedro Díaz Fabián, pues
el Dr. Joaquín Balaguer sorprendió al mundo ganando las elecciones del 86
al PRD y su candidato Lic. Jacobo Majluta.

Desde entonces la vida de Mata Calor no fue la misma. Un día sorpresivamente
abandonó su comunidad de la Gina, a la cual jamás regresó, dejando atrás
familia, vecinos y amigos. Terminó alejado de la tierra que le vio nacer y de
quienes le celebraban sus jocosidades. Los reformistas nunca le perdonaron
que los abandonara por estar en la oposición, y en el PRD nunca fue bien
recibido.

A 22 años de su desaparición física no se sabe con exactitud los detalles de su
triste final.

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