Para el presidente del Partido de la Liberación Dominicana, Leonel Fernández, el PLD es el hijo legítimo de la Revolución de Abril, uno de los más grandes acontecimientos históricos de la vida nacional, que se planteó la lucha por la independencia, la soberanía nacional, la democracia y la justicia social.
El ex presidente de la República dedicó su Observatorio Global, publicado en el Listín Diario este día, a la conmemoración del 51 aniversario de la Revolución de Abril, reseñado por la Secretaría de Comunicaciones del PLD.
Leonel Fernández, quien había adelantado el tema en conversación con los periodistas el pasado sábado en La Romana, refiere en su artículo, que la Revolución de Abril de 1965 fue la consecuencia directa del golpe de Estado de septiembre de 1963 contra el gobierno del profesor Juan Bosch y que ambos acontecimientos marcan el fin de la primera fase de transición democrática en la República Dominicana después del desplome de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Tras explicar de manera sintética la “gran epopeya”, y hacer referencia a sus principales protagonistas, la describe como una de las gestas históricas más hermosas y patrióticas de la historia. “Se trataba de un pueblo enardecido que junto a militares honestos reclamaban el retorno a la Constitución de 1963 y el regreso al poder del presidente Juan Bosch”.
Al relacionar la Revolución de Abril con el nacimiento del Partido de la Liberación explica que lo verdaderamente trascendente, desde el punto de vista político, es que tanto el golpe de Estado de 1963, como la intervención militar de los Estados Unidos de 1965, “plantearon a las fuerzas progresistas el problema del acceso al poder, pues por los hechos ocurridos, parecía que no había manera de acceder al poder por vía democrática; que todos los caminos en esa dirección se encontraban obstruidos”.
“Eso, además, representaba para el profesor Juan Bosch, un líder que se había formado en el combate contra las dictaduras y en favor de la democracia, el desafío de cómo seguir hacia adelante en la defensa de los valores de su pueblo”, agregó Fernández.
Manifiesta que a esa nueva concepción de la historia y de la política, tenía que corresponderle, por igual, una estructura organizacional que se correspondiese con los nuevos objetivos estratégicos que se planteaban, que no podían ser, pura y simplemente, la participación electoral, donde no habían condiciones adecuadas para alcanzar el poder.
“Esas tensiones, entre otros factores, culminaron en 1973, en una ruptura del Partido Revolucionario Dominicano, dando origen a la formación del Partido de la Liberación Dominicana, enarbolando entre sus propósitos iniciales el de concluir la obra iniciada por Juan Pablo Duarte”, expone el presidente del PLD.
Concluye que en todo caso, lo que resulta evidente es que sin Revolución de Abril de 1965, no habría habido Partido de la Liberación Dominicana. “Por esas razones, el PLD está y siempre estará en el corazón de Abril”.