Opinión

CUIDADO CON ESE MACHETE

Con acierto contagioso y el ánimo de haber expresado algo definitivo alguien dijo que las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas. Casi todos se atribuyen aquellas, pero nadie reclama las segundas. Así pasa en todas partes y el Partido de la Liberación Dominicana no es excepción.

Al igual que en el 2000, cuando salimos del poder después de haberlo ejercido durante apenas cuatro años, ahora en el PLD han empezado a agitarse los ánimos en procura de cambios internos, como reacción a otra derrota electoral que nos llega tras 16 años de ejercicio ininterrumpido del gobierno.

La palabra del momento ha vuelto a ser renovación. En el sentido que se le aplica, renovación es sacar de la dirección del Partido a todo el que haya pasado de cierta cantidad de años. Viejo ha pasado a ser sinónimo de inepto, de retranca, de atraso político.

Nos parece que el asunto debe ser asumido con detenimiento, pues lo que veo es que algunos quieren salir de los viejos para que les dejen un hueco. Y las cosas no funcionan con esa simpleza. Esos huecos hay que ganarlos. Los viejos no se retiran en política ni en arte; hay que superarlos, hay que derrotarlos.

Cuántos de los que quieren acabar con los viejos del CP pueden llamar a Pepín Corripio y decirle «oye, tenemos que hablar», y de inmediato escuchar desde el otro lado «Dime cuándo».

Es solo un ejemplo que habla de relación con elementos de poder en nuestra sociedad. Y no me vengan con el cuento de que eso lo da el Partido. Una comisión del CP puede propiciar una reunión con Corripio; pero hay políticos que han cultivado una relación con él. Esos son valores agregados que poseen ciertos dirigentes, incluso hasta para conversar y ser canales de acercamiento con dirigentes adversarios a nuestro partido y con potenciales aliados. Y eso lo da el tiempo. No creo que sea de inteligente esperar 15 o 20 años para que nuestros jóvenes logren lo que ya tenemos.

Les pondré un caso que hemos observado en los restaurantes chinos. Esta gente cancela a sus empleados antes de los tres meses, pero siempre dejan a uno, que es el mismo, que conoce a los clientes asiduos y entrena a los nuevos.

Debemos saber manejar el machete, no sea que nos cortemos nuestra propia cabeza sin querer.

No sé si a ustedes les guste, pero a mí no me gusta comprar ‘por pilas’; me gusta comprar por unidad. Así procedo en política. Veré a los viejos uno a uno, no en paquete, y de ese mismo modo veré a los jóvenes.

No permitiré que con el cuento de los viejos contra los nuevos ningún joven me coja de pendejo.

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