El fiscal general de Estados Unidos, William Barr, justificó su forma de gestionar la publicación del informe de la pesquisa sobre las elecciones presidenciales de 2016.
Tal investigación, encabezada por el fiscal especial Robert Mueller, se enfocó en la posible injerencia de Rusia en dichos comicios y la presunta colusión del país euroasiático con la campaña del presidente Donald Trump.
Después de que Mueller presentó el reporte (el pasado 22 de marzo), decidí que era de interés público que el Departamento de Justicia divulgara sus conclusiones finales, la determinación de si se cometió un delito comprobable, expresó Barr a senadores.
En la comparecencia ante el Comité Judicial de la Cámara alta, agregó que no creyó que fuera del mismo modo difundir gradualmente partes adicionales del informe, pues a su juicio, hubiera llevado a un debate público sobre información incompleta.
Barr envió al Congreso el 24 de marzo un resumen de cuatro hojas sobre el reporte de Mueller, pero tal sumario resultó insuficiente para los legisladores demócratas, quienes demandaron hacer público todo el material, lo cual ocurrió, con tachaduras, el 18 de abril.
Según explicó el fiscal general en el compendio realizado para los miembros del Capitolio, la investigación no encontró que la campaña de Trump o alguna de las personas relacionadas con ella hubieran coordinado o conspirado con Rusia en sus esfuerzos por influir en los comicios.
Anotó que Mueller no llegó a ninguna conclusión sobre si el presidente obstruyó la justicia en el transcurso de la pesquisa, una acusación que realizaron algunos detractores del gobernante y que también fue objeto de indagación.
Pese a la falta de conclusiones de Mueller en ese aspecto, Barr y el fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, quien presentó su renuncia hace dos días, determinaron al leer el informe que no hay lugar para presentar cargos por obstrucción contra el jefe de Estado.
Entonces, Trump subrayó varias veces que quedó totalmente exonerado y volvió a calificar la investigación del fiscal especial de cacería de brujas, pero la publicación del informe, con tachaduras, despertó nuevas dudas sobre la actitud del gobernante.
Algunos de los esfuerzos de Trump para interferir con la investigación fracasaron, concluyó el informe, solo porque las personas que lo rodeaban se negaron a cumplir órdenes o acceder a sus solicitudes.
Esos y otros elementos comprendidos en el texto llevaron a algunos demócratas a hablar de la posibilidad de iniciar un proceso de juicio político contra el jefe de Estado, una postura que no es compartida por todos los legisladores del partido azul.
Medios locales reportaron ayer que Mueller le escribió en marzo una carta a Barr para quejarse de que su sumario de cuatro páginas «no capturó completamente el contexto, la naturaleza y sustancia» del trabajo que realizó.
La misiva y una llamada telefónica posterior entre los dos hombres revelan el grado en que los colegas y amigos de larga data no estuvieron de acuerdo al manejar la tarea legal y políticamente problemática de investigar al presidente, indicó el diario The Washington Post, que aseguró haber visto la carta.