Hablan los hechos

Aplastadas manipulaciones y campaña sucia

Las declaraciones del embajador de Estados Unidos en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, desvinculándose del ex convicto por narcotráfico Quirino Ernesto Paulino Castillo, develan otra de las tantas manipulaciones esparcidas con aviesos objetivos políticos.

En principio, los dardos envenados del narcotráfico internacional y sus relacionistas locales sólo apuntaron directamente al Presidente del PLD, con acusaciones de las que algunos medios, además de reproducir, se apresuraron a concederle algún crédito o viso de veracidad, no obstante su nefasta procedencia.

La maledicencia continuó con alusiones a reconocidas personalidades dominicanas de muy bien ganada fama, que tampoco merecieron el más mínimo respeto de las bocinas del narcotráfico que amplificaban el espectáculo montado en base a un guien suciamente elaborado.

Posteriormente, pese a ser evidenciados en su propósito inicial, las imputaciones fueron giradas a otros objetivos con alusiones infundadas a gente con despacho en el palacio de Gobierno, como para que se entienda que la embestida es contra todo el esquema político peledeísta.

Pero desde luego, la credibilidad anda por el suelo, tan bajo como la reputación de quienes han tenido como oficio principal la más repudiable actividad criminal de los tiempos modernos, el narcotráfico.

La precisión del embajador James Brewster sobre el tema no podría ser más aleccionadara al explicar que Paulino Castillo cumplió una condena por narcotráfico en Estados Unidos y desde el momento en que fue liberado de prisión dejó de tener interacción con el gobierno de los Estados Unidos.

“…pero quiero aclarar de quién hablamos. Creo que debemos tomar sus declaraciones con un grano de sal”, aconsejó el diplomático. “Una vez Quirino fue liberado de prisión, todo lo que haga a partir de ahí lo hace por cuenta propia”, reiteró.

Ciertamente, antes de asumir como cierta una información, lo recomendable es analizar la fuente y reconocer su valor, tal y como sugiere Brewster, pues procediendo de esa manera los temas estarían en el adecuado contexto, sin caer en manipulaciones, ni interpretaciones políticamente interesadas como las que han primado en muy específicos círculos mediáticos.

El país no debe perder de vista a los malévolos que escogieron el crimen como medio para lograr sus propósitos, sin importarle a quienes destruyan, o hayan cumplido condena en el país o en Estados Unidos. También hay que estar alertas frente a sus auspiciadores, socios y quienes se encargan de manejar sus relaciones públicas para presentarlos como seres inofensivos con los mismos derechos y prerrogativas de los ciudadanos y ciudadanas honestas.

En la lucha contra el delito transnacional, los gobiernos y los organismos internacionales comparten informaciones y colaboran para impedir que los “Quirinos” logren aniquilar a las juventudes mediante la distribución de sustancias adictivas y las prácticas letales que les acompañan.

El embajador Brewster explicó que Estados Unidos no da mayores informaciones sobre los casos de los condenados en su país por narcotráfico u otros delitos porque se trata de temas confidenciales que podrían afectar investigaciones de casos pendientes.

No obstante, indicó que su gobierno aprobó un acuerdo con el Procurador General de la República para brindar más informaciones sobre los delitos cometidos por personas sentenciadas en Estados Unidos, a medida que son repatriadas a este territorio. Recordó que esa nación firmó un nuevo tratado de extradición con este país.

De esa discrecionalidad pretendieron aprovecharse los relacionados del convicto narcotraficante, para utilizarlo como recurso un político precisamente contra quienes desmantelaron su grupo mafioso y lo extraditaron a territorio estadounidense, donde purgo pena de cárcel tras admitir la exportación de toneladas de drogas.

Pero, al igual que frente a calumniosas imputaciones anteriores, nuevamente la realidad se impone con toda su contundencia, y queda develada la trama.

Las versiones del narcotraficante nunca fueron avaladas, ni contaron con la anuencia de ninguna autoridad en los Estados Unidos, como intentaron colar los relacionistas de Quirino el ex convicto, y eso está tan claro como las palabras del embajador Brewster.

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