Desde el momento mismo de su creación e inicio de su cruzada permanente por el bienestar de la población, el Partido de la Liberación Dominicana ha levantado como uno de sus ejes fundamentales la defensa del principio de autoderminacion de los pueblos.
Tal directriz se corresponde con la impronta del fundador y líder histórico del PLD, Profesor Juan Bosch, uno de los titanes contra el intervencionismo y colonialismo, sobre todo en Latinoamérica.
La expresión teórica más elevada de esa posición, la lega Don Juan en su obra “El Pentagonismo, sustituto del Imperialismo”, un ensayo extraordinario que dimensiona la condición de visionario del gran humanista dominicano.
Ese libro refuerza los programas de estudio en escuelas de Ciencias Sociales de varias universidades, precisamente en Estados Unidos.
Esas academias valoran cómo Bosch vaticinó y definió con años de antelación la evolución de las políticas imperiales destinadas a la enajenación de las materias primas, hasta un esquema actual donde predomina el manejo de los contratos de construcción, reconstrucción y de ventas de mercancías y servicios a los territorios conquistados.
La primera participación electoral del PLD fue en los comicios de 1978, tras ser fundado el 15 de diciembre de 1973, por Juan Bosch y un pequeño grupo de ex dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano.
Sobre la base de su objetivo fundacional de alcanzar la liberación nacional, el PLD enarbola como programa de gobierno la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, acordada en Argel, capital de Argelia, el 4 de julio de 1976, por Liga internacional para los derechos y la liberación de los pueblos.
En sus artículos 5 y 6, esta proclama plantea:
Artículo 5: Todo pueblo tiene el derecho imprescriptible e inalienable a la autodeterminación. Él determina su status político con toda libertad y sin ninguna injerencia exterior.
Artículo 6: Todo pueblo tiene el derecho de liberarse de toda dominación colonial o extranjera directa o indirecta y de todos los regímenes racistas.
La contundente y oportuna posición expresada por el jefe del Estado Dominicano, Danilo Medina, en torno a las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Willy Brewster, ha encontrado respaldo dentro del gobierno y del PLD, pero también entre sectores externos e incluso de oposición.
Varios catedráticos y expertos en Derecho internacional consideraron que Brewster asume desde hace tiempo posiciones impropias de un embajador.
En la red social Twitter. El diputado dominicano en el Parlamento Centroamericano, Manolo Pichardo, señaló que Estados Unidos debería prestar atención a la realidad de que en su territorio se consume la mayor cantidad de drogas del mundo.
Justamente, el Presidente Medina dijo que si a República Dominicana se le cataloga de “puente del narcotráfico”, a Estados Unidos hay que verlo como una autopista de diez carriles para la entrada de las drogas.
Asimismo, Medina observó que resulta muy arriesgado generalizar cuando de acusaciones de corrupción se trata.
En consonancia con su pensamiento forjado en los valores de Eugenio María de Hostos, Juan Bosch se acerca con sus obras a la realidad común de todos los pueblos latinoamericanos, cruzando fronteras y razas, aboliendo las contingencias naturales.
El patriotismo en estrecha relación con la justicia es otro punto vital del legado hostosiano al pensamiento de Bosch.
Al igual que Hostos, Bosch extiende su lucha por la transformación de su país a la defensa de una Latinoamérica y un Caribe independiente y libre de la hegemonía imperial, confirmando su estirpe patriótica y universal.
El humanismo de Bosch no descansa en una actitud meramente contemplativa; es observador, crítico de su época, pero sobre todo un luchador incansable por la transformación de su país.
Tras esta meta, desplegó una intensa actividad política por la justicia social, la soberanía, la autodeterminación de los pueblos, como vigencia plena de los derechos y libertades de los hombres y de las naciones.
En 1982, Juan Bosch expresó en nombre del PLD el respaldo irrestricto a la Argentina en su lucha por la recuperación de las Islas Malvinas, usurpadas por el imperio británico con el respaldo de su aliado, Estados Unidos.
Bosch precisó que toda América Latina estaba en el deber de cerrar filas con Argentina ante su guerra con Gran Bretaña, a pesar de que el país sudamericano era gobernado por una sanguinaria dictadura militar de extrema derecha.
Vietnam. En 2005, República Dominicana estableció relaciones diplomáticas con la República Democrática de Vietnam, durante la XIV Cumbre de Países No Alineados que se celebrara en La Habana, Cuba, con la participación de varios presidentes y jefes de Estado y de Gobierno.
La apertura de relaciones se formalizó en una reunión que sostuvieron el entonces presidente dominicano Leonel Fernández y su colega vietnamita, NGuyen Minh-Priert.
El jefe de Estado dominicano participó de la ceremonia de apertura de la Cumbre, encabezada por el presidente en funciones de Cuba, Raúl Castro.
Fernández y su esposa Margarita Cedeño fueron recibidos por el gobernante y otros funcionarios cubanos.
Relaciones con Rusia. Las relaciones con Rusia fueron establecidas desde 1945, en tiempos del tirano Rafael Leónidas Trujillo, pero no fue sino hasta marzo de 1991, bajo el gobierno de Joaquín Balaguer cuando las partes acordaron designar embajadores.
Fue en 2006, en un gobierno encabezado nueva vez por Leonel Fernández que la República Dominicana abrió su Embajada en Moscú. En enero de 2007 el Embajador de la República Dominicana, Jorge Pérez Alvarado, entregó las Cartas Credenciales.
En septiembre de 2005, el Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Kislyak, sostuvo en Santo Domingo por primera vez en la historia de las relaciones ruso-dominicanas las consultas políticas.
En el transcurso de su estadía en la República Dominicana él fue recibido por el Presidente Leonel Fernández Reyna, el Canciller Carlos Morales Troncoso, Ministro de Turismo Felucho Jiménez.
En septiembre de 2009 el Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Morales Troncoso, realizó la primera visita oficial a Rusia.
En el transcurso del 65º Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2010 en Nueva York, se celebró el encuentro entre el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, y el Presidente de RD, Leonel Fernández Reyna.
En 2008 también por primera vez en la historia de las relaciones bilaterales el Presidente de la Corte Suprema de Rusia, Vyacheslav Lebedev, visitó Santo Domingo. Este mismo año con la visita de respuesta en Rusia estuvo el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana, Jorge Subero Isa.
Cuba. República Dominicana y Cuba rompieron relaciones diplomáticas y consulares con motivo del triunfo de la revolución de Fidel Castro en enero de 1959.
Ese aislamiento entre las dos islas caribeñas duró casi 40 años, hasta que el presidente Fernández tuvo el arrojo, en contraposición de poderosos intereses nacionales e internacionales, de restablecerlas en el primer período de gobierno peledeista: 1996-2000.
Esa iniciativa valiente e histórica conllevó para el presidente Leonel Fernández la animadversión de la extrema derecha del gobierno de los Estados Unidos y de una parte poderoso exilio cubano.
República Dominicana pertenecía hasta entonces al absurdo grupo de apenas 5 naciones latinoamericanas que se negaban a restablecer relaciones con el régimen cubano.
También Palestina. Otro punto trascendente ejecutado fue el establecimiento de relaciones con la Autoridad Palestina, una manera formal de admitir la necesidad y el derecho de los palestinos de tener su Estado, como decidió la ONU en 1948.
Con este gesto de gran implicación internacional, el PLD, Fernández, y la República Dominicana, le decían a todo el mundo que la diáspora palestina tiene el mismo derecho estatal que lo tuvo la diáspora judía.
Kosovo. Y de paso, el gobierno del partido de Juan Bosch convirtió nuestro país en el número 69 que reconoció a la República de Kosovo.