Opinión

Símil de la Bella Alma de Don Damián

El cuento del profesor Juan Bosch que relata lo sucedido a la bella Alma de Don Damián, tiene cierta similitud, si se quiere (guardando la distancia y sin que sea una herejía), con la narrativa de la Biblia sobre la decisión de Jehová, Dios creador de todas las cosas, de no contender con el hombre que había creado, convencido ya de que ese producto no es exactamente lo que Él quiso hacer.

En su cuento, Bosch relata que al morir Don Damián, su alma salió del cuerpo y se posó en el caballete de la casa, desde donde comenzó a observar y escuchar todo lo que ocurría y se decía en la vivienda, aun con el cadáver ahí.

El respetado sacerdote del pueblo fue uno de los primeros a quien escuchó decir que antes de morir, Don Damián le había ofrecido un dinerito para completar unos trabajos en la Capilla. Su sorpresa fue grande, porque eso no era verdad, pero el religioso no perdió tiempo en tirar su dardo a la viudita.

La madre de la mujer que había perdido a su marido insistía con la hija para que fuera más convincente al llorar, para evitar las murmuraciones; y así una serie interminable de falsedades y simulaciones que provocaron que el alma de Don Damián decidiera volver a su cuerpo.

Una de las obras maestras de Dios, según estiman teólogos, es el hombre. Y Jehová tenía tanto interés en el hombre, que lo hizo a su imagen y semejanza, (entre otras cosas) para poblar la tierra, para que le adore a El (a Dios) y para que disfrutara de todo lo que ya había sido creado.

Para ello, sin embargo, el amo y Señor del Universo también estableció reglas a ser cumplidas so pena de quedar fuera de su Gracia, aunque como premio tiene la salvación del alma, para quienes cumplen a plenitud con las leyes del Creador.

La Biblia nos enseña que en principio, la actitud de los hombres provocó una decepción tan grande en Jehová, que decidió erradicarlo de la faz de la tierra. El Diluvio, incluso, se atribuye a ese disgusto por las actitudes de la humanidad. Y qué no decir de lo que hizo con Sodoma y Gomorra.

Para evitar un símil de la Bella Alma de Don Damián y el disgusto en Jehová que lo llevó tomar la decisión de mandar el diluvio, el Partido ideado, fundado y desarrollado por el profesor Juan Bosch junto a jóvenes valiosos que le han sucedido en el propósito esencial de la entidad, es necesario asimilar las experiencias que con sabiduría nos enseñan a vaticinar eventuales fracasos.

El Partido de la Liberación Dominicana, PLD, al día de hoy no tiene la necesidad de “zambullirse” en un irreflexivo mar de CUESTIONES HUMANAS que irremediablemente lo sacarían del poder.

Se ha dicho que nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido. No podemos imitar al monstruo que destruye todo lo que encuentra a su paso, y cuando no encuentra qué destruir, se destruye a si mismo.

Es tan simple como iniciar los pasos que conlleven a la necesaria unidad que tanto cacareamos, y sin la que se nos hace más difícil retener el poder.

Bosch le devolvió a Joaquín Balaguer algunas congratulaciones, enfrentó su gobierno y otros poderes que le acompañaban con la sabiduría y fortaleza que no lo hizo nadie. Pero cuando fue necesario levantar la mano junto a él para lograr el Poder en el año 1996, lo hizo.

Los frutos de aquel histórico acontecimiento no pueden ahora desbaratarse, tirarse por la borda, porque CUESTIONES HUMANAS turben las visiones políticas enseñadas a nuestros líderes por el profesor Juan Bosch.

Como la Bella Alma de Don Damián, como Jehová, el pueblo dominicano está expresando que quiere que el PLD siga en el poder, pero no quiere que este partido que tanta satisfacciones le ha traído con buenas administraciones, ahora le provoque la desilusión por no ceñirse a las sabidurías de su líder, mentor y guía, el profesor Juan Bosch.

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