Políticas

Tesis rusas contra la unipolaridad

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, pareció esbozar en la ONU las principales tesis o fórmulas de su país contra intentos hegemónicos de imponer un mundo unipolar.

La propia intervención del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien amenazó a todo el que pudo en el mundo, pareció demostrar la vigencia para Washington de imponer la unipolaridad.

En su discurso, el experimentado canciller ruso tocó puntos globales incluidos el desarme mundial, las medidas coercitivas unilaterales como el bloqueo a Cuba y a Venezuela, la lucha antiterrorista y los peligros de una guerra nuclear, entre otros.

Cabe destacar que las tesis manejadas por Lavrov intentan dar solución o evitar el empeoramiento de problemas que en su mayoría atañen a toda la humanidad, mientras países como Estados Unidos abandonan totalmente sus compromisos con la comunidad internacional.

En el proceso de desarme, por ejemplo, la administración estadounidense sale del Tratado de Armas Nucleares de mediano y corto alcance (INF), mientras parece dispuesta a hacer lo mismo con el Tratado de Limitación y Eliminación de Armas Estratégicas Ofensivas.

Moscú propone, en cambio, una moratoria para el despliegue de armamentos prohibidos por el INF en Europa y cualquier otra región, en tanto se pronuncia por una declaración ruso-estadounidense sobre la inaceptabilidad y la inadmisibilidad de una guerra nuclear.
Otra variante en ese sentido es la de una resolución sobre el fortalecimiento y desarrollo del sistema de acuerdos para el control de armas estratégicas y la no proliferación nuclear.
Del lado de Washington y Occidente solo se observa el silencio o rechazo a esas propuestas como el expuesto por la dirección de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Tampoco es aceptada en la Casa Blanca y las capitales occidentales la iniciativa de un acuerdo vinculante para prohibir el armamentismo en el cosmos, como lo planteó Lavrov en la ONU.

Moscú considera que todo ello forma parte de una estrategia para desconocer, finalmente, el sistema de normas aceptadas del derecho internacional e imponer reglas propias de Occidente, hechas a la medida de su particular y unilateral visión del mundo.

De ahí que se intente crear, artificialmente, crisis internas en otras naciones, como el caso de Siria, Venezuela y en parte, de Irán, que denuncia otro problema también traído a colación por el canciller ruso: la agresión cibernética.

Teherán se refirió recientemente a los ataques informáticos de Estados Unidos e Israel contra el sistema de seguridad de sus centrales nucleares y otras instalaciones. Quizás ello explique que Washington nunca aceptó regular la esfera cibernética como lo propuso Rusia.

Por cierto, en el tema mesoriental, el jefe de la diplomacia hizo énfasis en la necesidad de buscar soluciones concretas al diferendo palestino-israelí y de ocuparse de organizar una ayuda efectiva para la reconstrucción de Siria.

Lavrov toca un tema ligado a esa nación levantina relacionado con la doble moral de Occidente en el combate al terrorismo que queda claramente expuesta en el caso sirio, cuando Occidente intenta presentar como moderados a grupos terroristas, reconocidos como tal por la propia ONU.
El intento de imponer nuevas reglas, sobre todo de Estados Unidos, también abarca la esfera comercial. Como denuncia Lavrov, las normas de la Organización Mundial del Comercio se reemplazan por las guerras comerciales, el proteccionismo, las sanciones y la competencia desleal.

Todo ese proceso, como los expone Rusia, va acompañado de campañas con información falsa, manipulación de la opinión pública, doble rasero en el tema de los derechos humanos y la suspensión de medios de difusión objetivos cuando no conviene a Occidente.

La intervención del ministro de Asuntos Exteriores se produjo después de la escandalosa negativa de Estados Unidos para otorgar visas a 10 miembros de la delegación rusa, lo cual provocó una marea de propuestas para trasladar varios comités de la ONU a otros países.

Lo cierto es que el discurso del titular ruso pareció un compendio para combatir los intentos de la Casa Blanca de imponer por la fuerza un orden unipolar, que parece considerar a todos los medios, incluidos los violentos, como lícitos para lograr ese objetivo.
(Antonio Rondón García de Prensa Latina=

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