A pesar de que algunos países exportadores de petróleo acusan a Estados Unidos de provocar una baja artificial de los precios del crudo con fines de lograr ventajas geopolíticas, lo cierto es que los expertos coinciden en que la principal causa reside en la antigua ley no escrita de la oferta y la demanda.
La demanda mundial de petróleo ha disminuido por una menor actividad económica en China, el anémico crecimiento de la Comunidad Europea y la disminución de la necesidad de compra del mayor consumidor del mundo, los Estados Unidos, ya que ha aumentado en forma importante su abastecimiento con el uso de nuevas tecnologías de extracción del llamado ¨oro negro¨.
Lo cierto es que Estados Unidos, antes de disminuir su actividad económica, como es el caso de China y Japón, se ha recuperado de la crisis que produjo el estallido de la burbuja inmobiliaria que se propagó cual epidemia por el resto del mundo, y ha logrado en los períodos del Presidente Obama, volver a la senda del crecimiento y la estabilidad.
Sin embargo, esto no se ha traducido en una mayor necesidad de importación de petróleo, ya que la producción local ha aumentado de forma extraordinaria con la explotación de yacimientos no convencionales, lo que ha hecho aumentar su producción desde los 4.7 millones a los 9 millones de barriles diarios.
Este aumento ha provocado una disminución de la necesidad de parte de los Estados Unidos de comprar el crudo en el mercado internacional, es decir, a los países de la OPEP, a quienes ahora compra solo 2.7 millones en vez de los 6 millones de barriles diarios que importaba.
Esto provocó que los principales proveedores de petróleo importado por los Estados Unidos: Nigeria, Angola y Argelia, desviaran su oferta hacia otros mercados, como China y algunos países del sudeste de Asia, los cuáles ya estaban abastecidos por otros socios de la OPEP, causando un aumento importante de la oferta y por lo tanto la caída de los precios que estamos viviendo actualmente.
En situaciones similares, los países miembros de la OPEP disminuían su producción para equilibrar la oferta y mantener los precios, sin embargo, esta vez los principales productores como Arabia Saudita, Kwait, Qatar y los países del golfo, todos aliados de los Estados Unidos, se han negado en pleno a recortar sus niveles de exportación.
A todo este panorama bay que agregar el aumento de la producción en Libia después de la caída de Muammar Khadafy, el mantenimiento de la exportación de los pozos ubicados en Irak (a pesar del ISIS), la inestabilidad provocada por Rusia después de la invasión de Crimea y las sanciones económicas impuestas por los países occidentales a este país.
Además las expectativas negativas de Europa por la prolongada crisis de la deuda de los países del sur de la Unión Europea, la disminución del crecimiento de los países ¨milagro¨ del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el aumento de las reservas estratégicas de los Estados Unidos.
Sume todo esto y tendrá los factores que han provocado la llamada ¨tormenta perfecta¨, que ha llevado el precio del barril a menos de 50 dólares, lo que no ocurría desde el año 2009 y la imposibilidad en estos momentos de calcular como reaccionará el mercado en el futuro, ya que la mayoría de los análisis económicos han sido desmentidos por la realidad de los precios.
Ls grandes ganadores de esta caída son los países importadores ya que en el capitalismo la renta que pierden unos, en este caso los países productores, se redistribuye entre los países consumidores, por lo que se plantea un aumento de la actividad económica en el corto y mediano plazo lo que provocará un aumento de los precios del petróleo, pero nunca a los niveles a los que llegaron hace algunos años.
Los grandes perdedores son los países exportadores con economías ineficientes y dependientes del crudo, como es el caso de Rusia, Irán y Venezuela, que necesitan para mantenerse a flote, precios por encima de los 100 dólares el barril, inimaginables en las actuales condiciones del mercado.
Esperamos con enormes expectativas el futuro sobre este tema, ya que será de vital importancia para el movimiento de las fuerzas geopolíticas que compiten por extender su influencia en el mundo, si hacemos caso a la historia, una crisis económica siempre precede a una guerra por intereses económicos y políticos, simplemente esperemos la reacción de los perdedores.