Hablan los hechos

Ven nuevo panorama político con grandes retos para el PLD

Tras el discurso del Presidente Danilo Medina en el que analizó el nuevo panorama político dominicano tras la reforma a la Constitución de la República que le permite optar por un nuevo cuatrienio, la oposición política, con sus líderes y voceros mediáticos, ha enfilado sus cañones al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como organización oficial, abandonando el criterio selectivo de hace unos meses.

Quienes monitorearon los medios informativos, impresos, radiales, televisivos y de Internet pudieron comprobar la coincidencia de toda la representación oposicionista en descalificar los planteamientos del mandatario, promoviendo lo que entienden como “la necesidad de sacar del poder al PLD”.

Mientras el candidato Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y Guillermo Moreno, del Movimiento Alianza País disminuían las justificaciones del discurso presidencial para la búsqueda de un nuevo mandato, reconocidos comunicadores que hacen causa común con sus propuestas satanizaban los acuerdos del gobernante con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para un proyecto de gobierno de Unidad Nacional.

El PLD tiene en su agenda inmediata el proceso de selección y promoción de sus candidaturas congresuales y municipales, tarea en la que su presidente Leonel Fernández deberá jugar un papel estelar en la lucha por el triunfo, tal como se aprobó en los 15 puntos acordados por los 35 miembros del Comité Político de la organización para el rescate de la armonía partidaria.

De acuerdo al ambiente que comienza a palparse en las calles, tanto la oferta oficialista como la oposicionista parecen percatarse de que no hay tiempo qué perder ante la cercanía de los comicios de mayo venidero.

La oposición cambia de estrategia

Durante casi 36 meses observadores llegaron a calificar “oposición atípica”, a los que hoy enfilan todos sus cañones al Presidente Medina, su gobierno y el PLD, debido a la falta de propuestas de los competidores para la solución de los problemas nacionales y la manera inconsistente en que han pretendido capitalizar coyunturas para crecer ante el electorado.

Se estableció que el importante papel que juega la oposición en toda sociedad democrática, basado en críticas constructivas y fórmulas que utilizaría en una eventual gestión gubernativa había brillado por su ausencia.

Una cronología del combate político dominicano desde la caída de la tiranía trujillista hasta nuestros días resaltaba la calidad y la coherencia de la oposición, diferente al vacío de propuestas de la de los últimos años.

Pese a que muchas veces sectores de la oposición llegaban a un extremismo radical, nunca faltaban por parte de sus dirigentes propuestas para la solución de problemas de alimentación, salud, vivienda, educación, transporte, servicios básicos y seguridad ciudadana.

Durante el gobierno de los 12 Años, el viejo Partido Reformista (PR), con Joaquín Balaguer a la cabeza se enfrentó a una oposición que encabezada por el entonces aguerrido PRD, le hacía saber al pueblo que tenía otras ofertas frente a las autoridades de turno, según apuntaban los estudiosos.

En ese contexto surgió el PLD, fundado por Bosch en diciembre de 1973, tras su renuncia del PRD pocos meses antes.

El PRD derrotó a los reformistas en 1978 para gobernar dos períodos, lo que amplió el arcoíris democrático que permitió el crecimiento del PLD, organización que, gracias a su eficiencia como partido opositor muestra la fortaleza que exhibe hoy como la organización más exitosa de la historia política dominicana.

Con el primer gobierno del PLD, encabezado por el Presidente Fernández en 1996, sucedido por el Presidente Hipólito Mejía, del PRD, la población pudo observar dos modelos diametralmente opuestos en el ejercicio delpoder. Las consecuencias están a la vista de todos. En veinte años, el PRD gobernó un período y el PLD cuatro.

La mayoría de los observadores de la política dominicana resumen con sencillez las causas de los resultados entre esas dos organizaciones fundadas por el profesor Juan Bosch: la unidad del PLD y el divisionismo del PRD.

Una corriente que dentro del PRD actuó como un partido dentro de otro fue la que se conoció como el Proyecto Presidencial Hipólito (PPH). Esa misma es la que hoy emerge como PRM, cuyo candidato presidencial es el joven Abinader, ex candidato vicepresidencial del PRD.

Las mismas fuerzas que aglutina el nuevo PRM fueron las que dentro del PRD desplazaron en el 2012 a las de su presidente Miguel Vargas Maldonado, para llevar a Mejía como candidato, quien fue derrotado por el PLD, gracias al trabajo mancomunado de su candidato presidencial Medina, la vicepresidencial Margarita Cedeño de Fernández y el liderazgo aglutinador del Presidente Fernández, junto a las fuerzas aliadas.

En el cambio de estrategia oposicionista, tras la reforma a la Constitución, ha estado trasladar los ataques antes exclusivos al presidente del PLD a toda la organización, muy especialmente al Presidente Medina. En ello han coincidido con los representantes de la denominada sociedad civil que no ocultan su aversión a la entidad morada de la estrella amarilla.

Hay reclamos, dentro y fuera del PLD, para que la política de alianzas con miras a los comicios del próximo año realice de una manera conveniente para sus miembros y para el país en general, con la debida depuración para que no se carguen en sus cuentas personajes como un regidor de Pedro Brand, que según la Fiscalía y la Procuraduría busca su libertad en el marco de los acuerdos.

Las masas peledeisas se muestran en alerta, confiadas en la inteligencia de su liderazgo al momento de concretizar las alianzas.

Promover la división del PLD como única posibilidad de la oposiciónretomar el poder devino en un cálculo equivocado, debido a la capacidadque ha demostrado la organización fundada por Bosch para ponerse de acuerdo aún en los momentos más difíciles.

Los acuerdos firmados por los 35 miembros del Comité Político del PLD para poner fin a las diferencias durante el proceso de reforma constitucional se suman a la tradición unitaria de la organización, en contraste con la tendencia histórica de sus opositores a la división.

Nadie pone en duda de que en el compromiso del 2016 volverán enfrentarse dos corrientes políticas dominicanas que han competido durante más de veinte años, con un PLD en el poder que tendrá a un mismo adversario con un nombre nuevo: el PRM.

De manera que, si es cierto que la oposición ha cambiado de estrategia, lo mimo habría de hacerlo el PLD, cuyo reto principal es demostrar está eficazmente vacunado contra el virus del triunfalismo y la división.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas