Opinión

A la patria se le sirve…

El miércoles pasado, la Fundación Juan Bosch entregó el Premio Natalicio de Juan Bosch “A la patria se le sirve”, en su quinta edición, fundado en 2015. Fue una de las actividades de la celebración del 110 aniversario del nacimiento del destacado escritor y político. Se han realizado actos en el país y en el extranjero en memoria de ese dominicano que entregó su vida, su talento, su obra, al servicio de los demás.

Por ello el premio ha sido destinado, como el de esta edición, a personas que también han dedicado su vida o parte importante de ella, a servir al prójimo, a sus conciudadanos, a servir a los demás, como declarara en su día Juan Bosch. “La lectura de los originales de Eugenio María de Hostos — expresó—me permitió conocer qué fuerzas mueven, y cómo la mueven, el alma de un hombre consagrado al servicio de los demás”.
Fue en un convento de monjas de Managua, que encontró estas palabras, que debían figurar en letras de oro en cada rincón de la Patria: “El que no vive para servir no sirve para vivir”.

Y Juan Bosch sigue germinando en la conciencia nacional.

Así, estos galardonados de hoy, han servido a la sociedad, a su pueblo, desde la trinchera que les asignaron la vida, las circunstancias, las coyunturas :Manuel Salvador Gautier (arquitecto y novelista), Dagoberto Tejeda (sociólogo, estudioso y promotor de la cultura popular), Delta Soto (actriz), Edith Febles (periodista), Héctor Lachapelle Díaz (Militar constitucionalista de 1965, historiador, mayor general retirado), Xiomara Fortuna (cantautora), Elaine Féliz (pedagoga) y Roldán Mármol (cantautor).

Esto último refiere a Lachapelle Díaz, probablemente la figura militar viva de mayor trascendencia relacionada con los sucesos de 1965. En su libro Ideario del Coronel Fernández Domínguez (2002), reflexionó:

“Uno de los logros de la gesta de Abril, ha sido que durante cuarenta años se han celebrado elecciones en nuestro país ininterrumpidamente, donde, si bien no gozamos de una democracia perfecta, el pueblo dominicano ha dado muestras durante todo este tiempo transcurrido que dirige sus pasos a la consecución de este ideal, para que haya más libertad y también para luchar contra la pobreza que oprime a las grandes mayorías”.

El acto de premiación contó con un interesante y ameno coloquio coordinado por Matías Bosch, sobre la actualidad cultural y política de la América Latina, a cargo de dos invitados internacionales: la colombiana Piedad Córdoba y el domínico-mexicano Héctor Díaz Polanco. Córdoba, exsenadora y excandidata presidencial, Piedad Córdoba, una de las protagonistas de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las guerrillas de ese país; así como activista en defensa de los derechos humanos de su país y en la región. En 2009 figuró entre los candidatos para el Premio Nobel de la Paz y en el 2012 fue reconocida por la revista “Foreignpolicy” como una de los intelectuales más influyentes de América Latina.

Héctor Díaz – Polanco, nacido en nuestro país y residente en México desde hace 40 años, se ha convertido en uno de los catedráticos y ensayistas más respetados de América Latina, en los temas de identidad e interpretación social, laureado por sus ensayos sobre las comunidades indígenas latinoamericanas y asesor de varios gobiernos en esos temas. Es de los principales dirigentes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. Dirige su Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.

Si con algún dejo de nostalgia, Díaz Polanco recuerda su época periodística y literaria en Santo Domingo, entiende también que la patria está allí donde se le es más útil a la humanidad, llámense Nicaragua, Bolivia, Chiapas o Ciudad México, ahora como fiscal de la honestidad y del decoro.
Felicidades a los galardonados con el Premio Natalicio Juan Bosch “A la patria se le sirve”. Hermosa actividad en este 110 aniversario en recuerdo de aquel hombre que confeso:

“Nuestra aspiración es que un día, cuando los niños que están empezando hoy a hablar sean hombres viejos y de nosotros no quede sino una cruz sobre una tumba, esos viejos les digan a sus hijos que el compañero Juan vivió y murió pensando cada hora de cada día en servir a su pueblo”.

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