Opinión

DIGNIDAD EN LA DERROTA

LA DIGNIDAD NUNCA MUERE. Así decía el profesor Juan Bosch, nuestro líder histórico.
Los resultados en las elecciones presidenciales y congresuales del pasado 5 de julio, expresan la victoria del PRM sobre el PLD, la FP y otras organizaciones políticas que participaron en el certamen.
Es importante destacar, la presteza con que el presidente de la Republica, Lic. Danilo Medina y el candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Lic. Gonzalo Castillo, reconocieron el triunfo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), y felicitaron a su candidato Lic. Luis Abinader.

Eso habla muy bien de la democracia en la Republica Dominicana y la evolución política de sus líderes. Pues, hasta hace poquísimo tiempo, el candidato derrotado desconocía el triunfo de su contendor y comenzaba el “pataleo”.
Afortunadamente, esa es una etapa superada, ahora no hubo trauma, por tanto, el futuro político del país se torna esperanzador y se consolida el ambiente de paz y sosiego necesario, para devolver al país el estado de crecimiento y desarrollo que disfrutaba antes de la pandemia del Covid-19.

La cordialidad y entendimiento que se observa entre los funcionarios del gobierno y los ciudadanos designados por el presidente electo en las reuniones que han celebrado, para coordinar la transición en los ministerios que les son comunes, revela la buena voluntad y el deseo de colaboración que existe. Ojalá prevalezca esa actitud en ambos gabinetes; es decir, el de los funcionarios actuales y los designados.

El próximo 16 de agosto, el presidente de la Republica Lic. Danilo Medina, cumpliendo con lo que dispone la Constitución de la Republica, hará el traspaso de mando al Lic. Luis Abinader, nuevo presidente electo en los comicios celebrados el pasado 5 de julio, certificado por la Junta Central Electoral (JCE). Ese acto, marca la conclusión de los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), (1996-2000) y (2204-2020). Veinte años que han significado desarrollo, progreso y prosperidad para nuestro país.

Esa realidad, reconocida por propios y extraños, deja la satisfacción del deber cumplido, razón por la cual, todos los que fuimos participes de esa obra de gobierno, sentimos el sano orgullo de haber contribuido a propiciar al pueblo dominicano, las transformaciones que hoy día sirven de base a los planes del gobierno entrante. Esperamos que la prudencia y el buen juicio acompañen a las nuevas autoridades, a fin de que sus ejecutorias sirvan para preservar y ampliar las conquistas alcanzadas durante los gobiernos del PLD.

Hasta luego…

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