El fiscal general estadounidense, William Barr, anunció el reemplazo del director de la Oficina Federal de Prisiones (BOP), Hugh Hurwitz, tras el suicidio del multimillonario acusado de tráfico sexual Jeffrey Epstein mientras estaba encarcelado.
En una declaración emitida este lunes, el titular del Departamento de Justicia dio a conocer que Hurwitz, quien estaba en el cargo de forma interina, será sustituido por Kathleen Hawk Sawyer, una veterana de la BOP que ya se desempeñó como jefa de esa agencia desde 1992 hasta 2003.
Además, Barr informó que Thomas R. Kane será el nuevo director adjunto de la oficina, y dijo que en la actual coyuntura crítica, ambas figuras «liderarán la BOP con la competencia, habilidad e ingenio que han incorporado a lo largo de sus carreras gubernamentales».
Por su parte, Hurwitz volverá a sus responsabilidades como subdirector de la División de Servicios de Reingreso de la agencia, donde se desempeñaba antes de ser nombrado para dirigirla.
Tales cambios ocurren en medio de los muchos cuestionamientos que enfrenta la entidad tras el suicidio de Epstein el 10 de agosto en una celda de Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, Nueva York.
El financiero, quien en el momento de su muerte tenía 66 años, había sido arrestado en julio y acusado de dirigir una operación de tráfico sexual en sus casas de Nueva York y Florida desde 2002 hasta 2005, como parte de la cual habría abusado de docenas de menores, algunas de apenas 14 años.
Tras difundirse la noticia de que fue hallado sin vida, de inmediato figuras públicas, medios y usuarios de las redes sociales lanzaron preguntas sobre las circunstancias en torno al deceso, e incluso comenzaron a circular teorías conspirativas sobre lo ocurrido.
Las interrogantes generadas por su muerte se relacionan con el hecho de que el fallecimiento ocurrió pocas semanas después de hallar al multimillonario en su celda inconsciente y con marcas en el cuello, lo cual fue investigado como un intento de suicidio.
Además, los cuestionamientos toman en cuenta los conocidos nexos de Epstein con miembros de la elite política y económica del país, entre ellos el expresidente Bill Clinton (1993-2001) y el actual mandatario, Donald Trump, y las especulaciones de que el juicio en su contra podría traer revelaciones sobre figuras públicas.
En días pasados el fiscal general estadounidense dijo que estaba «horrorizado» y «enojado» al enterarse del suicidio, y citó «graves irregularidades» en las instalaciones donde Epstein estuvo retenido.
Barr ya realizó cambios entre los principales jefes del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, mientras el Buró Federal de Investigaciones y el inspector general del Departamento de Justicia investigan las condiciones que llevaron al suicidio.