El Partido de la Liberación Dominicana, y sus fuerzas aliadas, amén de retener el Ejecutivo, mediante el apoyo contundente de más de un 61 por ciento del electorado, que se expresó en favor de la reelección del Presidente Danilo Medina y la vicepresidenta Margarita Cedeño, y donde sobresale que un porcentaje superior al 50 por ciento marcó la boleta morada, se erige también con una mayoría extraordinaria en el Congreso, que es el Poder del Estado de mayor representatividad en la sociedad.
Un triunfo resonante, que pone de manifiesto que la inmensa mayoría de los dominicanos reconocen que el PLD ha sido exitoso en el manejo económico de la nación, lo que se verifica en el logro de un crecimiento sostenido de la economía, combinado con baja inflación, estabilidad de la moneda, así como en el incremento de la cantidad de puestos de trabajo, para solo mencionar un aspecto fundamental.
La Junta Central Electoral certifica que el PLD y aliados obtuvieron 28 de 32 senadores, para un 93.3%, y 127 de 190 diputados, para un 66.8% del total.
Queda claro el mensaje enviado por la población, al facultar a este frente de partidos para aprobar mediante sus propias fuerzas todo tipo de iniciativa desde el Congreso Nacional.
Aunque la tradición democrática de la organización fundada por Juan Bosch ha sido siempre promover el consenso, tanto cuando ha ejercido mayorías legislativas, como desde posiciones minoritarias, este voto de confianza implica un insoslayable compromiso de respeto a la voluntad popular.
Voces interesadas desde litorales determinados lanzan la idea de que el PLD “debería ser generoso en su victoria”, sugiriendo o abiertamente proponiendo que distribuya cuotas de poder entre sectores de la oposición más recalcitrante.
Con esta mayoría en carácter superlativo que ahora obtiene el PLD, se genera una gran expectativa dentro de su militancia, apegada aún a su base doctrinaria original, y por tanto demandante de que la organización levante la bandera de los cambios sociales trascendentales aún pendientes.
Diversos sectores de la sociedad, Igualmente esperan la aprobación de proyectos nodales.
Entre los proyectos fundamentales por ser conocidos y aprobados, están el nuevo Código Penal, la Ley de Partido Políticos, la Ley Electoral, la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Ley de Mercado de Valores, la de Salud Sexual y Reproductiva, la Ley de Reforma de la Policía Nacional, Ordenamiento Territorial, de Aguas, Extinción de Dominio, el Código Civil y la Ley Notarial.
Dentro de la práctica democrática participativa que ha ejercido el PLD, se espera la apertura de un proceso de consultas en torno a la responsabilidad del Senado que asumirá en agosto 16, de seleccionar a los nuevos miembros de la Junta Central Electoral, que amerita la aprobación de las dos terceras partes de los legisladores presentes en la Cámara Alta.
De ternas provenientes de la Cámara de Diputados, el Senado escogerá, además, al Defensor del Pueblo y a los integrantes de la Cámara de Cuentas. En ambos casos, los hemiciclos deberán tomar sus decisiones también mediante la proporción mayoritaria de dos tercios de sus integrantes presentes.
Otra gran responsabilidad pendiente para las nuevas autoridades electas, es la conformación del Consejo Nacional de la Magistratura, que designará a los jueces del Tribunal Superior Electoral a partir de agosto de este año, a cuatro miembros del Tribunal Constitucional a partir de diciembre de 2017, y evaluará con facultad de cambiar a los 17 jueces de la Suprema Corte de Justicia, en diciembre de 2018.
Experimentados dirigentes nacionales del Partido de la Liberación Dominicana, todos con amplio bagaje y méritos acumulados en las luchas políticas electorales y en su desempeño como legisladores, se barajan para dirigir los hemiciclos a partir del periodo que inicia este 16 de agosto.
Para el Senado de la República, no se han adelantado aspiraciones, aunque sectores de la comunicación mencionan la posibilidad de que permanezca en la Presidencia, la representante de la provincia Santo Domingo, Cristina Lizardo, miembro del Comité Político, o retorne el secretario general del PLD y senador del Distrito Nacional, Reinaldo Pared Perez.
De manera institucional, se ha establecido que es el Comité Político del PLD, órgano de dirección política de la organización, quien escoge a los presidentes de ambas cámaras, siempre que ha existido mayoría decisiva en ese sentido.
Entre los diputados peledeístas que correrían por la presidencia de la Cámara Baja, están Lucía, Medina, el profesor Radhames Camacho, Mirian Cabral, Elpidio Báez, Rubén Maldonado, Carlos Guzmán, Demóstenes Martínez, Lupe Núñez y Elías Serrulle.
En el periodo constitucional 1982-1986 fueron electos nuestros primeros diputados: Vicente Bengoa Albizu, Juan de la Cruz Buret, Norge Botello, y Ligia Amada Melo, Distrito Nacional; Tomás Beltré, La Romana; José Ramón Fadul y Ramón Ventura Camejo, Santiago. Los primeros senadores peledeístas fueron Laureano Guerrero, por La Romana y Daniel Mejía, San Pedro de Macorís, en el periodo constitucional 1986-1990.
El boletín provisional final número 14 de la Junta Central Electoral (JCE), con el 100% de los colegios computados en los tres niveles: presidencial, congresual y municipal, de las pasadas elecciones, el PLD completa 28 de 32 senadurías.
La representación del partido morado en la Cámara de Diputados está compuesta por 127 legisladores, mientras que en el ámbito municipal, los peledeístas ocuparán 118 alcaldías, de un total de 158. Un contundente voto de confianza.