El 5 de octubre recién pasado cerró el año cacaotalero dominicano, con exportaciones por valor de US$214 millones, récord histórico, y por segundo año consecutivo superando las ventas en el exterior de azúcar y derivados. El año pasado el grano aromático reportó US$170.5 millones contra US$140.6 millones del dulce.
Los US$44 millones de incremento de un año cacaotalero al otro, tiene que ver con que éste último 2013-2014. El volumen se incrementó en más de 10,000 toneladas métricas, ya que los buenos precios coincidieron con el “año bueno” en producción y productividad. Pero en el “año malo”, 2012-2013 ya vimos que también superó al azúcar.
La producción de cacao es cíclica y predecible: un año produce más que el anterior, asunto relacionado con características propias del cultivo, cosa que no se corresponde con sequía o lluvia abundante que sí afectan, en ambos casos, la producción de caña y, por tanto, de azúcar y derivados.
Distribuido entre centenares de miles de grandes, medianas y pequeñas estructuras productivas (superando con mucho las pequeñas a las otras dos extensiones) el cacao, lo mismo que el café es un cultivo “democrático” en el país, pues alcanza y beneficia por igual a centenares de miles de familias.
Al cacao criollo le fue fácil (de hecho, fue el primer cultivo nacional calificado internacionalmente como “orgánico” de todos los dominicanos orgánicos que se han establecido en los mercados internacionales), pues los certificadores extranjeros pudieron comprobar que en las pequeñas extensiones donde se siembra no hay recursos para acudir ni a fertilizantes ni a yerbicidas. Hoy somos líderes mundiales en el mercado orgánico, por lo que obtiene primas, otro contribuyente a su alto aporte en divisas.
A diferencia del café, al que ya superó con mucho en aporte de riqueza (en el 2013 produjo 11 veces más divisas), su base productiva descansa esencialmente en variedades criollas, las que se han superado a medida que introducen nuevas culturas de producción, cosecha y conservación. A diferencia del café que es de alto consumo nacional, más del 85% se exporta en grano, mientras que alrededor del 5% se consume en el país y el 10% se procesa para agregarle valor y exportar.
De aroma y color excepcionales, los cacaos tipos Sánchez e Hispaniola son reclamados como parte de las mezclas que caracterizan a los más afamados chocolates del mercado mundial.
Más divisas que el cacao en grano y procesado solo aporta el tabaco hecho a mano e industrial, tres veces más divisas, ya que en ambos casos el país es líder mundial exportador desde mediados de la década de los 90.
Este año 2014 las exportaciones totales de bienes superarán a las exportaciones de zonas francas, pues el año pasado quedaron por debajo de éstas en U$S500 millones.
Y tal ocurrirá en un entornotambién histórico, pues es previsible que las exportaciones totales de bienes superen los US$10,000 millones.
Para que tal cosa ocurra, no sólo será de significación el importante aporte del cacao en grano y procesado, sino también el extraordinario aporte del oro, la plata, el cobre, la bauxita y otros minerales no metálicos que tendrán un peso conjunto mayoritario (que debiera ser mayor si, como corresponde, se le suma a la minería las exportaciones de cemento).
Pero también si se desagrega de los bienes exportados por las zonas francas, más de 35 empresas cigarreras que se encuentran protegidas por ese régimen, además de otras empresas productoras de bienes agrícolas en ambiente controlado (invernaderos) que han seguido el mismo camino.
En el cuadro de exportaciones de bienes del Banco Central que ilustra este trabajo, se pueden ver los aportes de los bienes tradicionales agrícolas que históricamente ha exportado el país.
El cuadro de referencia hace hincapié en el azúcar y derivados, cacao y derivados, tabaco y sus manufacturas (sin aclarar que se trata de tabaco negro en ramas de olor y en pacas y café y sus manufacturas.
Pero también hay un reglón que se titula “productos menores” con un aporte total de US$2,285 millones en el 2013, que si bien contiene algunos bienes industrializados, la mayoría son productos agrícolas o agroindustriales tales como el banano, los vegetales chinos, la producción de invernaderos, rones, mermeladas y concentrados, frutales y muchos otros pequeños renglones que se producen en el campo dominicano.
Ya sólo faltan algunos detalles relacionados con los controles fitosanitarios, para que el país recupere su condición de exportador de carnes rojas a los grandes mercados de Estados Unidos y la Unión Europea, en los que tiene acceso privilegiado y sin cuotas. De hecho, ya exportamos ganado en pie a algunos destinos.
La vocación natural para una extendida ganadería de carne y leche de la República Dominicana es reconocida por todos los expertos, nacionales e internacionales. Ya somos autosuficientes y con capacidad exportadora de carnes y pronto lo seremos también de leche.
La producción de carne blanca y huevos del país es de suficiente calidad como para pensar, luego de algunos ajustes gerenciales, en un mercado que trascienda la propia isla, puesto que de todos es sabido que ni el más eficiente productor den renglón puede competir con nosotros para suplir al de fácil acceso por tierra mercado haitiano.
Las instalaciones avícolas dominicanas tienen capacidad para producir 24 millones de unidades de pollos de 4.5 libras mensuales, y en este momento solo ofertan al mercado nacional unos 15 millones de unidades con una pequeña cantidad destinada al vecino estadohaitiano. Los grados de desarrollo del productor avícola son altos, pero está afectado de inestabilidad en su superestructura gerencial, motivo por el cual ya somos objeto del interés de importantes inversionistas venezolanos (que ya se instalaron en el país) y también brasileños que incursionan en la actividad.
Apenas incursionamos en el mercado mundial de frutales, presentando enormes perspectivas de competir en los más exigentes mercados de piña, mangos, aguacates y otros.
De toda Centroamérica y el Caribe, la República Dominicana es la única nación con más de 5 millones detareas de rico potencial productivo con regadío seguro, gracias a su enormeinfraestructura de presas y canales aún en expansión, además de disponer de más de 10 millones de metros cuadrados de invernaderos.
En resumen, que el potencial agropecuario dominicano, que ya suple el 87% de todos los productos de la dieta diaria nacional, es promisorio y no presenta una frontera visible.