Opinión

¿Más dinero plástico?

En muchos países el uso del dinero en efectivo está siendo sustituido por el denominado dinero plástico (tarjetas de crédito y de débito, entre otros ejemplos) a la hora de pagar los bienes y servicios que los consumidores adquieren en el mercado.

¿Sabía usted que los ciudadanos norteamericanos acumulan una deuda privada por concepto del uso de las tarjetas de crédito que ya supera con creces el billón de dólares (equivalente a un millón de millones de dólares) colocando al sistema monetario-financiero estadounidense en una delicada posición de inestabilidad crediticia?

En la economía norteamericana la palanca del consumo es clave para la proyectar el nivel de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) el cual expresa el valor medido en dinero de todos los bienes y servicios que una economía genera dentro de un período de tiempo determinado, generalmente un año.

En la República Dominicana el uso creciente de las tarjetas de crédito es una realidad que se muestra a los ojos de todo mundo, aunque el dinero en efectivo sigue siendo un medio de pago de mucho uso, según consta en una investigación realizada en el 2016 por la empresa española INDRA, dedicada a la consultoría y tecnología.

Dice el citado estudio que aunque en la región latinoamericana y caribeña se hacen renovados esfuerzos por reducir la dependencia del uso del efectivo (con diferente grado de intensidad en cada país), su uso no ha dejado de crecer en los últimos años, siendo este crecimiento especialmente intenso en México (16 por ciento), mientras que en Perú y República dominicana –donde su uso es muy intenso – el avance ha sido menor (4,4 por ciento y 5,8 por ciento, respectivamente).

Es innegable que el uso de las tarjetas de crédito y débito contribuye a fomentar la actividad económica al reducir los costos de las transacciones y mejorar la eficiencia en el flujo de los bienes y servicios.

Pero hay más: el uso del dinero plástico ofrece más seguridad frente a las asechanzas de los delincuentes que esperan el mejor momento para asaltar a los ciudadanos en busca de dinero en efectivo, pues las tarjetas de crédito o de débito ofrecen dificultad para convertirlas en dinero contante y sonante. El número de los delitos informáticos aumenta con el uso creciente del dinero plástico.

Es obvio que los ladrones también se van renovando tecnológicamente. Pensemos en la acción delincuencial de la clonación de las tarjetas de crédito para extraer de los cajeros electrónicos dinero en efectivo, sin tener que recurrir a acciones de violencia física sobre sus víctimas.

Hay una técnica harto conocida: el delincuente copia los datos de una tarjeta bancaria a través del control de la banda magnética, recurriendo al manejo tecnológico de la misma para extraer la información que le facilite tener acceso a las cuentas de sus víctimas procediendo a extraer el dinero en efectivo o a realizar la transferencia bancaria en caso de manejar las claves y el usuario de una cuenta bancaria.

En la República Dominicana los avances de la Policía Nacional y del sistema bancario en materia de delitos informáticos es plausible, y a diario se descubren a delincuentes que se han convertido en especialistas en el “arte” de la clonación de tarjetas de crédito y del acceso a cuentas de ahorro y corriente para realizar transferencias de dinero no autorizadas por sus legítimos titulares.

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