Editorial

Reformas para combate a la delincuencia

El presidente Danilo Medina dispuso el patrullaje mixto en el Distrito Nacional como en los centros urbanos y suburbanos del país y conminó a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas a redoblar los esfuerzos para combatir la delincuencia.

La disposición presidencial, a horas de realizar cambios en la jefatura policial, no sólo tiene el valor de reconocer un mal que nos afecta, al grado de quebrantar el sosiego colectivo y amenazar con convertirse en pánico generalizado, sino que le plantea un grave reto a las autoridades responsables de velar por el orden y la seguridad ciudadana.

Como ya se ha convenido en numerosos foros y demostrado en diversas tesis, la delincuencia constituye un flagelo con tan diversas aristas en sus causas, que combatirlo amerita de una firme y decidida voluntad para ir sobre unas raíces de tales dimensiones que suelen doblegar posturas y permear las instituciones llamadas a afrontarla en sus niveles de prevención y persecución.

Vanguardia del Pueblo valora en su justa dimensión este renovado esfuerzo del gobierno en su empeño por combatir este mal. Pero igualmente llama la atención sobre la imperiosa necesidad de que autoridades y sociedad hagamos conciencia de que debemos ir sobre sus causas, para lo cual se hace igualmente impostergable avanzar y completar reformas planteadas en diferentes ámbitos.

El combate a la desigualdad social, en crecimiento en el país, de acuerdo a los más recientes estudios de organismos como la CEPAL, como las debilidades estructurales en instituciones básicas como la Policía Nacional, en su labor fundamentalmente preventiva, constituyen el norte ya delineado por las administraciones peledeístas que ya resultan impostergables.

El cambio de una jefatura policial o militar, como el remozamiento de instancias oficiales sin tomar en cuenta estos niveles de complejidad, no sólo podrían mantenernos girando en círculo, buscando una solución que no llega, sino exponer al Estado al descreimiento por parte de una población legítimamente preocupada por el avance de la delincuencia y el crimen organizado.

De ahí nuestro apoyo al gobierno en su actitud firme y responsable ante el flagelo de la delincuencia y la plena confianza en la disposición del presidente Medina de continuar avanzando en el ataque a las raíces del mal con políticas dirigidas a afrontar los niveles de pobreza y desigualdad social, como en los planes de reformas estructurales contemplados para la Policía Nacional y demás órganos llamados a preservar la paz y la seguridad ciudadana.

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