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¿Es Haití un Estado o un territorio sin Estado? De eso dependen nuestras relaciones

Nadie en el mundo que se adentre a conocer la situación del pueblo haitiano creo que pueda encajar lo que sucede allí con la definición clásica de estado, Haití es cualquier cosa hoy menos lo siguiente: ¨un espacio de organización socio política donde existe una territorio definido, un poder soberano sobre ese territorio y una población que es representada por un conjunto de instituciones cuyo fin es el bien común¨.

De esta definición podemos entonces inferir que Haití es todo menos un estado, pues solo cumple con una de estas características que es tener un territorio, el resto: organización social, poder centralizado e instituciones que sirven a su población es inexistente en esta etapa de su historia, así que en realidad Haití es lo que llamamos un ¨estado fallido¨.

Partiendo pues de esta realidad, existe otra que es muy importante para los dominicanos, si Haití no estuviera al otro lado de la frontera de mas de 300 kilómetros que compartimos en una isla del Caribe, lo cierto es que las noticias sobre este país se leyeran en las paginas interiores de las noticias sin importancia, pero lamentablemente son nuestros vecinos por obra y gracia de la España Boba y las guerras europeas, y es un peso y una realidad con la que tenemos que cargar inexorablemente.

Pues como Haití es un estado fallido, donde las instituciones no existen, lo ocurrido la semana pasada es un episodio mas de us trágica historia, que comenzó con la muerte a cuchillo y machete de todos los blancos y mulatos que vivían en esa parte de la isla a la proclamación de su independencia en 1804, y ha sido un rosario delito, dolor y sangre a través de toda la tragedia que han sufrido los descendientes de los antiguos esclavos de la colonia francesa de Saint Domingue.

Haití hoy no es un estado soberano con el cual las autoridades dominicanas se puedan sentar a discutir cualquier tema, y esta situación venía desde antes del asesinato del presidente Jovenel Moise, todo lo que se diga contrario a esta realidad esta desmentido por los hechos que henos visto en los últimos días, que reflejan una situación de ingobernabilidad y caos generalizado, ademas de que ya no es un secreto de que en ese territorio quienes dominan las calles son las bandas armadas dedicadas al negocio de los secuestros, la extorsión y el narcotráfico, entre otras actividades típicas del crimen organizado.
Pero ¿cómo comenzó la degradación de Haití a lo que es hoy?

Pues dio inicio cuando la brillante idea de un presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, fue derrocar por la fuerza en los años 90 al régimen militar que encabezaba Raul Cedras, y destruir en nombre de una democracia que no tenia, ni tiene en los actuales momentos, ningún soporte de ser construida por la falta de instituciones que le de sostén, a la única institución que existía en Haití, que era el ejercito haitiano.

Cuando Clinton envió los Marines en 1994 y desalojó del poder al ejercito haitiano, quienes tenían el control del país, y ejercían el gobierno centralizado que caracteriza a un estado, comenzó la deriva hacia la disolución institucional del vecino país, un estado no tiene que ser democrático necesariamente, y fue la catálisis necesaria para llevarlo a lo que es hoy, un territorio habitado por 11 millones de personas que viven en un estado fallido.

Por demás esta decir que Haití ha sido abandonado a la buena de Dios, que un terremoto mató mas de 200 mil haitianos en el 2011, también que su población disgregada en sus 27 mil kilometros cuadrados vive en condiciones infrahumanas, mas de 60% por debajo de la línea de pobreza y pobreza extrema, pero mas que eso, que esta situación ubicada en el medio del Mar Caribe, a pocas millas de la costa de los Estados Unidos, el país mas rico del mundo, parece no importarle a nadie.

Y si vivimos al lado de un estado fallido como es Haití, República Dominicana tiene que manejarse con ¨pies de plomo¨, tacto y mucha inteligencia política y diplomática para no quedar enredado en una crisis que muchos piensan en los países desarrollados que podría ser atendida por nuestro país, lo cual es un imposible tanto por razones históricas como económicas, pero eso es muy difícil explicarlo a quienes no viven de cerca la situación de los dos países.

Un estado fallido en una región crea una situación muy peligrosa para los países que circundan un territorio devenido en este tipo de desorganización social, solo hay que recordar lo que sucede en el cuerno de Africa con Somalia, un país que no es estado ubicado en una zona de alto transito marítimo, que en un momento se hizo famoso por los secuestros para pedir rescate de grandes buques cargados de contenedores, y ha sido un terror permanente hasta que llevó a las grandes potencias a ubicar barcos de guerra en la zona.

Trasladando esta situación a nuestro pequeño país, deberíamos prepararnos para situaciones inéditas en nuestra relación con Haití, porque aparte de que no podemos intervenir directamente en la solución de sus problemas, ni lo queremos, deberíamos participar activamente en los organismos multilaterales en toda discusión donde se trate el tema haitiano, por lo que el reclamo de participar en la reunión privada donde el consejo de seguridad de la ONU trató este tema, fue mas que correcto por parte del gobierno dominicano.

¿Podemos tener relaciones normales en este momento con un estado fallido como Haití? Pues evidentemente no, pues la primera condición es que existan interlocutores validos de aquel lado de la frontera con quienes conversar y llegar a acuerdos y eso no existe en estos momentos, es mas, no existe esta condición desde hace varios años y diferentes presidentes.

Entonces, tomando como premisa que Haití es un estado fallido, que institucionalmente fue destruido y no existe con quien hablar allí en los actuales momentos, lo racional es circunscribir nuestro pedido a que la comunidad internacional se haga cargo de la crisis, porque lo ultimo que podríamos permitir para que se arme la hecatombe en la Repúblcia Dominicana, es que tengamos que ¨cargar con ese muerto¨.

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