Andrés Terrero
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La Republica de Haití ha sufrido durante su historia muchos desastres naturales, guerras civiles, problemas con su democracia, invasiones de potencias extranjeras y muchas otras cosas más. Desde el 2010 a esta fecha de manera específica ha pasado por el peor terremoto que le haya ocurrido, con una intensidad de 7.3 en la escala de Richter; esto trajo consigo muchas enfermedades, muchas personas desplazadas, un gran número de ellas aún sin hogares y muchas fallecidas. Sufrieron la destrucción de sus principales símbolos en estructuras físicas, incluyendo su Palacio Presidencial.
Posteriormente tuvieron grandes inundaciones, más Cólera, Dengue, y todas las enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti. En todos esos momentos la mano amiga de la República Dominicana, su principal aliado y vecino, siempre estuvo ahí y de manera más que oportuna, situación está reconocida por la comunidad internacional y las Naciones Unidas. Esto fue un gran sacrificio económico para nuestro país, pero no se escatimaron los esfuerzos ni los recursos. Incluso el presidente Leonel Fernández prometió y construyó una universidad.
Ahora en el 2016 todo el Caribe y la costa Este de Estados Unidos estuvieron amenazados por la furia de un gran huracán, Matthew, el cual tuvo vientos de hasta 220 kilómetros por hora. Estuvimos amenazados muchos de los países del Caribe, pero el mismo atacó más con su furia a Haití y Cuba, dejando por la República Dominicana muchas lluvias, básicamente en la Zona Sur, provocando el desplazamiento de más de 20 mil personas y algunas fallecidas. Sin embargo la parte Sur de Haití fue prácticamente destruida, provocando la destrucción de casi todas las edificaciones y la muerte de más de 500 personas, cifras estas aún no oficiales.
Es de todos conocido que Haití no tiene los recursos económicos, materiales y posiblemente ni humanos, para responder de una manera eficiente y eficaz a esa catástrofe, y de seguro que de inmediato se pondría en alerta la Comunidad Internacional. Sin pensarlo dos veces, el presidente Danilo Medina realiza una “visita sorpresa” a su colega presidente Interino Jocelerme Privert, específicamente el Domingo 9 de octubre de 2016, con algunos de sus principales colaboradores. De boca del presidente Privert, el presidente Medina y sus funcionarios pudieron escuchar la magnitud de los daños, y decide ofrecer al pueblo haitiano toda la ayuda humanamente posible, sin desatender a muchas de las personas desplazadas e incomunicadas en la República Dominicana.
Rápidamente se coordinó la ayuda y se trabajó en buscar alimentos (crudos y cocidos), agua potable, medicamentos, equipos pesados, camionetas y muchas otras cosas más. Evidentemente, que esa ayuda preparada urgentemente tenía que para ser efectiva llevarse a Haití y se prepararon los Convoy con la Seguridad Militar necesaria para asegurar que la misma llegara al destino de los vulnerables de la zona afectada y no a otras áreas o interesados en cualquier otra cosa. Para asegurarse de esto se utilizó, como se hace normalmente, de militares dominicanos que acompañarían la caravana y lógicamente regresarían al final de lograr el objetivo específico.
Tan grande fue el desastre ocurrido en Haití como grande la ayuda humanitaria enviada por el presidente Medina, para arreglar carreteras, caminos, viviendas y proveer de agua, comida y medicamentos a los afectados. La ayuda iba en proporción a los daños ocurridos, aunque sabemos que lo que se refiere a alimentación nunca será suficiente.
Personas interesadas en los negocios y algunos Senadores se quejaron del despliegue enviado por la RD, en todos los sentidos, ya sea por la competencia y por los militares, indicando que pudiera parecer una invasión de RD a Haití e indicando que era una violación el uso de militares dominicanos en territorio haitiano, los cuales llegaron a pedir formalmente que en 24 horas salieran de su territorio, cosa que las autoridades dominicanas ya habían comenzado a hacer antes de ese llamado alarmista. Es bueno destacar que quien hace ese llamado y las advertencias no es el gobierno haitiano, ni la mayoría de los habitantes, que son los más vulnerables y afectados.
En el 2010 luego del terremoto la RD fue el primero en llegar con la ayuda y también había militares en las mismas labores de custodias de nuestros equipos y de las mercancías enviadas y no pasó nada. Entiendo que todo se hizo igual que como siempre se ha hecho. Han sido muchas las veces que hemos ido en auxilio de ellos.
Es sumamente importante tratar este tema sobre los Protocolos Internacionales, acuerdos Internacionales, y Directrices sobre el uso de Recursos Militares y de la Defensa Civil extranjera en operaciones de socorro en casos de desastres. Esta iniciativa se trabajó desde 1992 con grandes potencias y con algunas instituciones entre las que se encontraban la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Esas directrices que fueron terminadas en el 1994 necesitaron de una actualización años después “motivada por el despliegue sin precedentes de fuerzas y recursos militares en el 2005 en apoyo a la respuesta humanitaria a desastres naturales, que seguía una tendencia creciente observada en esos años”, según se indica en las directrices emitidas en el 2007, de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), de las Naciones Unidas.
Me voy a permitir transcribir algunas de las definiciones establecidas en el Protocolo, en cuanto a la Ayuda Humanitaria:
1) Asistencia Humanitaria. Es la ayuda que se brinda a una población afectada por una crisis con la finalidad primordial de salvar vidas y mitigar el sufrimiento de esa población;
2) Apoyo a la Infraestructura. Es la prestación de servicios generales, como la reparación de caminos, la gestión del espacio aéreo y la generación de electricidad para facilitar el socorro, que no son necesariamente visibles para la población afectada ni exclusivamente para su beneficio;
3) Recursos militares y de la defensa civil. Abarcan el personal, equipo, suministros y servicios de socorro que prestan las organizaciones militares y de la defensa civil extranjeras. Estos son de las Naciones Unidas;
4) Otras fuerzas desplegadas. Son las fuerzas militares y de la defensa civil desplegadas en la región, distintas de los anteriores. Incluyen las fuerzas desplegadas por el Estado afectado y cualesquiera fuerzas extranjeras desplegadas en el marco de acuerdos bilaterales o con los auspicios de organizaciones que no sean las Naciones Unidas.
La asistencia humanitaria deberá proporcionarse de conformidad con los principios de humanidad, neutralidad e imparcialidad. Estamos seguros que en esta oportunidad, tal como se ha realizado en otras anteriores, la decisión de enviar esos equipos, materiales, medicamentos, agua potable y comestible, debió estar adecuadamente coordinada para que esos militares desplegados en la zona afectada o durante el trayecto, tomaran todas las medidas adecuadas para facilitar las operaciones de socorro.
El trago amargo de algunas voces y de unos cuantos Senadores no debe afectarnos de tal manera que nunca dejemos de prestar la ayuda necesaria a ese pueblo vecino, con el cual compartimos la misma isla y que es uno de los más pobres del Hemisferio. La gran mayoría de la población haitiana está en condiciones de vulnerabilidad extrema y es lo que nosotros como país debemos estar conscientes.
A la luz de las declaraciones del Presidente Privert, donde reitera su agradecimiento al gesto noble del Presidente Medina, debemos promover la cultura de cooperación que ha puesto el Gobierno Dominicano, independientemente a los aspectos formales que deban guardarse acorde a la normativa internacional vigente. Todos los dominicanos debemos tomar consciencia, de la importancia de cultivar esa cultura, por el bien humanitario de nuevos vecinos, pero sobre todo para garantizar la sostenibilidad de nuestro desarrollo.
En estos momentos debemos reflexionar promoviendo soluciones, apoyarnos en lo que nos une, en lugar de promover lo que nos enfrenta. La seguridad del ecosistema de la isla, es una sola, y depende de nuestro comportamiento común. Tenemos que apoyarnos mutuamente, al logro de esa sostenibilidad o tendríamos que lamentarnos luego.
Finalmente, entiendo que estos temas que pudieran estar siendo debatidos, son importantes para analizar, reflexionar y luego actuar. No obstante, la acción humanitaria se debe seguir impulsando a la máxima expresión. Coincidimos con el Presidente Danilo Medina cuando dice “la solidaridad con Haití no es un asunto en procura de agradecimiento o no, es un DEBER HUMANITARIO.