Opinión

Moisés enseña que las causas traen adversidades

Camino a las provincias visitadas el fin de semana con integrantes de la Dirección Electoral del Proyecto LF2020, para readiestramiento técnico de la plataforma digital, surgió en la conversación el nombre de Moisés y su significado bíblico.

Se habló sobre su devoción y la tradición de los pueblos cuando sus tradiciones las convierten en mitología y ésta en religión.

Moisés es mezcla de historia y mitología, cuando lideró al pueblo hebreo para salir de la esclavitud, a pesar de las grandes adversidades y desventajas frente al poderío militar del faraón egipcio.

Se convirtió en una causa libertaria espiritual e ideológicamente definida en propósitos; se conoce de su sacrificio los que afrontó su pueblo que parecían insuperables. Más que sacrificios, parecían conducir a derrotas. Sin embargo, eran oportunidades para ir tramo a tramo alcanzando lo propuesto.

Moisés tiene presencia miles de años después en nuestro país, porque es emulado para que el pueblo dominicano retorne su plena libertad, su auténtica democracia y su progreso. Es una emulación sin habérselo propuesto, pero la posición sustentada por Leonel Fernández tiene un perfil libertario similar.

Las plagas que fueron desatadas sobre Egipto, tenían el propósito divino de colocar al pueblo hebreo camino a su libertad, no obstante sus consecuencias. Ellas sembraron desconfianza e incredulidad en el faraón y su gobierno fue debilitado. En cambio, Moisés salió de ellas fortalecido, aún dudando en esa posibilidad.

Mirando como un paralelismo, lo que ha venido sucediendo con Leonel Fernández, sus efectos han traído resultados contrarios a los esperados por sus adversarios.

Él ha templado y afianzado su liderazgo, siendo victimizado en la medida que injustamente se le ha vituperado e intentado descalificar moralmente. Esas adversidades les han ocasionado excepcionales oportunidades para ganar de confianza, mostrar firmeza y mucha decisión en una causa de nación.

Dirigentes, en situaciones similares, no han actuado oportunamente, como lo ha hecho Leonel. Su papel histórico es indiscutible. Con frecuencia los que liderean causas se confunden con lo que es ganar y lo que es perder. Los que realmente pierden son aquellos que les atribuyen importancia a lo que en lo inmediato impacta o a lo que es mayoría o minoría. Esos pierden porque se alejan de sus pueblos y asumen el poder como un despliegue de uso del dinero o la boca de un fusil.

Al Palacio se le debe recordar que en el 1978 el Dr. Balaguer colocó la bandera de su Partido Reformista en la boca del fusil de los militar que tiró a las calles, y colocando cada 15 minutos un anuncio breve, en todas las emisoras de radio y TV, diciendo “Joaquín Balaguer es La Paz”. Las consecuencias fueron desastrosas, el pueblo reaccionó con su fuerza y lo llevó a perder vergonzosamente de don Antonio Guzmán.

Las lecciones bíblicas se repiten envueltos en los acontecimientos actuales y sus lecciones se deben tomar como referentes necesarios de comportamiento. El éxodo del pueblo hebreo, conducido por Moisés, tiene lecciones a ser consideradas en el proceso dominicano encabezado por Leonel Fernández.

Una de esas lecciones es que las grandes causas traen adversidades, pero que al mismo tiempo son oportunidades para superar rémoras y manejos arbitrarios; permiten saltos de progreso y fortaleza democrática. Esos momentos son históricos y no se repiten.

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