Las autoridades están inmersas en la planificación de soluciones profundas que superen los paliativos al problema que representa el destino final de los desechos sólidos, por lo que se busca un lugar adecuado para la construcción de un receptáculo que cumpla con todos los estándares internacionales.
La preocupación en las mas altas instancias oficiales, encabezadas por el presidente Danilo Medina, por erigir un manejo que realmente resuelva la contaminación al medio ambiente, los focos de enfermedades respiratorias y otros brotes epidémicos, surgió luego de las crisis creadas por el mal manejo de los desperdicios en el Vertedero de Duquesa.
En este botadero de basura se tira diariamente un promedio de cuatro mil toneladas de desperdicios, que son amontonados sin ningún tratamiento, ni cumplir ninguno de los compromisos asumidos por la empresa privada que lo administra, Lajún Corporation, para adecuarlo a los requerimientos de los tiempos modernos.
Numerosos proyectos han sido propuestos por sectores públicos y privados para acondicionar espacios que sirvan de reservorios, pero todos están siendo sopesados por las autoridades, que de acuerdo a declaraciones del Alcalde René Polanco, del municipio Santo Domingo Norte, muy pronto se darán a conocer las decisiones al respecto.
El propósito es aplicar al problema una medida que permita real y efectivamente resolver la situación, en vista de que las principales ciudades del país carecen de los sistemas sanitarios adecuados. Todos sus vertederos son focos de contaminación del medioambiente.
En Santiago, Jarabacoa, San Cristóbal y otras importantes poblaciones se han presentado problemas de las humaredas, los incendios y contaminación de los ríos cercanos.
Hay expectativa en torno a la solución que habrá de aplicarse para resolver el problema de Duquesa, en Santo Domingo Norte, estimándose que servirá de modelo para otros lugares.
Es allí donde vierten sus desperdicios los ayuntamientos del Gran Santo Domingo, integrado por la capital y los municipios de la provincia Santo Domingo.
Luego de que alcanzara su punto más alto la crisis que generó el mal manejo de los desechos sólidos en el Vertedero de Duquesa, se reactivaron aprestos por la instalación de otros vertederos de basura en diferentes lugares, y en todos los casos se asegura que cumplirían con las normas que se demanda para tales fines.
Entre las poblaciones donde se habla de instalar ahora un depósito como manda la ley, están Boca Chica, Haina, San Luis y hasta se ha planteado la preparación y acondicionamiento del mismo Duquesa, con las condiciones que se exigen.
El choque de intereses, sin embargo, ha impedido que se pongan de acuerdo los sectores interesados y encaminen esfuerzos hacia un real vertedero, con su relleno sanitario, área de reciclaje, y entre otros mecanismos técnicos, una planta para producir energía eléctrica, aprovechar el gas metano y otros sub productos que genera la basura.
En cada uno de los proyectos planteados con la instalación de tecnología moderna, se lograría la habilitación de muchos puestos de trabajo y la generación de de importantes recursos económicos, lo que despierta el interés de las autoridades municipales y de una gran parte de la población desempleada.
El más reciente de los proyectos es el que se construiría en la comunidad de El Naranjo, en San Luis, del municipio Santo Domingo Este; y es el que parece contar con más respaldo de las autoridades oficiales.
En este lugar fue explotada en alguna ocasión una mina de caliche, lo que mantiene allí una especie de fosa que es considerada muy oportuna para el relleno sanitario, y está en sitio aparte del centro de la población.
También se han señalado los que se construirían en Haina, San Cristóbal, y en todos se asegura que tendrían las más modernas tecnologías en ese renglón.
Los residentes de las inmediaciones a los lugares donde se habla de la posibilidad de construir un vertedero, se muestran resistentes a esos propósitos, por la mala experiencia de Duquesa.
Se ha llegado incluso a plantear objeciones a las autoridades, luego de concedidos los permisos para la instalación de diferentes empresas, a las que se ha planteado que retiren las licencias, para no permitir la apertura de ningún botadero en las cercanías de sus viviendas.
Asumen que aunque se instalen con toda la tecnología que corresponde, los desechos sólidos siempre generarán situación de malestar para la vecindad donde se encuentre.