Hablan los hechos

Chile 1970: la tormenta perfecta del presidencialismo

La pasada semana analizábamos, desde el punto de vista histórico, algunas de las razones por las que el sistema presidencialista, que adoptamos los países latinoamericanos a partir de su construcción por primera vez en los Estados Unidos en el siglo XVIII, provocó décadas de inestabilidad política y cientos de golpes de estado militares a lo largo de todo nuestro subcontinente.

Sin embargo, ningún ejemplo en la historia contemporánea puede ejemplificar mejor la crisis en cuanto a la viabilidad del sistema presidencial por elección proporcional, que lo ocurrido en Chile en las elecciones de 1970 y el posterior golpe de estado militar en septiembre de 1973.

Condiciones de tormenta

Los meteorólogos suelen denominar una “tormenta perfecta”, a una condición del tiempo donde se mezcla una tormenta de frío proveniente de la parte norte y otra caliente que proviene del trópico, cuando las dos se unen, el resultado es una súper-tormenta de efectos terriblemente destructivos.

En Chile, en 1970, se presentaron todas las condiciones para que se produjera una tormenta política perfecta, lo que devino una brutal dictadura militar que se mantuvo en el poder durante 17 años.

El gobierno de Augusto Pinochet, no fue la consecuencia de la politización repentina de las fuerzas armadas chilenas, sino mas bien el resultado de una serie de hechos que comenzaron con la definición de las elecciones realizadas en ese país en el año 1970, donde el sistema de elección presidencial proporcional, otorgó la primera magistratura de la nación a Salvador Allende, a pesar de que solo obtuvo una tercera parte de los votos nacionales.

Una elección dividida en tres partes

Las elecciones de 1970 encontraron a las fuerzas políticas de Chile radicalizadas en tres frentes electorales: la gobernante Democracia Cristiana, con un popular Eduardo Frei Montalva, que bajo la consigna de “revolución en libertad”, mantenía un fuerte apoyo rural por existir el impedimento constitucional para la repostulación del presidente en ejercicio, presentó a Rodomiro Tomic como su candidato.

Las agrupaciones de izquierda, que se unieron en la Unidad Popular, constituida por el Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Radical y otras fuerzas, que presentaron a Salvador Allende, por cuarta vez como candidato a la presidencia.

También la derecha organizada en el Partido Nacional y la Democracia Radical, postuló al ex presidente Jorge Alessandri, como su candidato.

Los resultados de las elecciones celebradas en el mes de septiembre de ese año fueron los siguientes: Salvador Allende 1,075,616 votos (36.63%), Jorge Alessandri 1,036,278 votos (35.29%) y Rodomiro Tomic 842,849 votos (28.08%).

Es decir, a los extremos izquierda y derecha solo los separaron 39 mil votos y el centro quedó como el arbitro, en un sistema electoral que no preveía una segunda vuelta sino una elección por medio del Congreso.

En el llamado Congreso Pleno de Chile, una elección donde participan solamente los legisladores, se une la DC a la UP y escogen entre Allende y Alessandri, siendo favorecido el primero con 153 votos, por el apoyo que le dio la Democracia Cristiana en el poder y con mayoría en en Congreso.

El socialismo con olor a empanadas y vino tinto

Con una elección en minoria, aunque legalmente obtenida por la vía electoral y bajo las normas constitucionales de Chile, habría que cuestionar si Salvador Allende tenía el derecho legitimo de plantear un cambio de modelo político y construir un sistema socialista en ese país.

El programa de gobierno de la Unidad Popular, lo que planteaba era la construcción del socialismo por la vía electoral, que incluía la nacionalización de las empresas multinacionales que existían en Chile, la estatización de las tierras agrarias, la reforma de todo el sistema de enseñanza y toda una serie de medidas que debían conducir a ese país a un sistema de gobierno socialista.

Al contrario, la derecha que obtuvo el 35% de los votos, planteaba la vuelta al sistema económico liberal que había practicado Alessandri en su primer gobierno, mientras el centro, la Democracia Cristiana, que obtuvo el 28% de los votos, asumía el humanismo cristiano como doctrina política, que ha sido opuesta tradicionalmente al estatismo que pregonan los socialistas.

Es decir, Allende tenia en contra, numéricamente demostrado por los resultados electorales, al 63% de los chilenos que ejercieron su derecho al voto en 1970, por lo que era lógica la resistencia de una gran parte de la sociedad chilena para la implantación de un sistema socialista por el que había votado la minoría.

El entorno internacional

Para que se produjera esta “tormenta perfecta”, que dio al traste con el gobierno de Allende y el experimento socialista de Chile, habría que agregar otros factores, entre los que se destaca la situación geopolítica de la época.

El Presidente de los Estados Unidos era Richard Nixon, quien representaba los intereses mas reaccionarios del Partido Republicano y ademas protector de los intereses de las multinacionales que, como la ITT, poseían grandes intereses económicos en ese país, y podrían resultar afectados en caso de que se aplicara el programa de reformas hacia el socialismo que planteaban Allende y la Unidad Popular.

Del mismo modo, el surgimiento de un gobierno de corte marxista en el sur de nuestro continente, simbólicamente representaba una derrota para la política de seguridad nacional de los Estados Unidos, quienes habían salido política y militarmente derrotados de la guerra de Vietnam.

Por esto, tanto Nixon como su Secretario de Estado Henry Kissinger, exploraron múltiples alternativas para evitar el ascenso al poder de Salvador Allende desde antes de producirse el proceso electoral de Chile.

Posterior al resultado, intentaron influir en la elección del Congreso Pleno, para provocar un resultado que lo invalidara y obligara a convocar unas nuevas elecciones.

Al fracasar todos los planes contrarios a Allende por la vía cívica, también exploraron desde 1970 el golpe de estado militar, recibiendo el rechazo de los altos mandos de las fuerzas armadas de ese país.

Es decir, tanto Salvador Allende, como los integrantes de la Unidad Popular, al asumir el gobierno en marzo del año 1971, sabían perfectamente que uno de sus principales enemigos era el gobierno de los Estados Unidos, representado por la Embajada de esa nación

El garrafal error de Fidel Castro

Rios de tinta se han escrito sobre los propósitos de la larga visita de Fidel Castro a Chile en noviembre de 1971.

Salvador Allende invitó a Castro para una visita oficial que debía durar 10 días, sin embargo el líder comunista de Cuba permaneció durante tres semanas en Chile, lo que provocó un aumento de la radicalización, tanto de los que proponían profundizar el experimento socialista con medidas de corte estatista, como de los que, desde la derecha, combatían lo que parecía ser el ingreso de Chile a los países de la órbita soviética.

Durante todo este tiempo, la clase conservadora tradicional de Chile y los militares formados en escuelas con gran influencia alemana, escucharon los discursos de nacionalizaciones, luchas de clases, dictadura del proletariado y divinización de la guerra de guerrillas que acompañaba a Castro, quien por razones no conocidas ponía en situaciones incomodas a su anfitrión.

Hablamos de un pais, como Chile, donde el constitucionalismo era tradición, que había electo a un presidente socialista por la vía electoral, es decir pacifica, que al mismo tiempo planteaba un camino hacia el socialismo usando el método democrático del voto popular, que era visitado oficialmente por el paradigma de la revolución violenta y antidemocrática de America Latina que representaba Fidel Castro.

Todo listo para el choque de ideologías

Las condiciones para la tormenta política perfecta se produjeron en Chile en forma paulatina desde antes se asumir Allende y durante sus menos de tres años de gobierno.

A un entorno internacional adverso, se sumaron el radicalismo interno de grupos de izquierda, integrantes del gobierno que pugnaban por establecer practicas socialistas en un país con industria y comercio privados fuertes, grandes terratenientes, empresas multinacionales establecidas y explotación compartida del cobre, principal producto de exportación de Chile en la época.

La ocupación de fabricas, creación de gerencias al vapor procedentes de los sindicatos, huelgas del transporte, disminución de la producción y escasez de muchos productos de primera necesidad, sumió a Chile en una crisis económica de gran magnitud, que contribuyó a crear las condiciones para la intervención militar.

Después del golpe, el extremismo de izquierdas llevó al extremismo de derechas, lo cierto es que la resistencia al golpe fue mínima y que para gran parte de la sociedad chilena resultó un alivio, aunque parezca un contrasentido, que se impusiera de nuevo el orden en una sociedad que se había sumido en el caos.

Gana la derecha por las armas

En Chile, el sistema democrático naufragó en 1973 en medio de un baño de sangre, y quedaron para la historia las palabras y la imagen de Salvador Allende con un casco militar, enfrentado simbólicamente a los aviones que bombardearon el palacio de gobierno en el centro de Santiago, la capital chilena.

Sin embargo, Chile se convirtió en un experimento económico donde se impusieron las, hasta entonces teorías de Milton Friedman y los llamados “Chicago Boys”, que planteaban la implementación de una política económica neoliberal y neoconservadora, totalmente contraria a lo que significaban las políticas socialistas del gobierno de la Unidad Popular.

Analizado friamente, el régimen de Pinochet sentó las bases de lo es Chile en la actualidad, aunque nadie quisiera tener que pagar el precio en vidas y perdida de libertades que costaron al pueblo chileno sus 17 años de dictadura militar.

Solución a la tormenta perfecta

Hemos realizado esta descripción de lo ocurrido en Chile hace tantos años, porque cuando analizamos el fracaso del sistema presidencialista de mayoría proporcional, este es el caso mas estudiado y mas emblemático.

El golpe de estado de ese país, con sus posteriores resultados en perdidas de vidas humanas es todavía hoy el símbolo del fracaso de una forma de elección que necesitaba revisarse, puesto que su implementación había provocado el derrumbe del sistema electoral en la democracia mas consolidada del continente.

Por esto, cuando en 1989 el dictador Augusto Pinochet pierde el plebiscito de parte de la Concertación de Partidos por la Democracia, se hacia necesario cuestionar el origen de la crisis del sistema y establecer correctivos que de alguna manera impidieran que se repitiera.

Si el origen del golpe de estado, excluyendo todos los factores que incidieron posteriormente, estuvo en la existencia de una forma de elección presidencial donde el 63% de los votantes fueron contrarios al presidente electo, entonces de algún modo había que garantizar la legitimidad de los presidentes electos por una mayoría absoluta.

Pero no solamente había que hacerlo en Chile, sino en las inestables democracias latinoamericanas, que como ya vimos, eran afectadas por golpes de estado y asonadas militares desde su mismo origen en el siglo XIX.

De aquí surge la idea de crear un sistema electoral parecido al parlamentario, donde los presidentes para ser electos necesiten obtener una mayoría calificada, casi siempre el 50% de los votos, lo que otorga un nivel de legitimidad incuestionable.

Esta formula, que fue aplicada en la mayoría de los países de America Latina, cuando reconstruyeron sus democracias a la salida de las dictaduras militares que marcaron las décadas de los 60, 70 y parte de los 80.

Esta forma de elección, una especie de presidencialismo parlamentario, es lo que ha dado estabilidad a la región y ha permitido el afianzamiento del sistema democrático representativo en latino américa.

Una de sus principales características, al igual que ocurre en los parlamentos, es que obliga al pacto y alianzas de fuerzas políticamente contrapuestas, por las características del sistema de elección de mayoría calificada.

Este será el tema de nuestro análisis de la próxima semana.

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