Humberto Almonte
Los festivales son la fiesta de la cinefilia, un banquete de imágenes para los espectadores, los analistas, los hacedores, distribuidores y todos los participantes de este arte-industria en el que pueden dar rienda suelta a sus más bajos instintos y abandonarse de manera irresponsable a estos festines peliculeros.
El espectador debe trazar una hoja de ruta si pretende tener un panorama de la diversidad de obras exhibidas, so pena de perderse en este trafago de películas, talleres, Meet and Greet, mesas redondas y todas las actividades propias de estos eventos que pueden llegar a marear a los neófitos sin acertar a orientarse dentro de esta tempestad audiovisual.
El mapa orientador, la carta de ruta que traza el degustador de cine, es un pequeño folleto donde están los cines, las horas, los filmes, los días y demás informaciones útiles que son complementadas con los catálogos, en donde se pueden apreciar las sinopsis, nacionalidad, actores, fechas de realización y otros datos igualmente relevantes.
Armado de estas brújulas, que se redondea con la navegación en internet para visitar oráculos tales como IMDB, Film Affinity, observar los tráileres o el “behind the scene” en YouTube. A estas alturas, este amante del cine ya sabe, o cree que sabe, lo que va a ver o a las actividades periféricas que asistirá.
Los organizadores de un festival están, después de varias versiones, más que preparados para enfrentar los imprevistos que surgen siempre, como la película o el director o actor que a última hora no viene por una u otra razón; para los fallos logísticos o de información, nada de esto sorprende a estos viejos lobos del mar cinematográfico.
El Festival de Cine Global Dominicano arriba a su novena versión con Cuba como país invitado con 8 películas, y una prima donna de la actuación de ese país como es Daysi Granados a la cual se le tributa el homenaje correspondiente a una distinguidísima carrera. Y de nuestro país se laurea al actor Cuquín Victoria, al distribuidor Gustavo Turull, al cineasta Jimmy Sierra y a la actriz Charityn Goico. La película de apertura lo fue LA FAMILIA REYNA opera prima del director Tito Rodríguez.
Entre los distinguidos invitados estuvieron los actores de la película Chloe and Theo, la poderosa Mira Sorvino y Christopher Backus. Otro invitado que iluminó el festival lo fue el crítico gastronómico y productor audiovisual Pepe Barrera quien dictó una sabrosa charla que hizo agua la boca de los asistentes con esa relación cine- gastronomía, un tema muy suculento.
Además de exhibir 80 filmes con la I Muestra de Cine Gastronómico y la IV Versión del Cine de Moda, el sector industrial estuvo de fiesta con la Segunda Versión del Foro EGEDA-FIPCA del Audiovisual Iberoamericano, el II Dominicano FILM LAB y el II Mercado de Coproducción Puerto Rico-República Dominicana-Cuba, actividades que nutren al sector profesional, crean oportunidades de negocios y expanden el universo de nuestros cineastas al ponerlos en contacto con otras realidades industriales.
En nuestro recorrido fílmico nos encontramos con un sorprendente thriller proveniente de Corea del Sur, Cold Eyes (2013), de los directores Ui-seok Jo y Kim Byung- Seo, en el cual una unidad especial de vigilancia de la policía coreana se enfrenta a una muy organizada banda de asaltantes de bancos e instituciones financieras.
Este remake de una película honkognesa del 2007, actuada por Sol Kyung-Gu, Jung Woo-Sung, Han Hyoo-Joo y Jin Kyung, entre otros, se convirtió en un éxito en su país natal debido a la redondez de su propuesta que mantiene al espectador en vilo todo el tiempo.
Cold Eyes parte de una dirección y un guion milimétricos con una fotografía de cortes rápidos y muchos detalles de abundantes planos de cámara en mano que no permiten la menor distracción, la atmosfera tensa y sin descanso de principio a fin la hacen una propuesta interesante y sin desperdicios.
La apuesta peruana al festival estuvo enmarcada en visibilizar un pasado al que aun no terminan de pasarles cuenta, tanto Magallanes como NN tienen como vinculo la represión del ejercito a la población, tomando como pretexto la lucha contra la guerrilla maoísta del Sendero Luminoso.
Magallanes (2004), la opera prima de Salvador del Solar, con unos soberbios Damián Alcázar y Magali Solier, es la historia de un ex- soldado, -Magallanes-, quien se encuentra con su pasado, -Celina-, una chica que fue secuestrada y violada por su superior, un coronel, -Federico Luppi-. El desentierro de las barbaridades cometidas atormenta por igual a víctimas y victimarios en un filme en el que a todos los personajes la vida les ha pasado factura y es de agradecer su tono ecuánime al tratar el tema.
NN (2005), es la obra de Héctor Gálvez, protagonizada por Paul Vega y Antonieta Pari, en donde el descubrimiento de un cuerpo sin identificar en la fosa común de una masacre del ejército (de nuevo ellos), se convierta en una obsesiva búsqueda por identificar esas osamentas por parte de Vega, quien interpreta a un forense y Pari a la viuda de un desaparecido. Es el deseo de enterrar un pasado para vivir un presente.
Colombia se presenta con Siembra y La Semilla del Silencio, dos películas que tratan el doloroso conflicto que sufre este país hace décadas en las cuales la población ha soportado estoicamente unos niveles de violencia insufribles y que podríamos ver finalizados si se lograse un acuerdo de paz entre el gobierno y las guerrillas.
En Siembra de los directores caleños Ángela Osorio y Santiago Lozano personifican en El Turco, su hijo y la vecindad en que viven el exilio dentro de su propio país desarraigado y huido de su tierra, queriendo evitar lo que al final ocurrió, el asesinato de su hijo. Hermoso y Sobrecogedor filme que logra mirar con precisión de entomólogo las tradiciones y el modo de vida de un colectivo que sufre pero que canta.
La profundidad lograda por Siembra es lo que extrañamos en La Semilla del Silencio (2015), de Juan Felipe Cano con Angie Cepeda interpretando una fiscal que investiga a un general masacrador, una película que se ahoga antes de llegar a la orilla, en parte por las actuaciones, los diálogos y la dirección.
La Delgada Línea Amarilla (2015), película de Celso García, fue la triunfadora como mejor “opera prima” de esta edición. Cuenta con las actuaciones de Damián Alcázar y Joaquín Cosío , en esta historia de relata el viaje de cinco hombres contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos de México.
En el apartado Corto Global el primer lugar fue para Cold de Iván Martin Rueda (España), el segundo para The Center of the Room de Daniel Diosdado (USA), y el tercero para Uncle Phil de Álvaro Concosto (USA).
Haciendo honor a su lema, “Temas globales e historias personales” esta 9na. Versión puso el dedo en la llaga de las víctimas de la represión por parte de los ejércitos hacia la población civil, en un ejercicio de memoria histórica interesante, como pudimos ver por ejemplo en los filmes peruanos y colombianos.
Las 9 vidas del Festival de Cine Global Dominicano nos sirven para hacer el balance de lo visto en este muestrario de filmes que este año nos obligaron a dar la vuelta al mundo en 80 películas.