Si las multas se cobraran, de 2011 a 2014, cuando se registraron 1,895,178 violaciones a la Ley de tránsito de la República Dominicana, las recaudaciones fiscales serían por un monto equivalente a RD$2,305 millones.
Sin embargo, la experiencia nos dice que menos de un 20% de dicho valor entra a las arcas del Estado, que en su mayor proporción se destina por disposición legal al uso insólito de mejorar las cárceles del país. Dos situaciones que obligan a la conclusión, de que el sistema de autoridad debe experimentar una reingeniería, que permita una adecuada utilización de esos recursos fiscales.
A diferencia de los países con sociedad organizada, que tienden a clasificar los delitos mediante un código de seguridad vial aplicable, transparente, justo y equitativo, donde las recaudaciones se utilizan para aminorar sus ocurrencias.
En República Dominicana no existe, ni nunca ha existido, una ley de seguridad vial, sino retazos de leyes denominadas complementarias a la 241-67, que la convierten en infuncional.
De manera que, si las multas pagadas por los infractores, sirvieran para mejorar la seguridad vial, proteger la vida de los que tienen derecho a desplazarse libremente por las calles, y no para mejorarle las condiciones de vida a los violadores de las leyes, salvaríamos muchas vidas sin tener que lamentar tantas y tan frecuentes tragedias.
Pero, resulta que la República Dominicana carece de una ley integral y estratégica de seguridad en la circulación, aún cuando se verifica en los registros oficiales que las contravenciones impuestas por Autoridad Metropolitana de Transporte, en mayor número están relacionadas con este tema.
El gráfico siguiente evidencia claramente esta particularidad en los 16 delitos que conforman el 86.4% del total registrado en el 2014; siendo la de más frecuencia, la violación a la ley complementaria 114-99, que establece la obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad mientras se conduce.
El 56.25% de las contravenciones más recurrentes fueron sobre seguridad vial.
El 25% de las contravenciones más recurrentes son de tránsito.
El 12% de las contravenciones más frecuentes son de la combinación tránsito y seguridad vial.
El 6.25 % son de contravenciones de transporte y seguridad vial.
Finalmente, otro fenómeno que llamaría a la reflexión es el que tratamos de mostrar en el último gráfico, con la relación víctimas-siniestros-multas donde todas las variables están en crecimiento: