La campaña electoral toma calor en la medida en que nos aproximamos a la fecha de las votaciones del 15 de mayo.
Es natural que al paso de los días y en medio de las múltiples actividades que se organizan como parte de esta jornada, se observen actitudes que puedan incluso exacerbar los ánimos, casi siempre en los niveles de base de los partidos y entre entusiastas seguidores de esas organizaciones, con lo que siempre se corre el riesgo de que puedan degenerar en lamentables enfrentamientos, tradicionalmente tipificados como “cosas de campaña”.
Sin embargo, no es para nada ocioso advertir que se trata de la lucha por el poder, con todo lo que implica el logro de esa gran meta.
Hasta el momento de esta reflexión, la campaña electoral se ha desarrollado en un ambiente de paz. Y ha sido el Partido de la Liberación Dominicana, quien se ha colocado a la vanguardia en procura de que este patriótico evento se siga encaminando hasta el 15 de mayo en un ambiente de respeto, propuestas y con un acentuado toque de alegría.
Con las marchas caravanas de la Unidad, Paz y la Esperanza, el PLD ha logrado adentrarse en el seno del pueblo, en cada rincón del país, llevando consigo la marca de sus realizaciones y el mensaje de las buenas nuevas que como políticas públicas procurará seguir alentando a favor de la nación con la candidatura del presidente Danilo Medina junto a las fuerzas aliadas.
Han sido esos logros y ese compromiso de avanzar en las reformas estructurales que conduzcan a un país con desarrollo equitativo y con la menor desigualdad, lo que le ha permitido al PLD y a su candidato mantenerse en la cresta de la ola de popularidad que le conduce a una contundente victoria electoral en primera vuelta como indican todas las firmas encuestadoras acreditadas dentro y fuera del país.
No obstante, para lamento del pueblo y la sociedad en su conjunto, ese desempeño responsable, dista mucho de lo que encuentra como oferta por parte de la principal organización opositora.
Soportada en la mentira, la manipulación, la ausencia de propuestas viables y en el irrespeto a la imagen y dignidad del jefe del Estado, ese sector de la oposición procura cambiar el ambiente de paz y decencia política logrado hasta el momento, dando paso a actitudes y acciones con asomo de vandalismo y caos.
Hechos como el que intentaron ejecutar aprovechando la legítima marcha reivindicativa programada por profesores y trabajadores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo el pasado miércoles, procurando que degenerara en desórdenes con consecuencias impredecibles.
Se trata, pues, de hechos y planes inaceptables para el pueblo y la sociedad que ya notan los niveles de angustia, frustración y desesperación presente en una opción opositora vacía y pertrechada en la denuncia falaz.
Vanguardia del Pueblo ha hecho y seguirá haciendo suya la propuesta de una campaña electoral en la que prime el sentimiento de unidad, paz y esperanza. Y estará alerta, como el pueblo, ante los intentos de agravios y desafueros con los que se pretende empañar esta alegre y motivadora jornada patriótica.