Armando García
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Con mucho orgullo, motivación y entrega, acompañamos a la doña Cristina Lizardo, icono
del Partido de la Liberación Dominicana, en la coordinación de su campaña, en este nuevo
reto de convertirse nueva vez en la senadora de la provincia Santo Domingo,
Esta provincia, creada el 16 de octubre del 2001, es las más grande, extensa y diversa, con
características sociales, culturales y económicas arraigadas que distinguen a sus tres
grandes regiones: Santo Domingo Oeste, Santo Domingo Norte y Santo Domingo Este. Con
17 demarcaciones, entre las cuales se encuentran 6 circunscripciones, 7 municipios y 8
distritos municipales. Mucho terreno que cubrir para una campaña.
Vi cada día en Doña Cristina a una mujer entregada, convencida, comprometida y enfocada,
con una vocación de servicio, dedicación y trabajo incansable e inigualable, digno de
admiración e inspiración para los que cada día ejercemos la política dentro y fuera de los
partidos.
Por eso, es justo dejar constancia de su desprendimiento y titánica labor a favor del PLD y
su lucha permanente porlos derechos y anhelos de los hombres y mujeres de esta provincia
que desean mejores condiciones de vida para sus comunidades.
Estas elecciones han supuesto un duro reto para el Partido, que, en estos últimos cuatro
años ha realizado una travesía de desafíos continuos y obstáculos nunca vistos en la historia
de más de 50 años de lucha y servicio del Partido de la estrella amarilla.
Pero ¿Qué ha significado para el PLD el trabajo político y electoral de Cristina Lizardo?
No haré un análisis subjetivo con valoraciones personales y emocionales, no, son las cifras
oficiales, objetivas, las que hablan por sí solas.
Nuestro plan de trabajo y metas era lograr 100 votos por colegio electoral por parte del PLD,
que, sumado al aporte de la Fuerza del Pueblo, nos colocaría frente a una victoria inminente
de la senaduría más importante del país. Por supuesto, este plan tenía dos grandes
columnas, la primera, el trabajo incansable de la candidata y sus equipos, que no se
detuvieron nunca; la segunda, la necesidad de apoyo logístico para concretar y movilizar
estas simpatías, es aquí donde se concentró la gran debilidad y falta de prioridad del PLD.
A pesar de la escasez de los recursos, logramos un promedio de 111 votos por colegio con
la ayuda de los aliados. No pudimos, como PLD, dar una respuesta mayor que nos
permitiera ganar; solo logramos obtener 44 votos por colegio, lo que nos arrebató la
esperanza de convertir a Doña Cristina nuevamente en senadora. Para que tengan una idea
gráfica, si como PLD, hubiéramos cumplido la meta de los 100 votos por colegio, o
acércanos a la misma, sumados al desempeño que obtuvo la Fuerza del Pueblo, hoy
tuviéramos más de 500,000 votos y estaríamos celebrando esta importante victoria.
Su votación total fue de 385,792 votos, de los cuales le fueron aportados 150,686 por el PLD
(39.05%) y 235,106 (60.94) por los partidos aliados, destacándose la Fuerza del Pueblo,
quien abrazó esta candidatura como suya y le sumó 187,182 votos, o sea el 48.52% del total
de los votos obtenidos. Cabe destacar que la provincia SD también obtuvo el promedio de
votación más alto por colegio electoral versus el resto de las provincias incluso sumado el
exterior y su abstención de 44.33% ligeramente menor que el promedio general de 45.63%.
El términos porcentuales, Cristina obtuvo 43.66% de los votos y fue la tercera candidata a
senadora del PLD más votada de las 18 candidaturas que representaban al Partido. Le
precedieron La Altagracia con 46.74% y Puerto Plata con 44.65%, que, sin restarle méritos a
estas provincias, si hay que guardar la distancia, dado que las dos juntas suman el 29% de
los colegios que tiene la provincia Santo Domingo.
La votación total senatorial en la provincia Santo Domingo es equivalente, en términos
relativos, al 85% de los votos presidenciales obtenidos por el candidato Abel Martínez, y el
aporte neto PLD de Cristina al voto presidencial representó el 33% del total de los votos
peledeísta que obtuvo nuestro candidato a la presidencia.
Los votos totales PLD de la boleta senatorial fueron 495,039 y los totales con alianza en
candidaturas PLD fueron 865,869. De ambas cifras, la candidata a senadora por Santo
Domingo aportó el 44% de los votos, y el restante 56% de los votos fueron aportados por los
17 candidatos senatoriales juntos, del resto del país. Su aporte del 44% en el voto senatorial
garantizó por lo menos dos de las cuatro plazas de diputados que obtuvimos en el
PARLACEN.
Ya terminando, quiero decirles que la candidatura de Cristina Lizardo obtuvo 291,376 votos
en el año 2020 y en este momento tan difícil, obtuvo 384,616 votos, como ya lo vimos más
arriba. Esto significa que ella logró concitar el apoyo de 93,240 nuevos ciudadanos para un
32% de crecimiento, en cuatro años de oposición, una señal clara y contundente de que las
candidaturas que mantienen permanente presencia, cercanía, seguimiento y trabajo
político en sus demarcaciones son siempre recompensadas por el voto ciudadano.
Sin lugar a duda, doña Cristina, con su trabajo incansable y tesonero, cargó con el peso
institucional de aportar la mayoría de los votos en el desempeño de nuestro Partido, siendo
el referente de una candidata con una simpatía arraigada y un historial de servicio y apoyo a
su gente, reconocido en esa alta votación que le tributaron los ciudadanos de la provincia
más importante del país.
En conclusión, me permito decir, que una mujer como Cristina, que ha demostrado ser
parte de los cimientos del PLD en este atribulado momento, no puede estar ausente de las
grandes decisiones que le toca asumir al Partido, a su comité político y su comité central.
No hacerlo sería darle, una vez más, la espalda a una realidad. El poder está en la gente y
debemos apostar a las figuras que la sociedad reconoce y quiere que sean sus
representantes.
El nuevo camino que nos toca emprender debe estar adornado del consenso, la
participación, la inclusión, la disciplina, el respeto y el empoderamiento en torno a los
actores del PLD que han seguido dando la cara por la organización, que han aportado su
trabajo de manera incansable y que ha dado un paso al frente por el bien común. Es la hora
de poner fin a las agendas personales y grupales y a las grandes decisiones por mayoría
mecánica que nos han colocado en un penoso tercer lugar, al borde del precipicio, después
de tantas historias de éxitos.