El Congreso de Estados Unidos acaba de dar luz verde a la administración del presidente Barack Obama para que asuma la reforma del Fondo Monetario Internacional aprobada por su Directorio Ejecutivo en el año 2010, ratificada a finales de ese mismo año por la Junta de Gobernadores, su máximo órgano de dirección.
El texto de la nueva ley de gastos de los Estados Unidos aprobada el pasado 17 de noviembre contiene una disposición que aprueba dicha reforma, la cual se encontraba estancada en el legislativo estadounidense, que se negaba a ratificarla por entender que con ella la nación perdía poder dentro del organismo financiero internacional, al tiempo que países competidores como China y Rusia recibían ganancia de causa.
La reforma, que versa sobre el régimen de cuotas y la estructura de gobierno del FMI, contó con el respaldo en la Junta de Gobernadores del 95.32% del total de votos, porcentaje que sobrepasaba la mayoría del 85% requerida. Los países miembros asumieron el compromiso de hacer todo lo posible con miras concluir el proceso de ratificación por parte de los parlamentos para la Reunión Anual de la Junta de Gobernadores a celebrarse en el 2012. El Congreso estadounidensefue el único que se negó a hacerlo, pero con ello el proceso quedó detenido.
Desde entonces las quejas han llovido. En los últimos meses el tema venía siendo objeto de fuertes tensiones en las relaciones entre la administración de Barack Obama y el Directorio Ejecutivo, que alegaba problemas de credibilidad y legitimidad, además de retrasos en la adopción de planes para el largo plazo.
El FMI realiza revisiones generales de cuotas cada cinco años. La última y más profunda fue la que se consensuó en el 2010. El monto de la cuota asignada a cada miembro es el producto de una ponderación del tamaño y característica de su economía. La fórmula que se utiliza toma en cuenta, entre otros factores, el tamaño del PIB, el nivel de apertura y las reservas internacionales. Actualmente el país con mayor cuota asignada es Estados Unidos (42,100 millones en Derechos Especiales de Giros, equivalentes a unos 58,000 millones de dólares). El de menor es Tuvalu (antiguamente Islas Ellice, en la región de la Polinesia), con DEG 1,8 millones, o sea, unos US$2,47 millones.
Del tamaño de la cuota de los miembros depende el monto del financiamiento que éstos pueden obtener del organismo (hasta el 200% de la cuota anualmente y el 600% en forma acumulada, pudiendo ser más elevado en circunstancias excepcionales) y el número de votos que le corresponde en las decisiones (cada país miembro dispone de un número de votos básicos más un voto adicional por cada DEG 100,000 de cuota).
Los países emergentes y los en vías de desarrollo cuestionan desde hace tiempo por ser contrarios al principio de la igualdad soberana tales mecanismos de gobernanza. Además, el FMI acusa una pasmosa lentitud en reflejar adecuadamente los cambios que se van produciendo en la economía mundial y en el correspondiente peso económico de cada país.
Muchos analistas consideran que el cambio en la postura del Congreso de Estados Unidos sobre la reforma de 2010 tiene que ver con las quejas de China, que concomitantemente ha ido dando pasos concretos con miras a crear una estructura financiera alternativa, uno de cuyos frutos es el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB). Como ya explicamos en trabajos anteriores, muchos países europeos, incluyendo aliados estratégicos de Estados Unidos, se convirtieron en miembros fundadores del AIIB, pese a los esfuerzos de Washington por boicotear la iniciativa.
La reforma del 2010 que acaba de ratificar el Congreso estadounidense otorga más poderes y posibilidades a las naciones emergentes en el FMI, particularmente a China, India, Brasil y México. La cantidad de votos de China, por ejemplo, se eleva del 3,8% al 6%. El gigante asiático salta de la sexta a la tercera posición A su vez, la cantidad de votos de Estados Unidos baja, aunque de manera poco significativa, del 16,7 al 16,5%. Además, Washington conserva el poder de veto.
Las más afectadas con la reforma son las economías europeas, que pierden poder de decisión. Francia y Gran Bretaña, por ejemplo, pierden el 0,28% de sus votos; Bélgica el O,59%; Países Bajos, 0,34%; Suiza, 0,24%. Mayor cantidad de votos aún pierde Arabia Saudita: 0.83%.
Por la cantidad de votos China será superada solo por Estados Unidos y Japón, que la superará tan solo en un 0,07%. Otras economías emergentes que mejoran su posicionamiento, como ya dijimos, son India y Brasil, que desplazarán a Canadá y Arabia Saudita del grupo de las diez economías de mayor peso en el organismo financiero. Rusia, por su parte, asciende de la décima a la novena posición.
La reforma de 2010 contó con el respaldo de la administración de Barack Obama en un reconocimiento de la nueva realidad mundial y con el objetivo de mantener a China dentro del sistema financiero de Bretton Woods. La reforma, además, ayudaba con la solvencia FMI en un contexto caracterizado por la abundancia de economías en problemas. Pero los republicanos en el Congreso la mantuvieron bloqueada durante cinco años, una actitud que se hacía cada vez más insostenible.
Menos de tres semanas antes de su desbloqueo el Directorio Ejecutivo del FMIaprobó otra trascendental decisión que aumenta significativamente el poder de China dentro del organismo financiero: la inclusión del yuan, la moneda del “Dragón Rojo” en su canasta de divisas junto al euro, el dólar estadounidense, la libra inglesa, el yen japonés.
Producto de la reforma el FMI aumentará sus recursos, que pasarán de US$329, 000 millones a US$ 659,000 millones, con lo que la institución, indiscutiblemente, queda en excelentes condiciones para cumplir en forma más efectiva su mandato institucional. Eso sí, los congresistas estadounidense se han asegurado de que el gobierno les provea de información anticipada sobre cualquier programa de la institución de gran calado.