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Expresidente Figueres afirma identificarse con descontento popular en Costa Rica

El expresidente de Costa Rica José María Figueres (1994-1998) reafirmó que se identifica con el descontento de miles de ticos por la agobiante falta de empleo y la ausencia de un programa bien pensado de reactivación económica.

En respuesta al diario La Nación que le critica por no haber firmado el pasado día 4 una carta pública de los expresidentes al pueblo de Costa Rica donde llaman a la paz, al entendimiento y al diálogo ante las manifestaciones y protestas callejeras contra políticas del Gobierno del mandatario Carlos Alvarado y de diputados a la Asamblea Legislativa.

De los siete ex presidentes vivos, solo Figueres se negó a rubricarla al señalar que «comprendo y me identifico con el malestar nacional» y agregó que «tienen razón nuestros compatriotas al estar hartos».

Entre los males del país que menciona Figueres para estar molesto, al igual que muchos compatriotas, aparecen el que por primera vez en la historia más de la mitad de nuestros jóvenes prefieran salir del país a buscar futuro en otras tierras, y la vergonzosa y creciente desigualdad de ingresos y de oportunidades que está destruyendo la cohesión social.

También, prosigue, la triste incapacidad del Estado para abatir la pobreza, estancada en 20 por ciento por más de 20 años, pese a los mil millones de dólares que se destinan por año para este fin y la quiebra de miles de pequeñas empresas mientras seguimos guardando en bóvedas cientos de miles de millones de colones de banca de desarrollo.

Además, indica, la satanización del servidor público para preparar el terreno con miras a la privatización y el desmantelamiento del Estado y el constante ataque contra el sector cooperativo que había sido baluarte de crecimiento con equidad en el pasado.

El exmandatario apunta que «no puede callar ni disimular su molestia y aunque muchos males son heredados, considera que el gobierno actual no está haciendo lo suficiente para cambiar de rumbo».

Aclaró que como la mayoría de los costarricenses su deseo es que al gobierno le vaya bien, por lo que está a la orden para contribuir con ello.

Tras referir que «se incomodaron algunos sectores poderosos porque no firmé la carta de los expresidentes. No la firmé porque me pareció un tácito apoyo a un gobierno que va mal», Figueres sostuvo que el disgusto de La Nación es de siempre y «porque no pienso como ellos y no defiendo sus intereses».

«La Nación que siga molesta conmigo por no firmar una carta y no defender los intereses que ellos defienden.

Yo estoy molesto por estas verdades que señalo aquí y por otras cosas más, que con toda razón tienen muy indispuestas a las personas en nuestro país», subrayó.

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