La eutanasia ha sido una de las palabras prohibidas por razones éticas en la ciencia médica, viene del griego y significa “buena muerte”, porque no es mas que el acto por medio del cual se facilita la muerte de un paciente casi siempre en una etapa terminal de su enfermedad o que ha sido desahuciado por los médicos que lo tratan.
Quizás el mas famoso de los defensores de la eutanasia fue el médico norteamericano Jack Kerkovian quien fue apodado el “Doctor Muerte” por su defensa y aplicación de métodos de muerte asistida para pacientes terminales. Inventó máquinas que proporcionaba a quienes se la solicitaban y el mismo ayudó a morir a mas de 130 enfermos que pidieron su ayuda, por lo que fue condenado varias veces a penas de cárcel en su estado natal de Michigan.
Hace unos días Brittany Maynard, una joven de 29 años de edad, anunció, que frente a la reaparición de un tumor canceroso muy agresivo en su cerebro, había decidido poner fin a su vida el día primero de noviembre, es decir el pasado sábado, promesa que cumplió, rodeada de su familia y amigos, por el efecto de medicamentos prescritos por médicos que la apoyaron en su decisión.
Hay que aclarar que en el estado de Oregon, donde se había mudado Brittany para cumplir con sus deseos, es uno de los cinco estados de la Unión Americana donde es legal la eutanasia en ciertas circunstancias.
Sus palabras de despedida para con sus amigos y relacionados las escribió en su página de FB, donde dijo lo siguiente: “Adiós a todos mis amigos y a mi familia que amo. Hoy es el día que escogí para morir con dignidad, dada la enfermedad en fase terminal, este terrible cáncer del cerebro que me ha encarcelado… pero me hubiera encarcelado mucho mas”.
Brittany llevaba una vida tranquila y feliz, incluso se casó en el año 2012, cuando en enero de este año, al padecer fuertes dolores de cabeza y vómitos frecuentes, fue sometida e exámenes que le diagnosticaron un tumor de células cancerosas en el cerebro, del cual fue operada en el mes de abril, pero que reapareció nuevamente, por lo que los médicos le pronosticaron no mas de seis meses de vida.
Su enfermedad era progresiva e incurable, sus expectativas eran morir en medio de frecuentes ataques de epilepsia, dolores de cabeza permanentes, medicada con opiáceos, y sin ninguna perspectiva de mejoría, porque el tipo de células encontradas en el tumor eran resistentes a todo tipo de tratamiento, como quimioterapia o cualquiera de los métodos usados para detener su crecimiento.
En los pocos meses de vida, que sabía le quedaban, se dedicó a viajar por algunos de los lugares donde siempre había soñado estar, y una de sus últimas fotografías la muestran en el Gran Cañón de Colorado, sonriente, llena todavía de vida y rodeada de sus familiares mas cercanos.
Su esposo, que la acompañó en este ultimo trance de su vida, escribió: “Brittany optó por hacer la decisión bien pensada e informada de morir con dignidad frente a una enfermedad tan terrible, dolorosa e incurable”.
Este episodio ha reabierto el debate de hasta donde los seres humanos tenemos la posibilidad y el derecho de decidir cuando y de que modo debemos morir, frente a la expectativa de sufrimiento crónico e imposibilidad de curación que tienen cierto tipo de enfermedades, frente a las cuáles la única salida segura es la muerte en el corto plazo.
¿Es un derecho de los seres humanos evitar el sufrimiento doloroso de una lenta agonía escogiendo una muerte asistida, como fue el caso de Brittany, quien a los 29 años y ante un futuro donde lo que le esperaba era el sufrimiento y una mala calidad de vida, puso fecha para morir, lo cual cumplió, en uso de todas sus facultades mentales y rodeada de sus familiares y amigos?
Ya ella había explicado en las redes sociales su creencia de que lo mejor era el suicidio ante el dolor y el sufrimiento que le esperaban y que el final iba a ser el mismo: la muerte.
La gran pregunta que nos gustaría hacerte es: si te encontraras en una situación de este tipo, ¿cuál sería tu reacción? ¿Pensarías seriamente, si te dieran la oportunidad, de morir dignamente, o por el contrario te pondrías en manos de los médicos buscando que se produjera un milagro?
Los conceptos éticos, religiosos y morales chocan tantas veces ante la realidad del gran misterio de la muerte, que el tema da para mucha discusión y para pensarlo.