Editorial

Usemos el agua con racionalidad

En República Dominicana hay preocupación por la sequía. En las ciudades con más densidad poblacional miles de familias sufren el peor impacto por la concentración de los usuarios y usuarias de las familias y las empresas.

En el campo domina la inquietud porque han bajado los niveles de las presas a puntos críticos. Los embalses no acumulan agua para satisfacer la demanda de las empresas agroindustriales, las hidroeléctricas, riego y el consumo doméstico. Todo ocurre porque no llueve.

Mayo, recordado como un mes lluvioso, en el presente es un mes de sequía. Algunos técnicos han considerado que por la gravedad del problema, el Estado debe declarar una situación de emergencia, a fin de evitar un consumo rápido e irresponsable de agua.

Las agencias internacionales de prensa han difundido la versión de que el país afronta una de las peores sequías de los últimos 20 años por la falta de lluvia que se registra desde el pasado año.

Los expertos coinciden en que República Dominicana no había sufrido una situación semejante desde 1997. De nuevo la carencia de lluvias la causa el fenómeno de “El Niño”.

En el Distrito Nacional, la situación ha obligado a las autoridades de la Corporación de Acueductos y Alcantarillado Santo Domingo, a programar la distribución del servicio y a ejecutar medidas drásticas para impedir personas inescrupulosas desperdicien el agua. Entre las nuevas disposiciones ordenó el cierre de los lavaderos de vehículos improvisados en distintos sectores de la Capital.

El director de la CAASD ha informado que debido a la ausencia de lluvia que se registra desde el 2014, los caudales de los ríos Haina, Duey, Isa, Isabela y Ozama, que sirven de fuentes a sus acueductos se han reducido de manera significativa, afectando la producción de agua potable en 122 millones de galones diarios. La producción que se le sirve al Gran Santo Domingo, que en normalidad es de entre 380 y 400 millones de galones diarios, se hallaba el domingo en 278 millones.

El director de la CAASD, Alejandro Montás explicó que el acueducto Haina – Manoguayabo, “en condiciones normales produce 80 millones de galones por día” y el domingo producía 27 millones de galones diarios, para una reducción de un 66 por ciento.

En el Cibao, la preocupación es mayor. En Santiago de Los Caballeros, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago, ha advertido a la población de que si no llueve, no podrá satisfacer la demanda de la población. Su principal fuente, la Presa de Taveras, está en estado crítico.

El nivel mínimo del embalse debe ser de 320 metros, pero por la sequía ha bajado a menos de 315. A esto se agrega que el embalse de Jarabacoa, también está en punto crítico.

En La Vega, productores de yuca, batata y plátano han suspendido la siembra de estos rublos por falta de agua. Y llaman la atención que si se prolonga la sequía, en poco tiempo no habría agua para irrigar las plantaciones de arroz. Lo que ocurre puede provocar una caída de la producción y afectar los precios.

Del Norte, la región fronteriza, el Sur y el Este, se expresa la preocupación por la escasez de agua.

Es un tiempo que nos obliga a bajar el consumo de agua y a usarla sólo en lo necesario. Que nadie desperdicie el agua que recibe.

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