Falconbridge Dominicana (Falcondo-Glencore-Strata) dispone de 1,335 hectáreas de las cuales 913 hectáreas forman parte de la cuenca alta y media del río Jagüey, en Loma Miranda, para garantizar al ministerio de Medio Ambiente preservar la integridad del entorno de esa fuente de agua, para disfrute de bañistas de La Vega y alrededores.
De las 1,335 hectáreas (una hectárea equivale a 16 tareas, aproximadamente), Falcondo sólo utilizará 460 en labores de minado.
Ya antes, la minera extranjera ahora propiedad del gigante mundial Glencore-Strata, había trasladado a más de 20 familias integrantes de la comunidad conocida como “Las Manaclitas”, a un barrio construido dentro su propiedad, cercano a Miranda, donde disfrutan de hogares, centro de recreación y pequeños huertos para laproducción de frutos menores y hortalizas, además de servicios como energía, agua potable y escuela.
Estas familias eran las únicas que habitaban la pequeña estribación de poco más de 6,000 hectáreas, y de unos 630 metros de altura sobre el nivel del mar, por cuya falda transitan los vehículos de la autopista Duarte. Son los antiguos trabajadores que laboraron para el aserradero del doctor José Sobá, el médico puertorriqueño a quien el dictador Rafael Trujillo entregó la posesión total de la loma, en reconocimiento a servicios prestados.
El doctor Sobá, quien recibió la propiedad a principios de 1940, luego de la explotación de la madera originaria de Miranda, vendió la propiedad al señor Freddy Acosta. Con el tiempo, los descendientes del señor Acosta han venido parcelando y vendiendo la loma a numerosos residentes en La Vega. Falcondo adquirió, en el 2008, 1,335 hectáreas.
Falcondo ha localizado un promontorio de Miranda de alrededor de 300 hectáreas, donde se concentran unos 20 millones de toneladas métricas material mineralizado, que se utilizarían, junto a más pequeños volúmenes de material que se extraen de Loma Peguera y Loma Ortega, para extender por 20 a 25 años más la extracción de ferroníquel, en su gigantesca planta de Loma Peguera, una de las más grandes del mundo, situada a 26 kilómetros de Miranda. Sin los minerales de Miranda, Falcondo sólo tendría reservas para otros 5 años de explotación económica.
(Desde el 1988, cuando el entonces presidente Joaquín Balaguer decidió unilateralmente revisar el contrato de concesión de explotación de Falcondo, el Estado participa del 50% de los beneficios de su explotación además de preservar el 10% de las acciones de la mina. Hasta 1988, y desde el 1971 cuando inició sus operaciones, Falcondo que había declarado beneficios superiores a los US$1,500 millones, sólo había aportado al Estado US$15 millones, o el 1 por ciento. De 1988 a la fecha, las aportaciones de Falcondo al Estado se aproximan a los US$2,000 millones).
A más de las 300 hectáreas mineralizadas, Falcondo sólo dispondrá de otras 160 hectáreas de su propiedad en Loma Miranda, para la construcción de caminos de acceso y obras de infraestructura relacionadas con la extracción del material. Según el programa de minado entregado a los ministerios de Industria y Comercio y de Medio Ambiente, en el año 2011, nunca más de un 10% del yacimiento de 300 hectáreas será desmontado a la vez, para poder cumplir con el propósito de reponer con material y foresta cada extensión que se vaya interviniendo.
Garantías para Jagüey y Medio Ambiente
Las garantías al ministerio de Medio Ambiente acerca de la preservación del entorno que suple de agua y protege las escorrentías del río Jagüey, es que 913 hectáreas de la cuenca alta y media del mismo forman parte de la propiedad de Falcondo, adquirida de los propietarios privados, casi todos veganos, las cuales no van a ser tocadas ni en el proceso de minado ni en lo que resta de vida a Miranda, pues esta propiedad pasará al Estado, una vez concluya la operación.
En octubre pasado, Falcondo preparó un estudio en respuesta al proyecto de Ley que dispone hacer de Loma Miranda área protegida. El estudio lo entregó Falcondo al Gobierno, (Congreso, Ministerios de Medio Ambiente y de Industria y Comercio y otras instancias), y en el mismo un grupo de entidades internacionales, especializadas en medio ambiente y recursos naturales, que trabajaron para la minera, hacen constar que el país dispone de 123 áreas protegidas, con más de 12 mil kilómetros del territorio nacional objeto de protección y preservación del Estado.
El río Jagüey sólo dispone de 16.3 kilómetros cuadrados de cuenca, casi toda ella dentro de la propiedad de Falcondo, lo que pone a casi todo el río fuera del alcance para intervenciones privadas. Estas entidades, en el informe suministrado al Estado de referencia de octubre pasado, expresan lo siguiente:
“Al evaluar objetivamente el proyecto de ley que propone Loma Miranda como área de manejo especial, proclamando y promoviendo el fortalecimiento de la conservación de la biodiversidad, se puede establecer que lo hace basándose en percepciones y buenos deseos y no en información objetiva y científica. Esto no conviene en absoluto al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), ni a la nación. El país más bien debe abocarse a fortalecer las áreas protegidas ya existentes, antes de propiciar otras que sin llenar los requisitos solo debilitarían y distraerían los objetivos del sistema.”
También dice el informe, que desde el punto de vista antropológico, allí no existe ningún monumento que deba preservarse, pues no lo había antes provenientes de los primeros ocupantes de la isla y los antiguos residentes de Las Manaclitas, ni siquiera cementerio establecieron en la zona.
Con respecto a la biodiversidad, también se afirma lo siguiente:
“A nivel estructural el área se caracteriza por tener un complejo mosaico con predominio de matorrales, herbazales, algunas áreas de cultivos de frutos menores, asociaciones pioneras de larga permanencia en la sucesión, como los guayabales y pinares abiertos en regeneración. La composición florística también ha cambiado mucho, pues numerosas especies exóticas se han implantado en el lugar, bien sea introducidas intencionalmente para diversas actividades, o bien porque han llegado por dispersión natural, como son las malezas agrícolas, las ruderales, las viales y otras que generalmente de alguna manera acompañan las actividades antrópicas.
En lo referente a corrientes superficiales (ríos y arroyos) es fácilmente demostrable, aún para la persona común, que de Loma Miranda solo nace un rio principal, el río Jagüey, cuya cuenca tiene un área de apenas 16.2 km2 y cuyo caudal es de tan sólo 1.0 m3/segundos. El sitio cuenta además con un pequeño arroyo (arroyo Miranda) que nace en la falda de la montaña, de corriente intermitente antes de cruzar la Autopista Duarte en dirección Oeste-Este, donde adquiere un caudal de solo 0.27 m3/segundos. Las otras corrientes de Loma Miranda son cauces secos por los cuales solo corre agua en tiempos de lluvia continua. Para contextualizar estas medidas de caudales el río Camú, por ejemplo, presenta un caudal de 37 m3/segundos, medido en el sitio de La Bija.”
Corresponde, por tanto, al Ministerio de Medio Ambiente hacer valer la enorme posibilidad que representa la intervención de Loma Miranda por parte de Falcondo, para que el ministerio pueda preservar en forma eficiente, acompañada de una supervisión calificada de sus técnicos en todo el proceso de minado, la fuente de agua que representa el río Jagüey para disfrute de los veganos y de todos los dominicanos.
Figura 12. Sistema Nacional de áreas protegidas en República Dominicana. (Fuente: Atlas de Biodiversidad y Recursos Naturales de la República Dominicana (MIMARENA 2012).
“En cuanto a fauna, y como era de esperarse, el porcentaje de exclusividad (endemismo regional) de lasespecies presentes en las zonas bajas (como en la que se enmarca el proyecto) es muy bajo respecto al de áreas ubicadas en zonas montanas (Ej.: Cordillera Central: 39% endémicas regionales vs Llanura Costera Caribe con menos del 17%). De esta manera, ninguna de las especies presentes en el valle del Cibao y sus piedemontes área es considerada como endémica local, subregional o regional, y se encuentran ampliamente distribuidas en las zonas bajas del norte de la República Dominicana”, dice el informe en su parte conclusiva.