Haivanjoe NG Cortiñas
La carrera política del Dr. Leonel Fernández Reyna, en líneas generales ha sido exitosa. Desde joven en el PLD, sin ser un dirigente de primera línea, siempre fue favorecido por el voto de los organismos de ese partido, para ser candidato a puestos electivos; pero por conveniencia del interés general partidario, por el estilo de dirección, la filosofía y mística que esa organización política tenía para entonces, la candidatura le era cedida a otro compañero.
Fue entonces en 1995 cuando el PLD no pudo negarle la nominación a una candidatura, en este caso la presidencial, al obtener más del 93.0% de la votación, misma que le sirvió para iniciar una carrera ascendente de éxitos consecutivos, sobre la base del voto popular, con su elección como Presidente de la República en la segunda vuelta, frente al principal líder de la oposición en las elecciones de 1996, el Dr. José Francisco Peña Gómez.
Con una gestión gubernamental también exitosa, valorada por todas las encuestas, pero imposibilitado constitucionalmente para repostularse, y pese a muchas solicitudes en esa dirección y presiones, como la que aquella “de que se pusiera los pantalones” decide no intentar reformar la constitución vigente y facilita el paso a su compañero, Lic. Danilo Medina, quien fue el candidato a la presidencia por el PLD en las elecciones de 2000.
Al ganar el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) las elecciones de mayo de 2000, esa organización emprendió un conjunto de acciones, mediáticas y judiciales para intentar desacreditar e inhabilitar políticamente al Ex presidente de la República.
Los planes políticos del partido de gobierno no surtieron los efectos esperados por ellos, al adicionarse la crisis económica sin igual en la historia económica contemporánea del país, que permitió tipificarla como una economía fallida, junto a esos hechos, la reforma constitucional forzada de 2002 y la valentía con la que el ex presidente Fernández se defendió, permitieron reivindicar su imagen, lacerada momentáneamente por la persecución política en su contra, al ganar la presidencia de la República con el 57.0% de la votación en los comicios de 2004, la segunda más alta de la historia electoral dominicana.
Los nuevos gobiernos del Dr. Leonel Fernández, 2004-2008 fueron valorados positivamente por la población dominicana, al punto que a su salida de la presidencia, contaba con 70.0% de aprobación, misma que contribuyó a endosar parte de esa valoración al candidato de entonces, Lic. Danilo Medina, y aportar positivamente al triunfo peledeísta en las elecciones de 2012.
Desde que el Dr. Fernández salió del poder, en una conjunción de sectores tradicionales adversarios al PLD, la oposición y contadas personas que no se identifican y actúan en la sombra, montaron una campaña contra el presidente del partido morado, también como en el 2000-2004, para intentar desacreditarlo e inhabilitarlo de cara a los comicios de 2016.
Al no lograr los propósitos de los contrarios del Dr. Fernández, este continúa encabezando todas las encuestas, en el escenario, hasta ahora cierto, respecto a la imposibilidad de una repostulación presidencial, por motivos constitucionales; por lo que lo único que falta para validar los resultados de las encuestas y repetir lo de las elecciones de 2004, es que Leonel sea el candidato del PLD, en los comicios de 2016.
La reivindicación judicial, mediática e intelectual, son importantes para un político, en el caso del Dr. Leonel Fernández, la más importante para su carrera, seria primero, que sea el candidato del PLD, como forma de reivindicación política interna, y segundo, que gane las elecciones de 2016, como muestra de reivindicación política externa. Con ambos casos, los enemigos del PLD, verán frustrados definitivamente sus planes macabros y tendrán que darse cuenta, que a lo que se deben dedicar es hacer oposición política sabia y no a dañar reputaciones, si es que quieren retornar al gobierno.
Esa oportunidad la brinda solo el 2016, y el Dr. Fernández por su nobleza con otros dirigentes se la merece. Frente a la calumnia, la reivindicación, démosle esa oportunidad al compañero Leonel, de mi parte ya la tiene.