Opinión

Sororidad: una tarea pendiente

Por: Cristina Rodríguez Mota | A lo largo de mi vida como madre, maestra, política y activista social he aprendido que los mayores avances que he logrado no han sido sola, sino junto a otras mujeres que creyeron en mí, me impulsaron y me acompañaron en los momentos más duros.

Sin embargo, también he visto cómo, en demasiadas ocasiones, nos dejamos arrastrar por rivalidades sembradas por una cultura que nos enseñó a competir en vez de apoyarnos. Esa falta de sororidad nos ha costado oportunidades, liderazgo y poder de decisión.

Para mí, la sororidad no es una palabra bonita para adornar discursos; es un compromiso de vida. Es tender la mano sin pedir nada a cambio, celebrar el triunfo de otra como si fuera propio, y defendernos mutuamente frente a la injusticia.

Como dijo Churchill, para ganar las grandes batallas se necesita “sangre, sudor y lágrimas”.
Y en la causa de las mujeres, esa entrega no es solo una metáfora: es el reflejo de todo lo que hemos dado y seguimos dando para que la igualdad y el respeto sean reales.

No basta con decir “soy sorora”; hay que practicarlo todos los días: en el aula, en el barrio, en la política, en la familia.
Porque cuando una mujer avanza, no solo gana ella, ganamos todas.

La sororidad sigue siendo una tarea pendiente.
Y yo, Cristina Rodríguez Mota, seguiré trabajando con sangre, sudor y lágrimas para que se convierta en una realidad viva en la vida de cada mujer dominicana.

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