Hablan los hechos

2016, otro año sin víctimas por fuegos artificiales

La eficiencia se logra cuando hay voluntad y un adecuado manejo de las políticas públicas. La mejor muestra de esa realidad es que pasó otro año sin que en el país se registren víctima de los fuegos artificiales que durante años llenaron de luto, dolor, mutilaciones y traumas a la sociedad dominicana al punto que cada año se levantaban voces de alerta sobre la necesidad de controlar el uso de los fuegos artificiales. La mayor preocupación la generaba el hecho de que la mayorìa de las víctimas eran niños menores de diez años.

Esa realidad comenzó a cambiar en el segundo gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con Leonel Fernández en la Presidencia y Franklin Almeyda en el ministerio de Interior y Policía, que decidieron enfrentar el problema desde la raíz para darle solución definitiva y así fue.

“Variar la venta y uso superó la incidencia de quemados y mutilados”, Franklin Almeyda impulsor de las regulaciones a la venta y uso de fuegos artificiales.

En el 2006, el entonces presidente Fernández emitió el decreto 616-06 que prohibió la comercialización de fuegos artificiales de manera indiscriminada. Almeyda ha explicado en un artículo que publicó en vanguardiadelpueblo.org la pasada semana, cuál era la finalidad de esa medida.

“Hubo una sencilla conclusión, como con frecuencia sucede con los temas sobre seguridad ciudadana, si eran detonados por el público, muy frecuentemente niños, había que buscar la forma de cambiar esa operatividad de los mismos; hacerlo sin afectar el libre comercio, pero sin dañar cada vez a los niños y adultos”, señala la publicación. La decisión fue que las empresas deberían hacer las detonaciones y no particulares, como había ocurrido hasta ese momento.

El ministerio de Interior y Policía creó el programa de Control de Fuegos Artificiales (COFA) para aplicar las medidas de control de venta y uso de la pirotecnia.

Luego en el 2009, el presidente Fernández sometió ante el congreso el proyecto de ley para regular la comercialización y uso de los fuegos artificiales que fue aprobada y promulgada en noviembre de ese año como la ley 340-09.

Una muestra de como esa medida ha impactado positivamente la dan las estadísticas. Por ejemplo, en el 2006 las salas de emergencia de los hospitales públicos y privados recibieron 22 víctimas de quemaduras por fuegos artificiales. En el 2005 la cifra alcanzó las 35, siendo más afectados, según las estadísticas, los niños menores de diez años. Sin embargo, las víctimas comenzaron a reducirse de manera paulatina ante las medidas adoptadas por el gobierno y con el 2016, se completaron cinco años consecutivos sin que en el país haya víctima de fuegos artificiales.

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