La Semana Santa en República Dominicana es una conmemoración dual, por un lado pone de manifiesto en su mayor dimensión la religiosidad de nuestro pueblo, mayoritariamente cristiano, mientras que por otro, se impone el sentido lúdico de un conglomerado dispuesto a disfrutar del feriado a todo dar.
No obstante, hay otros ciudadanos aun, que aprovechan la descongestión de las principales urbes de la nación, sobre todo del Distrito Nacional y de los municipios de la provincia Santo Domingo, para acceder a los encantos citadinos a plenitud.
También están los que mantienen una actitud de indiferencia frente a la Semana Mayor y otros feriados y tradiciones al estilo, como la Navidad, y tratan de mantenerse dentro de sus rutinas, apegadas lo más posible a lo regular y ordinario.
La expansión que verifica la clase media en la República Dominicana ha propiciado una mayor demanda de los paquetes y habitaciones que se ofertan para los distintos polos turísticos del territorio nacional, sea en playas, montañas o proyectos ecoturísticos.
Dos décadas atrás, cuando el Partido de la Liberación dominicana no había llegado al gobierno. Se consideraba un lujo inalcanzable para la inmensa mayoría de asalariados el acudir y alojarse en los resorts y hoteles de montaña, durante periodos de vacaciones.
Pero a partir de 1996, con el ascenso del PLD al poder, se inició un proceso expansivo de la clase media, y por ende, de la demanda de bienes y servicios estandarizados para esos niveles, impulsada por una cada vez más elevada capacidad de consumo de la población.
Cada año, con excepción del fallido lapso en que gobernó la oposición, del 2000 al 2004, se repite la situación de que desde semanas antes del feriado, resulta imposible reservar una habitación turística, ya que todas se ocupan con bastante tiempo de antelación.
En los centros turísticos, las familias y viajeros individuales, incluyendo, una gran cantidad de extranjeros y dominicanos residentes en el exterior que vienen a disfrutar de nuestro país, obtienen un abanico de opciones divertidas para seleccionar, atracciones naturales e instalaciones de primera, así como una inmensa variedad de platos y bebidas.
No obstante, en medio del ambiente de jolgorio, son muchos los que mantienen activa la espiritualidad del momento, y dedican tiempo a la reflexión y a la oración.
Con las calles y avenidas despejadas, hay sectores de la población que se motivan a recorrer y a disfrutar a plenitud de los principales centros de atracción citadinos, como pocas veces puede hacerse.
Resulta placentera transitar y disfrutar del desarrollo urbano que se verifica en la Capital dominicana, sin tener que padecer los tapones habituales.
En las plazoletas y parques, y en lugares como El Malecón, muchos se acomodan y llevan sus asientos para juegos de mesa, como el dominó y las cartas; niños y adultos vuelan chichiguas, e incluso, donde el espacio los permite, preparan parrilladas y disfrutan de alguna bebida.
En la Ciudad Colonial de Santo Domingo es donde la conmemoración de la Semana Santa, que recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, alcanza su mayor solemnidad y rigor.
Muchos feligreses, hacen presencia casi permanente en la Zona durante la Semana Mayor, pendientes de las actividades que por larga tradición programa la Iglesia Católica en la parte más antigua de la Ciudad Primada.
Las actividades centrales son la Vigilia Pascual y la Procesión del Santo Entierro, esta ultima que se desarrolla desde horas de la tarde del viernes Santo, y parte desde la Iglesia del Carmen en la calle Las Mercedes.
Ese día, no hay eucaristía, pero por la mañana se hace la procesión del vía crucis.
La Procesión de Santo Entierro sale desde la iglesia Las Mercedes, allí tienen una destacada participación las bandas de música de los cuerpos militares, y se representan la Guardia Romana, Esclavos y otros personajes.
Ya antes, el Viernes Dolores, que es el que precede a la Semana Santa, se iniciaron las procesiones, con el Vía Crucis y sus distintas estaciones de la Pasión y Muerte de Cristo.
El domingo de ramos, las palmas acompañaron al Señor al recrear su entrada a Jerusalén, en la procesión del Domingo de Ramos, que sale desde la Catedral Metropolitana por varias calles de la Ciudad Intramuros.
Las procesiones continúan durante esta semana en horario de la tarde, incluyendo la de Jesús Nazareno.
El Jueves Santo, se efectúa la Misa Crismal en la mañana y la Misa Conmemorativa de la Cena del Señor durante la noche. Aquí es donde se hace el Ritual del Lavado de Pies.
Por la noche, la Catedral Metropolitana recibe a la Orquesta Sinfónica Nacional y al Coro de la Catedral para efectuar el Concierto Sacro de Viernes Santo que ya es una tradición.
Para el sábado, casi al filo de la media noche, está pautada la Vigilia Pascual. Ese día se hace la bendición del agua y de las velas. Algunas parroquias realizan fogatas para esperar y celebrar la resurrección de Jesucristo Nuestro Señor.